lunes, 13 de junio de 2005
Suárez jura ante el ReyEn estos días los españoles hemos oído y leído mucho sobre la triste situación por la que está pasando el gran artífice, junto con el rey Juan Carlos I, de la transición democrática española. De Adolfo Suárez González, el primer presidente de gobierno constitucional, hemos sabido que padece una enfermedad que le priva de la consciencia, lo que le impide recordar su pasado y lo que él mismo representa para la Historia de España. Sin lugar a dudas se trata de un doloroso infortunio que no merece persona tan singular y meritoria. Es un dramático colofón a una vida que ha servido como ejemplo de valentía, pundonor y sacrificio para millones de españoles. Y que con la perspectiva que dan los años, se nos ha revelado como una inmensa figura detentadora de una personalidad arrolladora, altruista y noble como ninguna otra de las que ha dado la política española desde la Transición.

Tengo que señalar, que recordando en estos días las razones de mi admiración por Adolfo Suárez, la memoria me ha retrotraído casi treinta años atrás. Eran aquellos tiempos poco alentadores. La vida discurría a través de una calma tensa y poco esperanzadora. Sin embargo, todos sabíamos que más pronto que tarde algo tendría que ocurrir. Me estoy refiriendo a aquellos primeros meses de 1976. En marzo de aquel año comencé a trabajar, mediante una beca, en la redacción del diario El País. Elaborábamos números ceros para rodar todo el equipo del periódico. Entre tanto, el gobierno presidido por Carlos Arias Navarro se abría paso a trompicones; al menos había autorizado la nueva cabecera y nos disponíamos a botar la nueva nave de la palabra a primeros de mayo.

Los prolegómenos no pudieron ser más perturbadores. El Primero de Mayo, fiesta del trabajo, mi compañero Pedro Páramo y un servidor fuimos detenidos por la policía en la Casa de Campo, cuando cubríamos la información de las concentraciones obreras convocadas por los sindicatos ilegales. Nos llevaron a la Puerta del Sol, a la Dirección General de Seguridad, junto a otros detenidos. A mí me llevaron a declarar primero; y tras darme una buena tunda de bofetadas y puñetazos me hicieron salir al pasillo. A mi compañero Pedro le llamaron a continuación: su interrogatorio fue breve, y no le tocaron. A los pocos minutos nos pusieron en libertad. Afortunadamente nuestros nombres estaban inscritos en la Dirección General de Prensa. Con estos precedentes tres días después aparecía el primer número de El País en la calle. No obstante, a las pocas fechas, en Aranjuez, la Guardia Civil detenía a José María Baviano y a César Lucas, también redactores del periódico; estaban cubriendo otra manifestación. La paliza que dieron a ambos fue espantosa.

Este era el ambiente en el que trascurría aquel primer gobierno del postfranquismo. Un número importante de españoles no dábamos un duro por la monarquía de Juan Carlos I. La represión política era muy dura y su responsable inmediato era Manuel Fraga Iribarne, el de "la calle es mía", a la sazón ministro de Gobernación. Pero lo que muchos desconocíamos era que en las propias cavernas del poder se libraba una lucha mucho más cruel que en la calle. El principio del fin dio comienzo con la crisis que originó la dimisión del presidente Arias Navarro, el 1 de julio de 1976: Arias no se entendía con don Juan Carlos. Y la situación se hizo insostenible. En esas circunstancias el Rey cumplió con los formalismos y eligió entre una terna de nombres al nuevo presidente del Consejo de Ministros: Adolfo Suárez González, el ministro más joven del último ejecutivo de Arias. Al cabo de muchos años se ha podido conocer que entre don Juan Carlos de Borbón y Adolfo Suárez existía un viejo compromiso; éste data de cuando Suárez era gobernador de Segovia, allá por 1968-69.

Adolfo Suárez era un político joven, pero incubado y hecho en las entrañas del franquismo. Había sido gobernador de Segovia, director general de RTVE, Vicesecretario y Secretario General del Movimiento. ¿Qué se podía esperar de un hombre con esa trayectoria? Desde luego, los demócratas españoles desconfiamos de Suárez desde el primer momento, aunque en el fondo abrigamos la esperanza de que por lo menos el régimen se suavizaría algo. Luego, con el pasar de los primeros meses, aquel gobierno comenzaría a dar pasos verdaderamente insospechados. Suárez convocó para finales de diciembre un referéndum para que los españoles se pronunciaran sobre un cambio de régimen tranquilo y sin sobresaltos. Y a pesar del recelo de una considerable parte de la ciudadanía por el proyecto político de Adolfo Suárez, la inmensa mayoría apoyó decididamente el cambio frente a la ruptura propugnada por la platajunta democrática. Lo demás es historia sabida. Suárez legalizó a los sindicatos, a los partidos -incluido el PCE- y permitió la libertad de prensa. El 15 de junio de 1977 se celebraron las primeras elecciones democráticas desde la Segunda República. Se abrió un proceso constituyente que culminó con el respaldo mayoritario de los españoles a la Carta Magna, en el referéndum del 6 de diciembre de 1978. Y el 1 de marzo del año siguiente los ciudadanos acudieron de nuevo a las urnas para elegir a sus representantes en las primeras Cortes Generales con una Constitución plenamente democrática y ampliamente consensuada, una vez desmontado el régimen franquista. El rey Juan Carlos I y Adolfo Suárez dieron una lección de honradez política y de compromiso democrático verdaderamente ejemplar. Todo el abanico político español terminó rindiéndose a personalidad de ambos estadistas.

Publicado por torresgalera @ 19:11  | Personajes
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Comentarios
Publicado por salaric
martes, 28 de agosto de 2007 | 12:06
Sr Torres,

Como Editor y propietario de un blog en el que intento recoger todo lo escrito sobre el Sr Adolfo Suarez Gonzalez, Ex presidente del Gobierno de España, buscando por los blogs de este mundo me he encontrado con
3 artículos sobre la vida del Sr. Suarez, escritos en este blog "Agora Digital".

Le pido permiso para publicar unos enlaces, en mi blog ADOLFO SUAREZ
http://www.adolfosuarezes.blogspot.com/

Gracias que le doy anticipadamente.

Jesús Maria Durán
Publicado por salaric
martes, 28 de agosto de 2007 | 12:09
Sr Torres,

mi e-mail es:

santiagomusic@gmail.com