Se veía venir. La apertura de hostilidades del régimen de Teherán contra Israel no podía dejar inerte a los yihadistas de Al Qaeda. Para la mentalidad de Osama Ben Laden y Ayman Al Zawahiri resulta muy humillante que los chiíes de Irán tomen la iniciativa en la guerra contra "el gran diablo y el pequeño diablo" (Estados Unidos e Israel). Por eso sus mujaidines suníes wahabitas, a la vez que combaten a los soldados estadounidenses y británicos en Irak, aprovechan para infligir su castigo a los chiíes del "triángulo suní", situado entre las poblaciones de Bagdag, Ramadi y Tikrit.