Viernes, 31 de marzo de 2006
ImagenMarbella se ha convertido a lo largo de los ?ltimos quince a?os en el paradigma de la iniquidad del poder. La simbiosis entre la soberan?a popular y los gobernantes democr?ticamente elegidos ha sido posible gracias a la frivolidad enraizada en una buena parte de los habitantes de esta ciudad de la costa malague?a. Ha sido una complicidad amparada en el rechazo de los ciudadanos a los cauces pol?ticos habituales en el resto de Espa?a. Una tercera v?a jaleada por empresarios oportunistas, que haciendo bandera de la cr?tica a las luchas de poder de los partidos tradicionales, acabaron encandilando a la mayor?a de los residentes en este para?so andaluz.

Fue el ?nclito especulador y promotor inmobiliario Jes?s Gil y Gil es que se llev? el gato al agua. Y como un encantador de serpientes abdujo las voluntades de miles de heterog?neos vecinos, cuyas necesidades y ambiciones oscilaban entre la fisiolog?a perentoria del sexo a la satisfacci?n de caprichosas inquietudes aristocr?ticas. El entonces nuevo regidor no tuvo el menor rubor -con la legitimidad del refrendo popular- de poner en pr?ctica su "nuevo orden". Con el lema de que la iniciativa privada es la ?nica capaz de generar riqueza y bienestar, el gilismo entr? a saco en un municipio en descomposici?n por el hartazgo de mirarse durante demasiado tiempo el ombligo. Jes?s Gil abord? todos los frentes: limpi? las calles de Marbella de excesos org?nicos, tanto humanos como de otros or?genes; embelleci? el centro urbano; construy? antros para que los j?venes dieran rienda suelta a sus necesidades amatorias; aprob? planes de urbanismo, parciales e integrales, a todo pasto; concedi? licencias de construcci?n sin l?mite... Y en esta fren?tica actividad las empresas del regidor municipal se llevaron los mejores bocados.

Luego, con el tiempo, como no pod?a ser de otra manera, los excesos de la concusi?n comenzaron a rebosar por debajo de las alfombras, de los archivos municipales y de los despachos de muchos abogados y notarios. Marbella se hab?a convertido en un ejemplar fen?meno de vitalismo urban?stico, sustentado sobre cimientos de corrupci?n a gran escala; pero eso s?, la ciudad estaba limpia y reluc?a como el cristal, la actividad econ?mica se hab?a disparado exponencialmente, el comercio y el ocio alcanzaron cotas envidiables, y los matarifes del Este de Europa hab?an sentado sus reales en magn?ficas mansiones recostadas frente al Mediterr?neo. En definitiva, esta ciudad de luz, campos de golf, discotecas, tiendas de marca, autom?viles de lujo, yates y noches interminables de promiscua sensualidad, ha terminado siendo v?ctima de su propia estulticia.

Era un clamor a voces aquel dislate de impunidad, abuso de poder y de delincuencia institucional. S?lo cuando la Justicia debilit? a Jes?s Gil se dispararon las alarmas. El histri?nico y sagaz corregidor, que ten?a como principal musa a su albo corcel "Imperioso", se obstin? en continuar dirigiendo la ciudad desde el maco o desde el yacuchi de su finca. Pero ya se sabe que la lealtad de los esbirros es una moneda que se deval?a con la decrepitud del patr?n. Y lo que no consiguieron en a?os los concejales de la oposici?n lo hicieron de un soplo los engordados subalternos del capo di tutti. Luego pasar?a como con la muerte del d?spota emperador Ner?n, que sobrevino el caos, las guerras civiles con Vitelio, Ot?n y Galba asesinados por sus propios camaradas de la ciega ambici?n...

Por fin los marbell?es de buena fe tienen la oportunidad de sacudirse de encima el fango putrefacto de la ignominia. Jueces, fiscales y polic?as han conseguido exorcizar al maligno instalado en la Corporaci?n Municipal mediante una operaci?n cifrada como "Malaya". Hasta ahora han sido detenidas veintitr?s personas, incluida la alcaldesa Marisol Yag?e, la teniente de alcalde Isabel Garc?a Marcos (otrora implacable azote del PSOE contra Jes?s Gil y Juli?n Mu?oz), el secretario del Ayuntamiento Leopoldo Barrantes y el asesor de urbanismo Juan Antonio Roca (verdadero cerebro gris de la corrupci?n desde los tiempos de Gil); tambi?n han sido intervenidas mil cuentas bancarias, 2.500 millones de euros entre fincas, inmuebles, dinero, obras de arte, alhajas, caballos, armas, veh?culos y hasta un helic?ptero; y las diligencias procesales de la investigaci?n acumulan miles de folios repletos de datos y confidencias que dar?n para un (o unos cuantos) proceso penal de esos de esc?ndalo.

Desgraciadamente el mal ya est? hecho. Quiz?s por ello las autoridades judiciales han denominado "Malaya" una operaci?n donde hubieran querido llamar "Mal haya". Ahora el poder municipal ha quedado desintegrado. No existe. La Corporaci?n est? judicializada en sus tareas fundamentales. Deber? ser la Junta de Andaluc?a la que decida sobre el porvenir inmediato de la administraci?n de Marbella, en tanto no se celebren elecciones municipales (oficialmente tocan en mayo de 2007).

Lo que es ya imposible recuperar para Marbella es aquel ambiente glamuroso y picaresco de otros tiempos, en que arist?cratas divertidos y desvergonzados, estrellas de cine de papel couch?, simp?ticos caraduras amateurs y golfos profesionales en busca del dorado -todos ellos rodeados de una c?fila de gitanillos vocingleros y trasnochadores-, pon?an la nota mundana y cosmopolita en la Espa?a del desarrollo y la apertura. Ahora, en cambio, Marbella es una ciudad neta de contribuyentes: empleados de la banca, los seguros, los renta cars, la hosteler?a, las grandes superficies, las inmobiliarias, los paletas... Una poblaci?n muy crecida y estable que vive dedicada en exclusiva a pagar las hipotecas del boom inmobiliario de Gil y sus herederos.

Marbella, adem?s, se ha convertido en un para?so de la alta burgues?a advenediza y del crimen organizado de m?s all? del Danubio. Al reclamo de un clima benigno y de una administraci?n municipal consentidora y entusiasta del dinero y el contubernio, se ha instalado un zool?gico humano de dif?cil clasificaci?n. De este parque tem?tico de la modernidad casposa y zafia, del utilitarismo residencial plastificado, habr? de realizar una catarsis el pueblo marbell?. Pero mucho me temo que el destino de Marbella ya no est? en sus manos.

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Viernes, 24 de marzo de 2006
ImagenLa opini?n p?blica espa?ola tiene derecho a conocer la verdad sobre todo aquello que tiene que ver con el destino de la naci?n, la vida presente y futura de la ciudadan?a, y el quehacer de los administradores -sus representantes- de la cosa p?blica. Una cosa es la discreci?n con que han de moverse los pol?ticos y gobernantes a la hora de abordar asuntos delicados ?como los relativos a la seguridad del Estado-, y otra es que se diga una cosa por otra.

El ?alto el fuego permanente? declarado por la banda terrorista ETA es la consecuencia directa de una negociaci?n y de un acuerdo t?cito entre los terroristas y el Gobierno que preside Rodr?guez Zapatero. Esto es as? y no tiene vuelta de hoja. Otra cosa es que ning?n miembro del Ejecutivo se haya sentado a dialogar con los asesinos, sino que en su nombre lo hayan hecho personas de segundo o tercer nivel. Pero es conveniente se?alar que ETA jam?s aceptar?a ning?n interlocutor del que no tuviera la certeza de su legitimidad como tal.

Como no pod?a ser de otra manera, ahora est?n saliendo a la luz nombres, fechas y argumentos -casi definitivos- sobre el proceso de esta negociaci?n. Sabemos que todo empez? cinco meses despu?s de que el PSOE ganara las elecciones en 2004. El primer paso vino de Batasuna, el brazo pol?tico legal de ETA, cuando remiti? a Zapatero una carta urgi?ndole a abrir un proceso de di?logo, para encontrar una soluci?n adecuada al conflicto vasco y construir un escenario de paz. La misiva fue contestada favorablemente porque el presidente del Gobierno espa?ol ya estaba comprometido con la reforma del modelo de Estado.

Los precedentes no dejan lugar a dudas. Rodr?guez Zapatero llevaba meses, antes del 14-M, defendiendo la necesidad de una segunda transici?n y de dar un salto adelante con las reivindicaciones de los nacionalismos hist?ricos. La fotograf?a de ZP en el balc?n del Palau San Jordi, junto a Pascual Maragall en plena campa?a electoral catalana, fij? el punto de no retorno de una decisi?n tomada nada m?s alcanzar la Secretar?a General del PSOE, tres a?os antes. Zapatero estaba persuadido, entre otras cosas, de que para desalojar al Partido Popular del poder el ?nico camino era conseguir una especie de compromiso hist?rico con los nacionalistas y regionalistas de izquierdas. Pero a?n deber?a esperar alg?n tiempo.

Precipitadas las cosas por la contingencia del 11-M, Rodr?guez Zapatero se vio forzado a acelerar su proyecto: primero para obtener los apoyos parlamentarios que le permitieran gobernar; y, segundo, tratar de blindar dichos apoyos implic?ndose, e implic?ndoles, en un proceso pol?tico complejo y largo. El ?nico camino era, obviamente, respaldar reformas estatutarias que satisficieran lo m?s posible a los insaciables nacionalistas. Por eso hizo fracasar el Plan Ibarretxe en el Congreso, porque era un proyecto que se fragu? al margen de los socialistas.

No cabe duda de que la reforma del Estatuto de Catalu?a tiene un valor extraordinario. En primer lugar, porque la direcci?n de los socialistas catalanes fue la primera en impulsar ?con el respaldo de Zapatero- un proyecto vanguardista en cuanto a aspiraciones nacionalistas se refiere; esto le permiti? afianzar la coalici?n con independentistas y federalistas de la izquierda verde; por ende, lo ambicioso del proyecto terminar?a implicando ?como as? ha sido- a los nacionalistas de centro-derecha. Y en segundo t?rmino, porque la reforma de Estatuto catal?n permit?a visualizar ante el nacionalismo vasco, el grado de compromiso de Rodr?guez Zapatero con la superaci?n del actual modelo territorial de Espa?a.

Este ha sido el verdadero y gran argumento que ha permitido que ETA haya declarado su alto el fuego permanente. Lo dem?s, con ser importante, no deja de ser complementario. La debilidad de la banda terrorista, los efectos sicol?gicos y pol?ticos del terrorismo isl?mico fundamentalista, la presi?n social... Todo lo que se quiera, pero ETA ha cesado en la violencia para negociar pol?ticamente el futuro del Pa?s Vasco. Esto ha sido tan as? como que hasta el servicio secreto del CNI ha estado implicado, por acci?n o por omisi?n. Y, mientras tanto, desde Rodr?guez Zapatero, pasando por sus ministros y por los Blanco, Rubalcaba o L?pez Garrido, se han empe?ado en un ejercicio permanente de negaci?n y despiste, tanto en el Parlamento como ante los medios de comunicaci?n.

En este nuevo escenario no nos cabe m?s que esperar y ver. Ver si el cese de la violencia es total, incluida la extorsi?n y el terrorismo callejero. Ver como se gestiona por el Gobierno el proceso de di?logo que se abre sin desbordar el Pacto Antiterrorista y el Acuerdo Parlamentario que el Congreso adopt? en mayo de 2005. Hasta ahora hemos comprobado hasta qu? punto pueden existir divergencias: donde unos vemos anticonstitucionalismo -en el proyecto de nuevo Estatuto de Catalu?a-, otros ven un texto perfectamente compatible y subordinado a la Carta Magna.

De momento, los primeros objetivos de este juego de estrategia pasan por legalizar a Batasuna para que participe el a?o pr?ximo en las elecciones municipales, por desmontar la presi?n policial y judicial contra el mundo etarra, y por favorecer los cauces para que Batasuna participe en el debate pol?tico sobre la reforma del Estatuto vasco. Ah? es nada.

Seguro que a partir de ahora la mayor?a del arco parlamentario y de la prensa oficialista van a estar m?s pendientes de lo que diga y haga el PP que de los movimientos del radicalismo vasco. Por su parte, Mariano Rajoy no tiene m?s remedio -por esc?ptico que se sienta- que implicarse en esta presunta oportunidad de paz. El poder ?bien lo sabe el l?der popular- juega siempre con ventaja. Adem?s, la mayor?a de los espa?oles necesitan creer -con mayor o menor grado de confianza- que estamos ante una oportunidad definitiva. El tiempo lo dir?, pero lo menos que podemos exigir es que se nos hable claro y sin m?s enga?os.

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Domingo, 19 de marzo de 2006
ImagenEl coordinador general de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, lidera adem?s en estas fechas un ambicioso programa que su coalici?n viene preparando, con esmero y entusiasmo, para conmemorar el LXXV aniversario de la proclamaci?n de la Segunda Rep?blica. Contiene dicho programa un amplio abanico de actos, superior a dos mil, entre ellos numerosas concentraciones y movilizaciones de gentes con simpat?a e inclinaci?n por el sistema republicano de organizaci?n del Estado.

Argumenta Llamazares que el motivo de tan intenso esfuerzo es el de recuperar ?el coraz?n y la memoria? de este ?periodo de luces? que transcurri? entre el 14 de abril de1936 y el 1 de abril de 1939. Para subrayar de forma contundente y simb?lica tan encomiado periodo, IU presentar? una atrevida iniciativa parlamentaria en el Congreso de los Diputados: solicitar? el respaldo de la C?mara Baja para izar, durante el mes de abril, la bandera tricolor junto a la espa?ola en el exterior del palacio de la Carrera de San Jer?nimo y en todas las instituciones p?blicas donde IU tiene representaci?n.

Tambi?n presentar? IU sendas iniciativas en el Parlamento espa?ol y en la Euroc?mara para condenar el levantamiento franquista del 18 de julio de 1936, as? como promover? iniciativas para reconocer a las v?ctimas del franquismo y reclamar al Gobierno que apruebe cuanto antes la Ley de Recuperaci?n de la Memoria Hist?rica.

Llamazares afirma que, con esta iniciativa, IU pretende ?la recuperaci?n de la calle para la izquierda? despu?s de que la derecha haya decidido tomarla, a su juicio, en el marco de una estrategia de ?involuci?n democr?tica?. El ?nclito dirigente de masas proletarias y antiglobalizadoras pretende que 2006 sea ?el a?o de la movilizaci?n republicana?, y que sirva para retomar ?la memoria y la realidad? de Izquierda Unida, porque tambi?n se celebran los 20 a?os transcurridos desde la creaci?n del partido.

Al margen de lo que cada cual opine sobre la II Rep?blica, e incluso sobre el nost?lgico sentimiento que albergue de aquellos a?os, lo m?s sorprendente del prop?sito anunciado por Gaspar Llamazares es la cantidad de falsedades, manipulaciones y medias verdades que, todas revueltas, van a ser utilizadas para abrir a?n m?s las heridas de aquel tormentoso pasado.

La izquierda recalcitrante y desnortada no se conforma con reinventar la historia sino que pretende institucionalizarla, elevarla a la categor?a de verdad absoluta e indubitable. En este 75 aniversario de la instauraci?n de la Segunda Rep?blica los dirigentes de IU ya han estigmatizado a la derecha, no a la de entonces sino a la actual; la han declarado antidemocr?tica. Pues bien empiezan, descalificando a los adversarios del presente como una forma de redenci?n de aquel pasado discutible y discutido.

M?s valdr?a que los responsables de la Coalici?n izquierdista se emplearan a fondo a realizar examen de conciencia sobre la vacuidad en que ha devenido la organizaci?n en sus veinte a?os. Poco edificante resulta este conglomerado de identidades confusas y difusas, que se alimenta del detritus ideol?gico en que han concluido la praxis hist?rica del marxismo. Resentimiento, odio, complejo de inferioridad y decadencia intelectual y moral son algunos de los denigrantes atributos con que la mayor?a de estos dirigentes tratan de espolear la conciencia del pueblo. ?A qui?n pretenden enga?ar, sino a los elementos m?s ingenuos e indefensos, culturalmente hablando, de la sociedad?

La campa?a con la que IU se propone fustigar a los espa?oles esta primavera lleva por t?tulo ?1931-2006. Construyendo Rep?blica?. Pero no hablar?n de un hermoso proyecto republicano fundamentado en los principios humanistas, c?vicos y democr?ticos de una sociedad en libertad. Nos hablar?n de derechas retrogradas, de fascistas, de caciquismo, de ricos y pobres, de la Iglesia de Trento y la inquisici?n, del sufrido proletariado y de patronos mafiosos...; nos hablar?n de una guerra desigual entre el sufrido pueblo y el fascio internacional... Mentir?n hasta la extenuaci?n del pasado porque la verdad no les da r?ditos, y el futuro les ha vuelto la espalda.

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Lunes, 13 de marzo de 2006
ImagenCorr?an los d?as de mediados de julio de 1873. Al presidente -el segundo en cinco meses- de la Rep?blica federal, Francisco Pi y Margall, se le censuraba casi un?nimemente porque, investido por las Cortes de facultades extraordinarias para afrontar los graves problemas que asolaban la vida nacional, no quiso aplicarlas en momentos tan cr?ticos. Ante la pavorosa insurrecci?n cantonalista, Pi se limitaba a dirigir por tel?grafo a los gobernadores y alcaldes amonestaciones patri?ticas, o saludables m?ximas de buen gobierno y de respeto a la ley. Pensaba que la raz?n y el tiempo terminar?an por devolver la sensatez a los secesionistas.

A la defensa de Pi, ausente del Congreso en aquellos d?as, sali? el ministro de Hacienda Carvajal, que con toda su elocuencia no pudo amansar las iras de los cr?ticos. Entr? en el debate S??er y Capdevila, ministro de Ultramar, diciendo que estaba dispuesto a castigar con mano dura, implacable, a los revoltosos, a los incendiarios y a los asesinos. Sus palabras fueron recogidas con un aplauso un?nime de la C?mara. Continu? su parlamento aquel hombre fr?o, sectario furibundo, con iron?a mefistof?lica: ?Pero, se?ores, cuando se trata de luchar y de derramar la sangre de mis amigos y de mis correligionarios, declaro que hasta aqu? no llega mi hero?smo?. Un diputado le interrumpi? preguntando: ??Y si son facciosos??. El ministro contest?: ?Para Su Se?or?a ser?n facciosos...?. El clamor de protesta que se dej? escuchar le oblig? a callar.

Restablecido el orden remat? as? S??er su infeliz perorata: ?Una cosa es considerarlos facciosos y otra luchar con ellos. Aqu? no hay m?s que dos pol?ticas: o la de ataque o la de concesiones. Pues bien, yo declaro desde este banco que soy partidario para con mis correligionarios, sublevados en Cartagena y en cuantos puntos puedan levantarse, de la pol?tica de concesiones?. Nuevo esc?ndalo.

A esto pidi? la palabra Pi y Margall, que acababa de llegar al Congreso, y no convenci? a nadie. La sesi?n termin? con borrascosas disputas. La crisis se impon?a, y para resolverla, las Cortes dejaron de celebrar sesiones los d?as 15 y 16 de julio, argumentando la falta de qu?rum para poder abrirlas. Dos d?a m?s tarde, el presidente de la Rep?blica present? la dimisi?n.

Eh aqu? un antecedente hist?rico de la manera de gobernar que est? practicando Jos? Luis Rodr?guez Zapatero. Salvando la distancia entre el ayer y el presente, no cabe duda de que el actual presidente del Gobierno se siente m?s identificado con los que anhelan una Espa?a federal, o confederal, que con la mayor?a de espa?oles que tan s?lo aspiran a vivir juntos y en armon?a. Rodr?guez Zapatero no cree en un proyecto nacional com?n, sino en una rep?blica federal. Por eso est? alentando los proyectos soberanistas, eso s?, parapet?ndose en el constitucionalismo democr?tico de 1978.

Rodr?guez Zapatero, como lo fue Pi y Margall, es partidario de la pol?tica de concesiones porque es tan federalista como su lejano predecesor. A diferencia de Pi, que tuvo que sufrir los rigores de un proceso cantonalista subversivo (y no institucional como a ?l le hubiese gustado), Zapatero, en cambio, se ha convertido en el padrino del cantonalismo auton?mico en que est? derivando esta Segunda Transici?n por ?l propugnada.

La Primera Rep?blica tuvo su oportunidad hist?rica por el fracaso de la conservadora monarqu?a parlamentaria de Isabel II; la revoluci?n liberal de 1869, llamada La Gloriosa, fall? en su apuesta por una monarqu?a democr?tica (la de Amadeo I), porque, entre otras cosas, ni los mon?rquicos quisieron aceptar al pr?ncipe saboyano. No obstante, a aquella Rep?blica no la dejaron crecer; unos y otros, a fuer de demostrar qui?n era m?s dem?crata, la ahogaron en apenas once meses, especialmente los republicanos netos, que se declaraban los m?s amantes de la libertad.

Por su parte, la monarqu?a parlamentaria y democr?tica de nuestros d?as, vive la mayor amenaza de sus treinta a?os de existencia. Porque lo que peligra no es tanto la Constituci?n del 78 como la integridad de la propia forma de Estado, sustentada en una Monarqu?a Parlamentaria. El respaldo al cantonalismo auton?mico-federal desde las instituciones del poder pol?tico hace presagiar que el asalto a la instituci?n mon?rquica est? cada vez m?s cerca. La pol?tica de concesiones de Rodr?guez Zapatero no es fruto de la debilidad sino de la convicci?n.

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S?bado, 11 de marzo de 2006
ImagenEste 11 de marzo, s?bado, se han cumplido dos a?os desde aquel otro 11 de Marzo, jueves, tr?gico, terror?fico, traum?tico, en que cuatro trenes de cercan?as estallaron en miles de pedazos cuando se acercaban cadenciosos a sus destinos: la estaci?n de Atocha.

Se ha querido, no s? por qui?n, que en este 11-M se declare ?D?a europeo para conmemorar a las v?ctimas del terrorismo?. En cualquier caso, se ha pretendido que en fecha tan cargada de dram?tica simbolog?a (el mayor atentado terrorista de la historia de Europa), se recuerde a todas y cada una de las v?ctimas del terrorismo, en Espa?a y en todo el continente.

Mi mujer y yo hemos asistido a un sencillo acto que ha tenido lugar al aire libre en el Retiro madrile?o. Apenas han asistido unas doscientas personas (la ma?ana era espl?ndida). Hemos escuchado siete voces al cielo, es decir, siete testimonios, llenos de intensidad y de emotivas palabras, de v?ctimas del terrorismo. Hab?a hijos de asesinados por ETA, esposas de asesinados por el GRAPO, v?ctimas directas del 11-M. En fin, todos los all? presentes ?ramos v?ctimas porque todos somos v?ctimas.

Tengo que destacar la emoci?n que me han causado las palabras de Gotzone Mora cuando, reafirm?ndose en sus ideas socialistas, ha clamado su desaz?n por no comprender las razones del presidente Rodr?guez Zapatero para tratar de negociar con ETA.

Tambi?n he tenido de ocasi?n de hablar con otras v?ctimas, como la viuda de Fernando M?gica o Mar?a Jes?s, la madre de Irene Villa. Ha sido una gratificante experiencia. Sus corajes y sus testimonios son ejemplos vivificantes.

Afortunadamente, los 1.232 muertos y los miles de heridos y mutilados a manos del terrorismo cruel y asesino, constituyen en la actualidad un referente imprescindible a la dignidad del pueblo espa?ol. Su recuerdo y su presencia nos imponen el deber moral de la convivencia pac?fica y de la regeneraci?n nacional, adem?s de la exigencia de justicia. Sus nombres debemos preservarlos en nuestra memoria como un tributo inexcusable para la esperanza.

He podido comprobar que las v?ctimas del 11-M contin?an clamando por la verdad. Es lo menos que les deber?amos ofrecer. Los que afirman que toda la verdad est? ya encima de la mesa, que no duden que pagar?n caro su porf?a. Y los que conf?an en el fin de la violencia mediante el di?logo pol?tico, tienen sus d?as contados. M?s de cuarenta millones de v?ctimas arruinar?n sus conciencias.

Publicado por torresgalera @ 22:19  | Pensamientos
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Viernes, 03 de marzo de 2006
ImagenDe pensar unos que en Espa?a no pasa nada, que en general todo marcha razonablemente bien, a estar otros convencidos de que la situaci?n no puede ser m?s pesimista, hay mucha menos distancia que la que dista de los que piensan que Dios Todopoderoso, Creador del Universo, est? presente en todas partes, de aquellos otros para los que eso de Dios es un camelo y afirman que el universo ha estado siempre ah?, y que cada uno de nosotros no es m?s que una expresi?n ef?mera de ese universo c?smico.

As?, pues, no queda m?s remedio que colegir que entre dos posiciones tan antag?nicas alguien tiene que estar equivocado. Pero tambi?n en esto la divisi?n de opiniones es radical, por lo que es imposible, a priori, dar la raz?n a cualquiera de las partes. S?lo el paso del tiempo dirimir?, por sus efectos, qui?nes ten?an raz?n (o, al menos, una mayor cuota de raz?n) cuando evaluaban y juzgaban las graves decisiones que sobre asuntos capitales est?n tomando los gobernantes espa?oles de nuestros d?as, en connivencia con sus amigos y compa?eros de viaje.

Dicho todo lo anterior, s?lo cabe pensar que el gran argumento que gu?a y justifica el criterio para respaldar o desaprobar las decisiones de aquellos que pueden tomarlas, es de orden conceptual, donde el peso de la raz?n est? fuertemente inspirado en el de la moral. Los dem?s caminos no son m?s que atajos para obtener ventajas en beneficio propio.

Por eso no hay que tener miedo a implicarse en un debate en el que, por principio, otros no s?lo van a cuestionar tus argumentos sino que te van a descalificar como sujeto social; van a negar tu legitimidad como individuo digno para participar en la controversia, reduci?ndote a rid?cula caricatura.

Afortunadamente, la solvencia moral de los que anteponemos el bien com?n por encima del bien del clan identitario no tiene parang?n; como tampoco lo tiene nuestra firmeza en defender, a?n a costa de un elevado precio personal, un orden de valores permanentemente quebrantados como la creencia en que todos los hombres somos iguales, que todos tenemos los mismos derechos y las mismas obligaciones, que somos herederos del pasado pero no sus responsables y que trabajamos por una sociedad donde quepamos todos menos aquellos que la quieren destruir.

En fin, que al margen de que la Historia dictamine el d?a de ma?ana su veredicto sobre los hechos actuales, existen poderosas razones para denunciar la indigencia moral y el analfabetismo funcional de un buen n?mero de l?deres electos que gobiernan nuestros destinos.

Publicado por torresgalera @ 14:12  | Pensamientos
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