Parece de chiste. La capacidad que tienen algunos ministros de hacer el ridículo y quedar como un bocazas. El de Defensa está que se sale. En los últimos quince días parece que ha hecho una apuesta para demostrar hasta dónde puede llegar su intrepidez y bizarría. No le importa el precio que antes o después tendrá que pagar por su osadía, porque él cree que lo tiene todo calculado. José Bono va por libre, no sigue el guión -aunque disimula lo contrario- de los demás miembros del Consejo de Ministros. Está convencido de que el agravio que le hizo Rodríguez Zapatero cuando éste se entendió con Pasqual Maragall y otras federaciones socialistas para quitarle la Secretaría General del PSOE, se volverá pronto contra su ahora jefe inmediato.