viernes, 20 de junio de 2008
María Dolores de CospedalDesde hace años he tenido que escuchar en numerosas ocasiones aquello de «Un proyecto ilusionante». Es lo que yo llamo una frase maldita. Siempre que la he escuchado ha sido de boca de personas que venían a sustituir en sus cargos -tras ser nombradas a dedo por la autoridad competente- a directivos de lealtades venidas a menos; en otros casos la frase de marras se la he escuchado a empresarios que -después de gestiones erráticas de sus intereses- pretenden imponer medidas drásticas a sus empleados para sacar a flote la maltrecha situación de la empresa.

En el presente caso me refiero a la situación política del Partido Popular. La frasecita en cuestión se la oí ayer a María Dolores de Cospedal, la sustituta de Ángel Acebes al frente de la Secretaría General del PP; la número dos del principal partido de la oposición y alternativa de gobierno; y el brazo ejecutor de la política organizativa del partido que tiene por misión derrotar en las urnas al PSOE.

Mal asunto -me digo-, cuando lo primero que escucho a la nueva consejera delegada del PP -dicho sin el menor rubor y con un rictus de encomiable seriedad-, es que agradece la confianza depositada en ella por Mariano Rajoy, y que está dispuesta a dar el callo por este «proyecto ilusionante». La verdad, se me abren las carnes, porque cuando se recurre a retórica tan tópica y ramplona, lo primero que me viene a la mente es que detrás de esta gente no hay nada, salvo sus ambiciones personales.

Estoy de acuerdo con quien ha dicho que después de conocer los nombres del nuevo equipo de escuderos de Rajoy, el XVI Congreso del PP que comienza hoy en Valencia no deja de ser, en realidad, más que una ceremonia de clausura de tres días. El pescado ya está todo vendido. Lo que resta no es más que la representación de una comedia de cara a la galería.

Mirando detenidamente las fotos de María Dolores de Cospedal, Soraya Sáenz de Santamaría, Ana Mato, Pío García Escudero, Esteban González Pons y Javier Arenas, y conociendo bien lo que son y cómo han llegado donde están, no se me ocurre otra cosa que pensar que confío muy poco en que sean capaces de transmitir a los españoles alguna emoción para creer en su «proyecto ilusionante». Eso sí, en los próximos días nos hartarán de frases y eslóganes como «somos un partido unido, fuerte y cohesionado..., que tiene un proyecto ilusionante». A otro perro con ese hueso. Dentro de dos años lo veremos.


Publicado por torresgalera @ 16:22  | Política
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