Los efectos del huracán Estatut están comenzando a percibirse. Se supone que estará encima de nuestras cabezas cuando comience el debate del articulado en la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados. Será entonces cuando llueva a cantaros; los vientos dialécticos serán enfurecidos y todo ello acompañado de mucho aparato eléctrico (gestos, descalificaciones, bravuconadas, amenazas y otras lindezas desafiantes).