Se cumplen sesenta años de uno de los hitos más terribles de la humanidad. Sesenta años de una de las acciones bélicas más cruentas de la interminable relación de atrocidades que el ser humano ha sido capaz de cometer contra sus semejantes: el bombardeo de Dresde. La cifra oficial de muertos oscila entre 120.000 y 150.000 personas, más que las que perecieron bajos las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki. Y lo peor de este horror ha sido la losa de silencio con la que los dirigentes aliados de la Segunda Guerra Mundial, incluidos los de la Unión Soviética, sepultaron este holocausto.