El optimismo antropológico del presidente Rodríguez Zapatero obrará el milagro de desatascar de la ciénaga jurídica el mundo etarra de Batasuna y demás organizaciones ilegalizadas hace poco más de tres años. En este caso el “puente de plata” que se está tendiendo al enemigo no es para que huya sino, por el contrario, para que regrese al hogar patrio. En cualquier caso, la operación más difícil y complicada es la de justificar que ETA abandone la violencia definitivamente. Todo señala a que el “aliado” para afrontar este proceso está ya casi listo. Se llama José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea, alias Josu Ternera.
Acabamos de enterarnos de que José Antonio Urrutikoetxea ha conseguido imponerse como máximo dirigente de la banda terrorista ETA gracias a la diosa Fortuna. La detención en un piso de la localidad francesa de Aurillac de tres etarras, ha permitido a
Josu Ternera tomar definitivamente las riendas de ETA. La información pretende hacernos creer que estos detenidos, entre ellos el jefe de los comandos, Harriet Aguirre García,
Harri, e Idoia Mendizábal Mujika,
Ilardi, novia del máximo responsable del aparato militar de la banda, Garikoitz Aspiazu Rubina,
Txeroki, ha debilitado en extremo al sector duro de ETA.
Y como Fortuna y Destino son dioses caprichosos, parece ser que les divierte la idea de transformar a un implacable asesino en un prócer de la libertad. Si nada lo remedia, José Antonio Urrutikoetxea está llamado a ser uno de los padres libertadores de la gran patria vasca. Todo concluirá en la exaltación y encomio de las cualidades y virtudes derrochadas por este “gudari” inquebrantable. Su sagacidad y fino entendimiento habrán sido -con el paso del tiempo- determinantes en la transmutación de la sanguinaria ETA en una organización política sustentada sobre los principios del diálogo y de arraigadas convicciones democráticas.
Conviene recordar quién es
Josu Ternera. Nacido en la localidad vizcaína de Miravalles hace 55 años. Ingresó en ETA en 1970. Diez años después ya formaba parte de la dirección en la banda terrorista, y en julio de 1984 se convirtió en el número dos, tras la detención en Francia de Eugenio Etxebeste,
Antxon. Apenas dos años y medio más tarde ya era el máximo responsable, según demostró la valiosa documentación incautada a ETA en la cooperativa Sokoa. En ese tiempo
Ternera libraba una dura pugna contra los históricos de la banda, liderados por
Antxon, al rechazar la línea negociadora llevada a cabo por Domingo Iturbe Abasolo,
Txomin, y, luego, por el propio
Antxon entre 1986 y 1987, en Argelia.
En noviembre de 1988 la Audiencia Nacional le procesó, junto con otros 54 presuntos miembros de ETA, por las pruebas obtenidas en Sokoa. En enero siguiente
Josu Ternera es detenido en Bayona junto con su compañera y miembro del comité ejecutivo de la banda, Elena Beloki, e ingresa en la cárcel de Fresnes (París). El 26 octubre de 1990 es condenado a diez años de prisión por asociación de malhechores, uso de documentación falsa y tenencia ilícita de armas.
En España, la Fiscalía de la Audiencia Nacional solicita en julio de 1993 doce años de prisión para José Antonio Urrutikoetxea como responsable del aparato internacional de ETA desde 1984 hasta su detención. Tras su puesta en libertad es entregado a España el 4 de mayo de 1996. El juez de la Audiencia Nacional Javier Gómez de Liaño decreta su ingreso en prisión y le procesa por pertenencia a banda armada y depósito de armas. Un mes después declara como imputado por el atentado en la plaza de la República Argentina de Madrid en 1986, en el que fallecieron doce guardias civiles.
El “arrepentido” Juan Manuel Suárez Gamboa reconoce entonces que
Josu Ternera era uno de los máximos dirigentes de ETA. También lo hace el terrorista José Rego en octubre de 1996, por lo que el magistrado Gómez de Liaño reabre cuatro sumarios en su contra.
Y ahora viene lo más irónico de este perverso y atroz currículo, capaz de enmudecer al más pintado: el 25 de octubre 1998 José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea consigue desde la cárcel el acta de diputado al ser elegido en las elecciones autonómicas a las que concurría en la lista por Vizcaya de Euskal Herritarrok (EH). Al año siguiente ingresa en la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento vasco.
El Tribunal Supremo acuerda el 14 de enero de 2000 su puesta en libertad en relación con el proceso de Sokoa, al estimar que ya había sido juzgado y condenado en Francia por los mismos hechos. En abril de 2001, el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón aprecia en el auto en el que confirmó la ilegalización de la supuesta estructura política de ETA, EKIN, que
Josu Ternera es su “máximo responsable”. Tres meses después, el magistrado procesa a 31 miembros de EKIN y pide al Tribunal Superior de Justicia del País Vasco que investigue a
Ternera y Jon Salaberria, otro parlamentario de EH, en relación con estos hechos.
En enero de 2002, la Fiscalía de la Audiencia Nacional pide que sea imputado por el atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza en 1987. La decisión corresponde al Supremo, por su condición de parlamentario -ahora por la formación Sozialista Abertzaleak-, quien le cita por primera vez el 6 de noviembre.
Ternera no comparece, por lo que se ordena su detención para ponerlo a disposición de este tribunal y permitir así que el 13 de noviembre declarara ante el juez José Ramón Soriano. Al no presentarse el juez dicta una orden internacional de arresto. Y nunca más se supo...
Un año después se conoce la noticia de que el 3 y el 4 de enero de 2004 se reunieron cerca de Perpiñán los máximos responsables del aparato político de ETA, José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea,
Josu Ternera, y Mikel Albizu,
Mikel Antza (detenido poco después), con el consejero jefe de la Generalitat de Cataluña y líder de Esquerra Republicana, Josep Lluís Carod-Rovira. Negociaron, entre otras cosas, un alto el fuego indefinido en Cataluña.
Y ahora, cuando apenas han trascurrido poco más de tres semanas desde que ETA declarara el “alto el fuego permanente”, conocemos el dato de que
Josu Ternera se ha impuesto a los “duros” de ETA, capitaneados por
Txeroki. Es el mandamás de la banda terrorista en la clandestinidad.
Josu Ternera está dirigiendo -con la Mesa Nacional de Batasuna- la política
abertzale y controla el arsenal y los comandos de la banda. Pronto le veremos negociar a cara descubierta, primero en Francia y luego en España. Urrutikoetxea y Otegui de nuevo juntos en la foto.