Este martes, 9 de mayo, ha amanecido con toda la vocación de un hermoso día primaveral, propio de este mes florido y tan cantado por niños, monjitas y enamorados. Sí, definitivamente, este martes ha sobrevenido con la clara intención de ser disfrutado por cuantos seres vivos comparten su existencia. Es un radiante día para el goce de la vida; para gozar de nosotros mismos y con nosotros mismos; para disfrutar respirando este aire fresco y trasparente, con los ojos cerrados o con la mirada jugueteando de aquí para allá, recreándose en el universo infinito que nos circunda; para soñar, inclusive, apostados en el humilde alféizar de una ventana cualquiera.