Mi?rcoles, 24 de mayo de 2006
ImagenEste artículo hace el número 100 desde la creación, el 14 de enero de 2005, de Ágora Digital. Lo que comenzó siendo una aventura personal por explorar este novedoso y todavía incierto mundo de internet, se ha ido modulando y desarrollando como un medio personal de expresión, lejos todavía de alcanzar una cierta madurez. Lo que no cabe duda es que un blog (cuaderno de bitácora) es una alternativa de comunicación muy sugestiva y excitante, que entraña riesgos inevitables -consustanciales al propio medio-, pero que también ofrece unas posibilidades verdaderamente encomiables.

Cada blog -y hay decenas de miles en la Red- tiene una razón de ser distinta y ha sido creado por motivaciones personales diferentes. En el caso de Ágora Digital su nacimiento estuvo propiciado por el ánimo de un servidor de expresarme con total libertad. Como habrán tenido ocasión de verificar los lectores curiosos de este blog, el escribidor y titular de Ágora Digital es periodista desde hace más de treinta años. Y en todo este tiempo jamás he tenido la ocasión de escribir con plena libertad: en la mayoría de las ocasiones otros deciden sobre qué tengo que escribir, sobre el enfoque de la noticia o el reportaje, y también deciden el espacio que tengo que dedicar a este u otro asunto. Esto me ha ocurrido en medios tan diferentes como periódicos, revistas e informativos de televisión.

Es verdad que también he tenido la experiencia profesional de escribir sobre asuntos que yo he propuesto a la dirección del medio en que trabajaba, e, incluso, en unas cuantas ocasiones han solicitado mis servicios profesionales para que escribiera sobre cuestiones sobre las que consideraban que estaba especialmente capacitado. Pero, en cualquier caso, lo que nunca he tenido ocasión de hacer ha sido escribir sobre lo que me pareciera más oportuno, no en función de la rabiosa actualidad sino sobre lo que mi ánimo o mi criterio me sugiriese en cada momento.

Eh aquí, pues, una razón suficientemente poderosa para justificar la existencia de Ágora Digital. Internet me ha ofrecido el regalo de crear mi propio espacio para expresar mi opinión sobre todo aquello que me preocupa y me conmueve, como ser humano y como profesional de la comunicación. Por ello trato siempre, desde el respeto al prójimo, de escribir con mesura pero sin renunciar un ápice a mi libertad.

S
in embargo, la experiencia de este blog también tiene su cara negativa. Y es la de que si bien los lectores pueden opinar sobre lo escrito, con demasiada frecuencia se esconden tras el anonimato para descalificar, insultar y vilipendiar zafiamente. Desde luego es una opción como otra cualquiera, ya que el medio lo permite, pero que desvirtúa en gran medida el extraordinario argumento de que internet se convierta en un espacio de comunicación de masas, a la vez de un medio de comunicación interactivo y personalizado.

Por lo demás, y en la confianza de que el sentido de la responsabilidad, del respeto y del civismo se vaya extendiendo a una gran mayoría de personas, reitero mi compromiso con Ágora Digital para que siga creciendo y madurando. También invito a quienes lo deseen a promover el debate o a exponer sus opiniones. Entiendo que internet es el medio de comunicación con más futuro, y que si todavía está en los albores de su existencia, no me cabe la menor duda de que será decisivo para el progreso de la humanidad. Ya lo está siendo.

También deseo apostillar, que desde hace algunas semanas ha remitido mi interés por escribir sobre la actualidad política nacional; al menos bajo la imperiosa perentoriedad de actualizar este cuaderno de bitácora (la verdad es que
«blog » me suena premioso y casi grosero). Verdaderamente, me asquea la vida política española. En general, la política que se está haciendo me parece deleznable desde el punto de vista intelectual y moral. Todo se reduce a un juego de intereses mezquino y corto de miras. Los políticos son prisioneros de las próximas elecciones. No hay grandeza de espíritu ni verdadero afán de servir a la comunidad, sólo de obtener réditos personales aun a costa de abrir viejas heridas o de inventar agravios donde nunca los ha habido.

Esta fijación por obtener réditos electorales ha llevado a los partidos políticos a instalarse en un perverso relativismo ideológico y programático. El corto plazo se ha convertido en un imperativo insoslayable; hasta tal punto esclaviza y condiciona la acción política. La autocrítica y el diálogo constructivo brillan por su ausencia; no digamos la posibilidad de alcanzar consensos y acuerdos de estabilidad sobre las grandes cuestiones de Estado. El escenario de convivencia entre rivales políticos se ha hecho añicos en pocos años: todo vale para desgastar y descalificar al que detenta la responsabilidad de gobierno.

Como quiera que la vida es mucho más que siglas y consignas políticas, y que el ser humano tiene delante de sí todo un mundo de desafíos personales y colectivos, así como una gran responsabilidad en la conservación y mejora de su espacio vital, continuaré insistiendo en sus logros y en sus errores desde este Ágora Digital, que cada día es más vuestro.

Publicado por torresgalera @ 13:49  | Cosas que importan
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Publicado por Invitado
Viernes, 26 de mayo de 2006 | 17:56
Vamos, que como destacaba uno de mis tangos favoritos "volver que es un soplo la vida, que cien art?culos no son nada y feliz la mirada" y que sean muchos m?s y que pueda leerlos junto al resto de tus lectores. Enhorabuena y felicidades. Un abrazo de tu compadre.