sábado, 02 de abril de 2005
El lema que escogió Juan Pablo II para su pontificado fue el de "Totus Tuus" (Todo Tuyo). Ha sido esta una expresión que han coreado y gritado millones de seres humanos en todos y cada uno de los ciento veinte países que ha visitado a lo largo de más de un cuarto de siglo de pontificado. Sin duda, la voz latina totus tuus estará vinculada a la Historia de la Iglesia por el reconocimiento a un Papa singular y extraordinario, y ha sido expresada en innumerables ocasiones tanto por los católicos y numerosos líderes políticos y religiosos de todo el mundo, como por incontables intelectuales y medios de comunicación del planeta; los mismos que no han cesado de aplicarle todo tipo de apelativos de admiración, como “peregrino de la paz”, “viajero infatigable”,“el Papa de la Virgen”, “el Papa misionero” “el Papa de los pobres”, “... y de los jóvenes”, y así un largo etcétera.

Este Papa que vino a Roma de muy lejos, ha demostrado con su visión y su manera de entender el mundo actual que este puede ser llegar a ser muy pequeño. Juan Pablo II incorporó a la Iglesia a la modernidad con su apostolado. Ha recorrido más de un millón de kilómetros (tres veces la distancia de la Tierra a la Luna) en sus 104 viajes, en los que ha visitado 120 países, más otros 140 desplazamientos por Italia. El Papa polaco se ha acercado a los medios de comunicación como ningún otro Papa lo haya hecho jamás. Su apostolado ha catequizado a más hombres que ningún otro sucesor de San Pedro. Su ubicuidad y la multiplicación de su mensaje pastoral ha sido posible por la óptima utilización que ha hecho de los medios técnicos que la sociedad le ha ofrecido y por el impulso de una voluntad y de una fe verdaderamente extraordinaria.

Se afirma que Juan Pablo II pasará a ser conocido en la posteridad por el sobrenombre de "El Magno". Sólo ha habido tres Papas con ese apelativo grandioso en latín. Y es que este Papa todo lo ha hecho a lo grande: ha batido todos los records de viajes, de encíclicas, de libros escritos, de gestos. No obstante, creo que éste será un Papa que pase a la Historia por sus gestos. Es cierto que ha escrito mucho sobre doctrina de la fe, sobre el hombre de nuestro tiempo y de los males que afectan a la sociedad actual, pero sin duda uno de los aspectos más destacables de pontificado de Juan Pablo II será el de sus gestos: pedir perdón, colocar una súplica en el Muro de las Lamentaciones, reunirse con la mayoría de los líderes religiosos de otras confesiones, visitar por primera vez una mezquita, ponerse sombreros de todo tipo, desde mexicanos a esquimales..., buscar el diálogo y el afecto con todo tipo de personajes.

El Pontificado de Juan Pablo II ha sido el segundo más largo (el tercero, si se cuenta a San Pedro) de la Historia de la Iglesia, sólo superado por Pío IX, que duró 31 años, siete meses y 17 días.

Un cura polaco

El año 1978 fue el año de los tres Papas: murió Pablo VI a los 80; su sucesor, elegido en un solo día, adoptó el nombre de Juan Pablo en honor a sus dos predecesores, pero a los 33 días falleció; una vez más el Colegio Cardenalicio se reunió en cónclave para elegir sucesor, recayendo la elección el segundo día en el cardenal polaco Karol Wojtyla. Con el nombre de Juan Pablo II inició su carrera al frente de la Iglesia Católica. Dinámico y accesible, el nuevo Pontífice pronto se convertiría en un líder fácilmente reconocible por la mayor comunidad religiosa del mundo.

La elección de Karol Wojtyla sorprendió al mundo católico. Ningún analista vislumbró la posibilidad de que el obispo de Cracovia, de tan solo 58 años, alcanzaría la magistratura de Sumo Pontífice. Ciertamente Wojtyla era muy respetado por su resistencia al régimen comunista de Polonia. Pero no formaba parte de la "comunidad" del Vaticano y, fundamentalmente, no era italiano. Mas, ¡hete aquí! que la tradición de 400 años se fue a quebrar con un cardenal polaco llamado a realizar un gran papel en la Historia de su tiempo.

A los pocos meses de su nombramiento Juan Pablo II viajó a Polonia, su tierra natal. De esta visita, sin duda, se recogería más tarde la cosecha que Karol Wojtyla sembró con su presencia y con su mensaje de fe y esperanza, al fructificar el movimiento popular y pacífico, que liberaría al país del totalitarismo comunista.

Dos años más tarde, el 30 de mayo de 1981, su insistencia en acercarse a las multitudes casi le conduce a la muerte, al ser disparado en el abdomen -cuando se desplazaba en coche descubierto por la Plaza de San Pedro- por un fanático turco. A pesar de resultar gravemente herido, y después de una larga convalecencia, el Santo Padre visitó a su asesino en la cárcel y le perdonó.

Al año siguiente Juan Pablo II viajó a Gran Bretaña en una misión de gran significado histórico. Fue durante la guerra de las Malvinas, o Falklands. Por primera vez desde la Reforma un Papa se encontró con el Arzobispo de Canterbury. Juan Pablo II promovió un acuerdo pacífico entre Reino Unido y Argentina por aquel conflicto en el Atlántico Sur, algo que repitió días después en Argentina. Participó en numerosos servicios ecuménicos con la Iglesia de Inglaterra, algo impensable en épocas anteriores. Grandes multitudes de católicos y protestantes asistieron expectantes a cada uno de sus gestos y palabras sobre el reencuentro entre Roma y Canterbury, una unión que hoy parece más lejana que nunca por diferencias en cuanto al sacerdocio femenino.

Con éxito dispar, Juan Pablo II no se ha cansado de intentar cerrar heridas con las otras iglesias cristianas y el resto de las religiones. En 2000 pidió perdón por las acciones censurables de la Iglesia a lo largo de la Historia. Sin embargo, para algunos rabinos judíos este arrepentimiento fue demasiado general, ya que no mencionó el papel de Pío XII, a quien se acusó de ignorar la existencia de los campos de concentración nazis.

Juan Pablo II también promovió el diálogo entre cristianos y musulmanes. En Siria se convirtió en el primer Papa que visitó una mezquita. Y firmó con Turquía un acuerdo para promover las relaciones con el Islam.

Entre dos bloques

Con la caída del bloque soviético mejoraron las relaciones entre el Kremlin y el Vaticano. En 1989 Mikhail Gorbachov visitó Roma. Fue la primera vez que un líder soviético cruzaba el umbral de San Pedro. "El Papa -le dijo Gorbachov entonces a su esposa Raisa- es la autoridad moral más importante del mundo y es eslavo". El entendimiento entre ambas personalidades sin duda facilitó el camino hacia la democracia en el bloque comunista. Pero también ha sido uno de los principales críticos de lo que llamó "Capitalismo salvaje", que en vez de ayudar al desarrollo de los pueblos, aumentaba los índices de pobreza en los países en vías de desarrollo.

La personalidad de Karol Wojtyla es sin duda la de un hombre complejo, y desde luego no siempre comprendido. Mientras que por un lado a ido reclamando acciones para combatir la pobreza en el mundo, por otro ha insistido en que la contracepción es moralmente inaceptable. Se ha afirmado en el deseo de mejorar la condición de las mujeres y al mismo tiempo ha escrito que la maternidad debe ser la aspiración natural de la mujer. Frecuentemente ha criticado la liberalidad que observa a su alrededor. Los homosexuales le han inspirado irritación y compasión, para decepción de los defensores de los derechos de los gays.

Otro punto distintivo de su papado ha sido la canonización de 477 santos y la beatificación de 1318, más que todos los demás Papas juntos. Entre ellos figura el fundador del Opus Dei, el español José María Escrivá de Balaguer (1902-1975); esta canonización causó polémica dentro y fuera de la Iglesia.

Incansable viajero

A pesar del debilitamiento de su salud en los últimos años, debido fundamentalmente a la enfermedad de Parkinson, Juan Pablo II ha continuado viajando. Ha estado en América Latina, en las repúblicas de la ex Yugoslavia y en Tierra Santa, sitios afectados por sus propios problemas pastorales y políticos.

Con los años Juan Pablo II se ha convertido en uno de los rostros más famosos en el mundo y tiene la reputación de ser un gran luchador internacional por las libertades, primero contra el nazismo y luego contra el comunismo. Sin embargo, sus críticos destacan en él un marcado conservadurismo, señalando que sus pronunciamientos en cuestiones como el aborto, la contracepción y los derechos de las mujeres han afectado negativamente a millones de personas.

Para mejor comprender el pontificado de Juan Pablo II es menester tener en consideración los enormes cambios habidos en el mundo durante este periodo: el colapso del comunismo, el incremento de la deuda externa en los países en vías de desarrollo, la difusión del SIDA y la globalización de la economía. El Papa ha trabajado para mantener la dignidad humana contra los que considera peligros de la vida moderna. También ha luchado como nadie por la paz en el mundo. Apoyó el envío de una fuerza internacional al Medio Oriente y fue uno de los más fervientes opositores a la guerra en Irak.

Lo más sobresaliente de su legado ha sido impregnar un rostro más humano al Vaticano, desapegándole de la imagen monolítica y distante que proyectaba antes de su pontificado. Además, la inquebrantable fe de Juan Pablo II, su calidez personal y sus incansables esfuerzos por los pobres y la concordia universal, han convertido a este Papa polaco en una de las figuras más sobresalientes del siglo XX y principios del XXI. Pero por encima de todo, Juan Pablo II ha sido un ferviente defensor de la vida, el bien más preciado; ha defendido la vida de forma rotunda e integral: así como se ha manifestado contrario a la pena de muerte y a la guerra, también ha sido inflexible a la hora de condenar las prácticas abortistas, la eutanasia y el control de la natalidad.

En 1995 Juan Pablo II pronunció una frase que encierra el sentido último de su apostolado durante los últimos veintisiete años: “Construyamos la civilización del amor”. Un amor que él concibió con mayúsculas, sin reservas, sin atajos, como única salida a la existencia del ser humano; un amor que es la esencia misma que encierra el mensaje con el que dio cumplido testimonio durante su vida, su pasión y su muerte Jesucristo, hace escasamente dos mil años.

Publicado por torresgalera @ 2:32  | Historia
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Publicado por Invitado
viernes, 11 de agosto de 2006 | 0:57
El papa juan pablo2 fu el papa mas famoso de la historia , y ademas fue el mejor papa del siglo.