Cualquier mente y corazón sensible se siente conmovido y horrorizado cuando contempla la violencia ciega que el ejército de Israel, el Tsahal, está desplegando sobre el Líbano y sobre los territorios palestinos de Gaza y Cisjordania. Centenares de muertos y heridos inocentes, junto a miles de desplazados de sus casas, cuyo único delito es el de coexistir en los mismos pueblos y ciudades que los guerrilleros de Hamás y Hizboláh. Una vez más Israel está aplicando con toda crueldad su determinación y su fuerza la vieja ley bíblica del Talión.