La crisis económica -salvo grandes contingencias- será la gran protagonista de la presente
legislatura. Será el problema capital sobre el que los políticos tendrán que
poner todo su empeño para afrontar con posibilidades de éxito las próximas
citas electorales: europeas, gallegas y vascas. La naturaleza del problema
económico en el que ya está inmersa la sociedad española no deja lugar a dudas.
Los primeros en sentir los efectos depredadores de la crisis son sin lugar a dudas
los sectores más frágiles y precarios de la sociedad: pensionistas,
trabajadores menos cualificados (inmigrantes) y los que buscan su primer
empleo.
El presidente del Instituto de Estudios Económicos, Arturo
Gil, ha afirmado hoy que la economía española
crecerá cerca del 1,5 por ciento en el presente ejercicio, al tiempo que señalaba
que la estanflación (estancamiento más inflación) es ya una realidad en
España, porque el crecimiento intertrimestral del segundo trimestre del año ha
sido «cero». El informe de coyuntura económica
correspondiente al mes de junio subraya que España ha pasado de crecer un punto
más que la UE a hacerlo un punto menos. Y lo peor es que todo apunta a 2009
será «peor».
Los responsables del informe del
IEE -organismo independiente de reconocido prestigio
en medios económicos nacionales y foráneos- consideran necesario modificar «en profundidad» la política económica para hacer frente
a este nuevo periodo. Se deberán adoptar medidas dirigidas a potenciar la oferta para
garantizar la creación de empleo, el fortalecimiento de la producción, el impulso del consumo y, en última instancia, el bienestar social; también
explica el informe que la promesa de «los 400 euros» fue un claro error.
Para afrontar esta situación es
preciso claridad de ideas y voluntad política. Por la parte que le toca al
Gobierno que preside Rodríguez Zapatero todo apunta a su persistencia en minimizar
la situación, lo cual redunda en pérdida de tiempo. Y en cuanto al principal
partido de la oposición, el PP, la parálisis congresual le tiene anestesiado.
Veremos qué sale del XVI Congreso de Valencia este fin de semana.
En cualquier caso, la caída en
picado del crecimiento económico y un aumento incontrolado de los precios (combustibles,
energía, alimentos básicos y tipos de interés), continuarán redundando en la
caída del desempleo y el aumento de la morosidad financiera. A lo que habrá que
añadir las tensiones políticas derivadas del terrorismo y de la espiral
soberanista de los nacionalismos periféricos. En definitiva, un panorama poco
alentador en un legislatura con todo el camino por andar, pero que en sus cien
primeros días ha pasado inédita.