José
Tomás, una vez más, y en expresión castiza, ha vuelto a «armar el taco» en la
Monumental de Las Ventas. Han sido dos veces seguidas en diez días. El torero
de Galapagar sabe, como lo sabe el resto de la profesión, que triunfar en
Madrid abre las puertas de la fama y de los despachos de los empresarios
taurinos. Pero cuando el triunfo se repite, una y otra vez, es la gloria la que
te abre sus puertas. Y ayer tarde, en Madrid, reivindicó una vez más -a la
manera de los héroes de Homero- que sólo son merecedores de un sitio en la
morada del Olimpo, junto a los dioses, aquellos hombres que escriben grandes
gestas heroicas a base de valor y virtud.