Lástima que el esforzado ejercicio de enciclopedismo que destila el relato imponga un paseo superficial, limite la reflexión y en determinados pasajes relaje el temperamento crítico, como cuando cita el “alineamiento con la Unión Soviética”. Alineamiento que en verdad fue la imposición de una dictadura comunista por parte del PCCh, que seguía no sólo los dictados de la Unión Soviética sino, sobre todo, los suyos propios, y que supuso, inicialmente, el rechazo del Plan Marshall, y, en apenas un lustro, el ingreso del país en el Pacto de Varsovia y la liquidación de la libre empresa y de más de 270.000 ciudadanos. Los trenes rigurosamente vigilados volvían a pasar por Checoslovaquia.