miércoles, 26 de abril de 2006
ImagenLa prensa gratuita se abre paso y gana día a día mayor número de lectores adeptos. Este hecho es comprensible si se tienen en cuenta cuatro factores: que es un servicio gratuito, que está bien distribuido, que es atractivo y que es de fácil consumo.

Es obvio que, además, se trata de un buen negocio puesto que el número de cabeceras no hace más que aumentar. Los periódicos gratuitos están concebidos como productos de consumo rápido y masivo. Por ello su espacio natural para la distribución es el mundo urbano, donde decenas de miles de ciudadanos transitan por los mismos lugares en horas determinadas. Los lectores de estos gratuitos no pierden ni un segundo en hacerse cada mañana con uno o varios ejemplares diferentes. Luego, con un exiguo esfuerzo, el periódico es leído en una o dos tacadas. Para cuando el lector regresa a casa, después de su jornada de trabajo, el gratuito ya es historia y entregará a la televisión los últimos minutos de su existencia diaria.

Esta nueva realidad informativa está teniendo dos consecuencias rotundas: resta lectores a la prensa convencional, a la vez que promueve un tipo de información muy somera y reduccionista. Todo muy a tono con la sociedad de nuestro tiempo, en la que los estados de opinión se sustentan con alfileres y la gestión de los asuntos públicos están en manos de los profesionales de la política y del poder.

La prensa gratuita es una prensa "ligera" (me niego a utilizar el anglicismo tan de moda). Por su parte, internet es el otro gran competidor de los medios de comunicación tradicionales, especialmente de la prensa escrita. Pero esto es harina de otro costal. Mucho tendrán que despabilar los diarios tradicionales para que no terminen en productos de culto. Definitivamente, la prensa gratuita ha triunfado.
Publicado por torresgalera @ 14:38  | Cosas que importan
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