Ayer se erigió en el Congreso de los Diputados un monumento
a la vacuidad política y a la
estulticia. La ínclita artista que protagonizó tan insigne obra no fue otra que
la neófita y recién estrenada ministra de Igualdad, Bibiana Aído. En la
Comisión ad hoc presentó la titular de la cartera un conjunto de medidas
insólitas. Nada mejor que sus propias palabras para comprobar la sagacidad y
enjundia de la nueva apuesta crepuscular del presidente del gobierno para la
presente legislatura: «Pondremos en marcha un teléfono de información para los
hombres, que les ayude a canalizar su agresividad, en vez de recurrir a la
violencia».