domingo, 18 de diciembre de 2005
ImagenJuan Alberto Belloch, insigne alcalde de la ciudad de Zaragoza, ha escrito una nueva página en el libro de la ética y el respeto en el buen hacer del ejercicio de la política. Como buen jurista y magistrado que es (si no, pregúntese entre sus compañeros de profesión en la magistratura), el ínclito corregidor socialista, haciendo todo un alarde de ponderación y mesura, dijo las verdades del barquero a cuantos parroquianos fueron a escuchar los discursos que destacados próceres del PSOE endilgaron a la concurrencia zaragozana este viernes de anochecida.

El carismático líder del progresismo precedió como telonero de postín a la estrella de la velada, que no era otra que la señora vicepresidenta primera del Gobierno de España, María Teresa Fernández de la Vega. El inefable ex ministro del Interior y Justicia -ahí es nada- sorprendió a propios y extraños con una incendiaria diatriba contra la perfidia del enemigo que amenaza con devorar a los españoles.

Como si del hombre del saco se tratase, o del tío sacamantecas que se come a los niños crudos, el alcalde leguleyo advirtió a los asistentes del peligro cierto que supone la horda del PP. Ni más ni menos que acusó al partido de la gaviota de ser “el partido de la mentira, el de cuanto peor, mejor” y a Mariano Rajoy de intentar ahora, “como en 1993 y 1996", dar un "golpe civil" para alcanzar la Presidencia del Gobierno. Juan Alberto Belloch también descubrió a los cómplices de la conjura, destacando a la Cadena COPE, El Mundo, La Razón, el ex presidente Aznar y a Zaplana. Es más, en su ardiente proclama de denuncia el corregidor aragonés enfatizó ante su auditorio que los populares "esta vez no pasarán". Y se quedó tan satisfecho.

En fin, yo diría que un destacado dirigente político, aunque sea local, puede ser apasionado, incluso un tanto lenguaraz, a la vez que menguado de equipaje de cultural para asumir elevadas responsabilidades. Pero lo que un partido político no debería transigir nunca, máxime si es gobierno o alternativa, es en acoger en sus listas electorales a botarates romos de caletre. Ni sus electores ni el resto de los ciudadanos se merecen tal escarnio.

Juan Antonio Belloch no sorprende a nadie que le conozca de antiguo. Es taimado y colérico, aunque le gusta jugar a ser encantador; su ambición es desmedida y nunca olvida. En la carrera judicial dejó un triste recuerdo, así como es amarga la memoria que dejó a su paso por Interior y Justicia. No obstante, debe de tener su aquel, porque tiene seguidores incondicionales. Él es el primero en gustarse y en quererse. Una pesadilla.
Publicado por torresgalera @ 20:01  | Política
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Publicado por chelssy
domingo, 18 de diciembre de 2005 | 22:55
bUENO, YO LO QUE QUERI SABER (APARTE DE FELICITARTE POR TU PAGINA, ESTA RE-BUENA) ES COMO PUSISTE EL PREMIO A 20 BLOGS, MIRA QUE YO ESTOY INTENTADO PARTICPAR DESDE MUXO TIEMPO, PERO ME DIJO UNA PERSONA Q YA ERA TARDE, POR ESO, QUE HICISTE TU??.

aPs!!! FELICITACIONES POR TU PAGINA, TODO ESTA HERMOSO, LA PLANTILL,A EL DISEÑO,ECT....