Martes, 13 de junio de 2006
ImagenLa televisión ha mostrado este martes y 13 las imágenes y el testimonio de dos seres humanos con alma de hienas rabiosas. Se trata de dos terroristas, dos etarras -un hombre y una mujer- que se comportaban en su jaula de cristal como lo harían dos hienas anclaustradas entre barrotes cuando se las azuza con gritos y un palo en la mano.

El sobrecogedor espectáculo lo han protagonizado dos asesinos vocacionales: Javier García Gaztelu, alias Txapote, e Irantzu Gallastegui, alias Amasia; ambos son pareja sentimental en el oficio de matar a sus semejantes. Se han lucido en un númerito vergonzoso, en el que los siniestros personajes han desafiado a los jueces y fiscales del tribunal de la Audiencia Nacional donde se les iba a juzgar por su implicación en el asesinato del concejal del PP en el País Vasco, José Luis Caso; pero también está implicado en las muertes de Gregorio Ordoñez, Gema Martín, Miguel Ángel Blanco y Fernando Múgica.

Ha sido muy didáctico observar a través de las imágenes de televisión como Javier García y su pareja de muerte se negaban a ponerse en pie ante el requerimiento del magistrado presidente del tribunal. Con la insolencia propia de quien avasalla la vida de los demás, y la cercena en medio segundo, sin temblarle la mano ni descomponérsele el semblante, ambos sanguinarios asesinos han hecho saber a los representantes de la Justicia que no les reconocían como autoridad y que se acogían a su derecho de no declarar. Obviamente el presidente del tribunal ha aceptado que se acojan a este derecho, pero no ha consentido la falta de respeto al tribunal. El magistrado ha ordenado a la polícia presente en la sala que procedieran a obligarles a ponerse en pie a los acusados. Después de vociferar en euskera, Javier García y su pareja de muerte han dado la espalda al tribunal y así, de pie, han continuado el resto de la sesión.

A mí se me hiela la sangre de sólo pensar que con tipos despreciables e irrecuperables como estos estén dispuesto, el Gobierno y los dirigentes del PSE, a comenzar un diálogo sobre la apertura de un posible proceso de paz en Euskadi y en España. Y mientras estas fieras descerebradas y con una lobotomía cognitiva e intelectual irreversible desafían a la Justicia en sus narices (¿qué no harán a escondidas?), la política nacional pasa por una dura descalificación recíproca entre las llamadas derechas e izquierdas. Algún virus endémico ha debido contagiar a toda la masa gris pensante y dirigente de las organizaciones políticas con escaños en el Parlamento español.

No me parece una insensatez pensar que con gente que no ha realizado el menor gesto de autocrítica y, menos aún, de propósito de enmienda, se pueda llegar a ninguna parte. Hasta ahora los terroristas y todo el piélago sociológico que les respalda ha dejado bien claro cuáles son sus condiciones para avanzar en eso que ellos llaman pacificación. No han experimentado el menor rubor en exponer sus condiciones y sus objetivos irrenunciables. El abandono de las armas y de la violencia no ha aparecido por ninguna parte. No existe arrepentimiento ni nada que se le asemeje. El indecente númerito de Txapote y su compañera de muerte en el tribunal de Justicia es la prueba palpable de lo ensoberbecidas que están estas hienas asesinas.

La sociedad vasca es una sociedad enferma por el odio y la intransigencia. La terapia que necesita no es fácil ni sencilla, pero se ha estado muy cerca de acorralar el mal. Ha sido una pena que no se haya dado una oportunidad a aplicar la última fase de la nueva terapía que emprendieran juntos el PP y el PSOE. Un complejo de política redentorista y de ilusorio mesanismo ha puesto patas arriba los frutos de tanto sacrificio. La sociedad civil está más dividida que nunca en los últimos treinta años. Y la memoria de las víctimas del terrorismo también está más viva que nunca: afortunadamente. Txapote y sus secuaces jámas garantizarán la paz, porque no han matado por ella; su odio y su rencor sólo les mueve al todo o nada, y lo que persiguen es el poder para controlar y someter a su amada Euskal Herria.

Publicado por torresgalera @ 21:42  | Pol?tica
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Publicado por Invitado
Lunes, 19 de junio de 2006 | 15:27
Txapote es un hijo de puta subnormal,se mereceria q lo ba?asen en acido pero antes mutilarlo no es ni vasco ni persona es un asqueroso animal aparte de ser demasiado estupido,.
??MUERTE A TXAPOTE!!EL QUE LO MATE DEBERIAN DE PREMIARLO;Y TB tendrian q haber mas gente q se dedique a matar a sucios etarras,lo bueno es q ahora los presos etarra dejan de ser politicos comparten prision con los comunes ,vamos que en las ba?eras ?os demas prrewsos les van a perforar y bien perforado el culo ,
Publicado por Invitado
S?bado, 09 de septiembre de 2006 | 1:51
Txapote es un cabronazo hijo de la gran puta. Merece que le maten. Esperemos que nunca salga de la c?rcel porque aparte de que merece estar todo lo que le queda de vida jodido, volver?a a matar.