“Dos pavos viajan a Disneylandia en primera clase tras
ser indultados por Bush”. Con este titular abre el sumario de También es actualidad un periódico digital
español, que fuera fundado por uno de los más insignes periodistas de nuestro país
y que ocupa un sillón en la Real Academia Española de la Lengua. Deseo aclarar
que mi sorpresa no se ha producido por tan llamativo titular, pues todos los
días la prensa recoge noticias extraordinarias (esta es la verdadera razón de
ser del periodismo) que acontecen en nuestra sociedad. No, lo que me ha llenado
de perplejidad —acaso convendría mejor decir, hilaridad— ha sido leer el resto
del sumario hasta completar la lista de ocho noticias destacadas. Juzguen
ustedes mismos, mis queridos lectores, porque la relación no tiene desperdicio:
“Los policías mexicanos deberán portar fotos de su familia para no delinquir”, “Un
hombre suelta cientos de escarabajos para asustar a las chicas”, “Un zoo
intenta sin éxito que dos osas se apareen”, “Encontrado un piano con banqueta
incluida en mitad de un bosque”, “¿Descontenta con el tamaño de su pecho? Coma
galletas F-Cup”, “Un equipo de fútbol femenino de Suazilandia gana por 33 goles
a 0”, “Muere una mujer al ser golpeada por el ataúd de su marido” y, cerrando
la relación noticiable, “Una empresa de EEUU comienza a reservar plazas en el
primer cementerio de la Luna”.
No me dirán ustedes que el sumario no es digno de figurar en una antología del periodismo underground 2008. Y lo mejor de todo es que las ocho noticias reseñadas corresponden a un mismo día. Con este comentario no pretendo, en absoluto, subestimar el valor noticiable de los titulares. En un mundo abrumado por grandes amenazas y males terribles, hechos como los aquí consignados representan una excelente oportunidad, no exenta de una buenas dosis de humor, para distraer la mente —aunque solo sea por unos minutos— de las arduas preocupaciones cotidianas, toda vez que permite corroborar la paradoja que representa la vida misma. No todo ha de ser crisis económica, ni fanático terrorismo, ni luchas de poder o conflictos étnicos. La vida está llena de pequeños acontecimientos, muchas veces sorprendentes e impredecibles, que —al margen de los perjuicios o beneficios que reporten a los protagonistas de los mismos— son dignos de ser divulgados al resto de ciudadanos por su alto valor simbólico o, simplemente, por la peculiaridad del suceso. De todo se aprende, máxime si la noticia divulgada era inconcebible hasta el momento mismo de llegar hasta nosotros. ¡Cosas veredes, querido Sancho!