La excarcelación de Iñaki de Juana Chaos constituye el acto político más ignominioso de cuantos ha tomado el presidente del Gobierno en lo que va de legislatura. Aducir razones de legalidad y de humanitarismo para justificar la prisión atenuada (en su casa) a un criminal que ha asesinado a veinticinco personas, que jamás ha mostrado el más mínimo signo de arrepentimiento, que se ha jactado de la muerte de otros seres humanos a manos de sus correligionarios, y que se ha permitido -desde la cárcel- hacer públcas amenazas contra el sistema democrático que impera en España y contra las personas que lo encarnan, supone el acto de cinismo y de bajeza moral más detestable que se podría esperar de un gobierno democrático y defensor de los derechos humanos.