jueves, 21 de julio de 2005
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En el PSOE se practica desde antiguo el arte del disimulo con inigualable donosura y magisterio. Los líderes socialistas han llegado a tal dominio de este quehacer que lo realizan con total impunidad. Forma parte de su acervo y de su idiosincrasia. Disimulan sin la menor señal de avergonzamiento. Encubren con astucia la intención de sus actos. Se desentienden del conocimiento de todo aquello que les afecta negativamente. Ocultan y encubren sus propios fallos como si no fuera con ellos, y se los endilgan a otros sin rubor y con el mayor de los cinismos. Toleran y disculpan sus desordenes, alegando maledicencia en los demás o ánimo de crispar la convivencia. Disfrazan y tergiversan sus errores dándoles la vuelta para que no parezcan suyos. En fin, ejercen un dominio absoluto del cinismo y del enmascaramiento que les lleva a hacer de la necesidad, virtud. Uno de los ejemplos más clamorosos de los últimos tiempos fue el escándalo que motivó la rebelión de dos diputados regionales socialistas en la Comunidad de Madrid, y que impidió que el PSOE formara gobierno con IU en el verano de 2003. Los socialistas no sólo no asumieron su propio conflicto interno, sino que hicieron responsable de aquella traición a una presunta trama inmobiliaria del PP madrileño. Al final, nada se pudo demostrar y se tuvieron que repetir los comicios en la Comunidad, con el consiguiente castigo electoral para la formación socialista.

El penúltimo gran ejercicio de cinismo político ha sido el que ha terminado por echar una losa de presiones y silencio informativo sobre el escándalo urbanístico barcelonés de El Carmelo. Finalmente ninguna autoridad municipal ni autonómica se responsabilizó del resquebrajamiento de docenas de edificios en este barrio, y la consiguiente pérdida de sus viviendas por parte de casi dos mil familias. Los socialistas catalanes primero intentaron echar las culpas a los anteriores gobernantes de CiU en la Generalitat, y luego amordazaron a la prensa catalana con argumentos que forman parte del sumario.

En estos días estamos asistiendo a la última y más espectacular representación de esta ignominiosa conducta atávica de nuestros próceres socialistas. Se trata de las formas y modos con que las autoridades de las distintas administraciones (gobierno central, autonómico y municipal) están tratando de eludir sus responsabilidades en el auxilio a los trabajos de extinción del fuego que se declaró el sábado 16 de julio en la zona de Riba de Saelices, en Guadalajara. Si no fuera porque este descomunal incendio forestal ha tenido unas consecuencias trágicas irreversibles en vidas humanas (once personas fallecidas), así como en destrucción medioambiental (más de 12.000 hectáreas de bosques y matorrales de gran valor ecológico), diríamos que los socialistas están siendo víctimas de un acorralamiento salvaje y despiadado de la derecha de siempre.

Pero no hagamos broma de una drama tan serio, en el que docenas de familiares acaban de enterrar a sus muertos y lloran desolados por unas pérdidas tan irreparables. Un drama que ha dejado desconsolados a miles de vecinos de estas tierras alcarreñas, que han visto impotentes como el fuego arrasaba sus campos de cultivo, sus pinares y sus sotos, dejando una hermosa tierra devastada para unas cuantas décadas. Es verdad que la culpa la ha tenido el fuego, una contingencia previsible en esta época del año pero para la que se suponía que se estaba razonablemente preparado. ¿Por qué, entonces, un fuego que se produjo el sábado 16 a las dos de la tarde, ha tardado 100 horas en ser extinguido? ¿Cómo es posible que hasta que las autoridades del gobierno central y del gobierno de Castilla-La Mancha no tuvieron noticia, 28 horas después de iniciado el incendio, de que 11 miembros de un retén contra incendios habían perecido, no se pusieron manos a la obra con todos los medios a su alcance? Los vecinos y alcaldes de la zona, así como los voluntarios de los retenes contra incendios que trabajaron desde el sábado en la extinción, afirman que hasta el domingo por la noche en el lugar siniestrado no aparecieron equipos especiales (maquinaria pesada, auto bombas de bomberos y aeronaves apaga fuegos) por aquellos parajes.

445x308px - 23.5 KbytesEs aquí donde empieza el baile de reproches y desmentidos de las autoridades, todas del PSOE, tanto del Gobierno de la Nación, como del de Castilla-La Mancha, y como el del Ayuntamiento y Diputación de Guadalajara. El presidente manchego, José María Barreda, ha defendido de principio a fin su gestión y ha asegurado que desde su Administración se ha actuado "con total celeridad y coordinación" desde el primer momento. En este sentido, hay que destacar el hecho de que, después de que Barreda se defendiera en estos términos, los consejeros de Presidencia y Medio Ambiente, Máximo Díaz Cano y Rosario Arévalo, respectivamente, ofrecieran públicamente versiones contradictorias sobre la ayuda solicitada y el momento en que se hizo. Mientras Díaz Cano afirmó que el nivel 2 de alerta, que convierte el problema en estatal, se activó tras conocerse los once fallecimientos, Arévalo dice que fue antes de eso, entre las 19 y las 20 horas del domingo, cuando no fue hasta pasadas las 21 horas que varias agencias de noticias comenzaron a informar de las muertes. Ambos consejeros han coincidido, en todo caso, en defender que los medios fueron suficientes en todo momento.

No obstante, sabemos algunas cosas que son ciertas. Primero, que más de 24 horas después de iniciado el incendio de Guadalajara, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se deleitaba en el Teatro Real con la representación de la ópera "La flauta mágica". Segundo, que a esas mismas horas del domingo, el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, departía amigablemente una cena en el merendero-barbacoa "Dos Caminos", situado en la carretera de Aldea del Rey, a la salida de Ciudad Real. Tercero, que en el Telediario de las nueve de la noche, Televisión Española afirmaba que el fuego en la zona de Riba de Saelices estaba controlado. Y, cuarto, que la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, sí se trasladó a la zona siniestrada aquella noche del domingo, y en compañía del presidente de la Diputación de Guadalajara comprobó de primera mano la magnitud del incendio y la indignación de los vecinos por la ausencia de ayuda de ninguna administración pública. Los demás datos habrá que esclarecerlos: si es verdad que las autoridades castellano-manchegas no aceptaron, en las primeras horas, las ayudas que se les ofreció desde las comunidades de Madrid y de Castilla y León; si es verdad que desde el Ayuntamiento de Guadalajara se subestimó al principio las proporciones del desastre; o si es verdad que la Administración regional se inclinó por ayuda aérea procedente de Marsella. Todo esto se tendrá que dilucidar en las próximas semanas, aunque por el momento el PSOE se ha negado a que comparezca la vicepresidenta del Gobierno en el Congreso -coordinadora del gabinete de crisis para la lucha contra esta catástrofe- para dar explicaciones de la gestión del Ejecutivo.

En cambio, seis días después del incendio, donde si se ha abierto una crisis ha sido en el Ejecutivo socialista de Castilla-La Mancha. Tras las críticas por la mala gestión de la tragedia, la consejera de Medio Ambiente, Rosario Arévalo, ha presentado su dimisión al presidente Barreda, pese a que un día antes descartaba renunciar al cargo porque "se debía" a sus funcionarios. Posiblemente se trate de un cortafuego político para impedir que la crisis de responsabilidades se extienda a otras esferas superiores.

Esta dimisión se produce un día después de que el presidente del Gobierno saliera de su escondite. José Luis Rodríguez Zapatero, en un intento de parar el golpe, apareció por sorpresa ante los medios de comunicación. Era su última oportunidad de pronunciarse públicamente antes de iniciar su viaje a China. Su alocución fue insegura. Su semblante sudoroso expresó gestos dubitativos, palabras sin fluidez y argumentos repetitivos. El presidente del Gobierno ofreció una imagen de tocado, consciente de su débil posición e incapaz de convencer. No quiso afrontar la verdad y escurrió el bulto de su responsabilidad en esta crisis. Se limitó a repetir las medidas ya anunciadas el lunes por la señora vicepresidenta. Y una vez más volvió a exhibir su retahíla de frases prefabricadas de condolencia y de solidaridad, y anunció que recibirá a todas las víctimas y que visitará la zona a su regreso de China. Nada más y nada menos.

Entre tanto, los muñidores de ZP trabajan a destajo. El "rasputín" de Rubalcaba impidiendo el ejercicio de control al Gobierno en el Parlamento nacional y provocando a la oposición. El insidioso "Pepiño" Blanco inyectando veneno a través de la prensa para sembrar de dudas a la opinión pública. Y el órgano de propaganda oficioso divulgando tendenciosos publirreportajes sobre el siniestro, donde emponzoña los oficios del adversario político con un puñado de infamias y mentiras revestidas de datos acreditados por una investigación imparcial.

Y como corolario de esta tragedia, conviene resaltar la perfidia demostrada por Rodríguez Zapatero, al atreverse a comparar la actitud del Gobierno Aznar en el caso del Prestige y la de su Gobierno con este de Guadalajara. Una comparación desafortunada y que no resiste un minuto, puesto que con todos los matices que se quieran hay una diferencia, en el Prestige no hubo muertos y en Guadalajara han muerto once personas; a los cinco meses del desastre ecológico del Prestige se podían comer mejillones y otros mariscos gallegos, y en la recuperación del ecosistema del Alto Tajo se tardarán décadas. Pero parece que a Zapatero ese hecho le parece irrelevante, y por ello no duda en reabrir viejas heridas de las que obtuvo tantos réditos. Nada mejor para este artista del disimulo y del cinismo que desviar su responsabilidad en esta tragedia, que arremeter contra el PP y convertir este escándalo en un debate público en el que los progresistas se defienden ante una nueva agresión de la derechona reaccionaria. Sinceramente, algo me dice que en Ribas de Saelices a Rodríguez Zapatero también se le ha quemado una parte del prestigio que le quedaba. Cada vez le va quedando menos.
Publicado por torresgalera @ 19:52  | Política
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Comentarios
Publicado por Invitado
domingo, 24 de julio de 2005 | 11:00
Enhorabuena al autor del artículo. Que lástima que esto no lo lean los votantes del Psoe y, si llegan a leerlo, que sigan pensando en mantener en el poder a esa jarca...
Publicado por Invitado
lunes, 25 de julio de 2005 | 11:00
Muy bueno el artículo. Detallado y meticuloso.
Por ponerle algún reparo, quizá debería haber plasmado quién le paga a usted, para destilar tanta maledicencia y tanto veneno. ¿No será que el artículo está escrito por el Sr. Zaplana o el Sr. Acebes, y lo firma usted?.
Ardiendo