Como profesional del periodismo, con una dilatada experiencia de más de treinta y cinco años, intentaré exponer algunas de las claves que explican lo que está pasando en la Justicia en España. Pero antes tengo que señalar que, mayoritariamente, tanto jueces y magistrados como fiscales constituyen cuerpos de funcionarios públicos muy profesionales, que realizan un trabajo muy meritorio con los medios de que disponen. Además, debo romper una lanza por la integridad ética que demuestran ante agentes contaminantes de la vida política y de los intereses sociales, ya sean económicos, corporativos o de cualquier otra índole; lo que no resta méritos a que de vez en cuando surjan actuaciones judiciales reprobables como en cualquier otra profesión.