Yo soy de los que piensan que la tierra no pertenece a los hombres; en todo caso somos nosotros los que pertenecemos a la tierra. Ella existía mucho antes de que los hombres deambulasen de aquí para allá, a la busca de refugio y sustento. Y así seguirá siendo cuando el último homo sapiens se extinga. Por eso conviene no olvidar que la tierra nos enseñó a descifrar sus secretos y conformó la naturaleza humana, desde sus orígenes hasta nuestros días.