No es un buen comienzo de año cuando dos personas permanecen enterradas, desde hace cuatro días, bajo miles de toneladas de escombros en el aparcamiento de la Terminal 4 del aeropuerto internacional de Madrid-Barajas. No es un buen comienzo de año cuando estamos angustiados y pendientes de las escavadoras y los perros de rescate. No es un buen comienzo de año cuando la mayoría de los españoles lamentan con dolor y rabia la catadura moral de algunos de sus conciudadanos. No, no es un buen comienzo de año iniciarlo con una mueca de asco y de descreimiento hacia aquellos que cada día tratan de seducirnos con su palabrería huera y con sus gestos ampulosos y vacíos.
de unas cualidades excepcionales para recorrer un camino inviable. Con un exigua ventaja de votos y de escaños respecto a su más directo rival, Rodríguez Zapatero creyó que se legitimaría entendiéndose con los nacionalistas y con la izquierda radical; a la derecha la dejaría indefensa y humillada. Este error será su tumba política. No se ha dado cuenta de que esas fuerzas centrífugas con las que se ha compinchado terminarán debilitándole hasta la extenuación.