Cada día constato con mayor insistencia el hastío y despego de los ciudadanos con los excesos retóricos y demagógicos de los políticos. Con todo, lo peor no es esto, sino el insoportable ruido ambiental al que los medios de comunicación tienen sometida a la sociedad. No se trata sólo del lógico interés informativo que la vida política tiene es sí misma, sino que, además, los propios medios de comunicación están involucrados en la rivalidad política, tomando parte activa en el debate y en la consecución de los objetivos de las diversas opciones.