Objetivamente, los españoles estamos gobernados por un incapacitado para la búsqueda y la defensa del bien común. Rodríguez Zapatero demuestra, a marchas forzadas, unas limitaciones éticas y morales que van más allá de lo asumible por el conjunto de la Nación. Su sesgo ideológico es fruto de un rencor pedestre, patológico, muy humano, pero incompatible con el perfil que la sociedad de nuestro tiempo exige de un líder político. Bajo la apariencia de una aseada moderación, de unas formas amables y respetuosas, el presidente del Gobierno trabaja única y exclusivamente en pos de un proyecto incendiario y devastador.
Las evidencias de tanta iniquidad se suceden unas tras otras como los días a las noches. Uno de los últimos ejemplos lo hemos conocido de boca del portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados. Joan Puigcercós ha afirmado que el pasado domingo fue llamado por teléfono,
"por la mañana y por la tarde", por el presidente del Gobierno. Según el diputado independentista catalán, Zapatero le manifestó su sorpresa por el
"civismo" de la manifestación del sábado en Barcelona, en favor del derecho a la autodeterminación. En palabras del republicano, el presidente le llegó a preguntar que
"¿Cómo se puede reconducir todo esto?", a lo que Puigcercós le respondió que
"esto no se reconduce, que es un clamor muy claro de una parte significativa de la ciudadanía de Cataluña ...." Rodríguez Zapatero no tiene el menor reparo en recular hacia el aliado al que ha traicionado a favor de CiU, en la fase final del acuerdo sobre el estatuto de Cataluña.
A esta rectificación o enmienda a su comportamiento, Rodríguez Zapatero ha añadido a su haber personal otro agravio incalificable. Ello es al menos lo que se desprende de la increíble respuesta que al parecer le dio el presidente, en el Palacio de La Moncloa, a la madre de la Irene Villa, víctima del terrorismo, cuando Zapatero le puntualizó que él sabía muy bien lo que significaba el dolor de las víctimas porque a su abuelo lo fusilaron en la Guerra Civil.
Otra muestra de iniquidad, esta de ultimísima hora, nos lo ha puesto en evidencia el coordinador general de Izquierda Unida. Gaspar Llamazares ha salido satisfecho de la entrevista que ha mantenido con el presidente Zapatero sobre las expectativas de la negociación con ETA. Llamazares, que más que un líder político nacional parece un delegado de Ezquerra Batua y de Iniciativa per Catalunya, ha declarado que el presidente le ha dado suficientes datos como para creer en las posibilidades de dicha negociación con la banda terrorista. Ahí lo tienen ustedes, nunca tanto honor le cupo a tan menguado dirigente: nada menos que ser el primer interlocutor político del presidente que ha tenido el privilegio de conocer algunos datos de la secreta negociación que el Gobierno está realizando.
No es de extrañar que el dirigente de la ilegalizada Batasuna, Pernando Barrena, haya asegurado que
"nadie se puede creer que habrá presos en 2010 ó 2020 si hay un proceso de paz", y en ese caso,
"todo el mundo sabe" que los reclusos
"volverán a casa en un plazo razonable". Pronóstico éste que se da de bruces con la decisión del Tribunal Supremo de hacer cumplir al asesino Henri Parot una condena completa de 30 años.
Panorama desalentador. Cualquier cosa es valida para el presidente Rodríguez Zapatero con tal de mantener contentos a nacionalistas, independentistas, federalistas y al entorno ilegalizado de ETA. Persiste en su proyecto de reinventar la Historia, de cambiar el régimen y el modelo de Estado. Sus enemigos ideológicos los ha personalizado en todo lo que representa el Partido Popular: nada menos que media España; y de la otra media, la mayoría vive anestesiada. Zapatero no tiene remedio, ha pasado de ser la solución a convertirse en el problema.