Me ha resultado toda una experiencia vivir los últimos días de campaña electoral en un pequeño pueblo jienense de apenas dos mil quinientos habitantes. Se trata de La Puerta de Segura, municipio afectado en la madrugada del miércoles veintitrés por una tromba de agua que desbordó el río Guadalimar e inundó un buen número de viviendas, entre ellas la de mi madre, natural de este lugar. En las horas y días siguientes a la riada he podido comprobar de primera mano como se cuece la política municipal en estos pagos andaluces: la demagogia y el chalaneo de favores por parte del candidato del PSOE, y alcalde en funciones, ha sido verdaderamente bochornosa.