Mi?rcoles, 13 de septiembre de 2006
De poco me ha servido retrasar las vacaciones estivales. No sólo nada ha cambiado sino que todo propende a empeorar. La vuelta al trabajo y a los menesteres cotidianos se está produciendo en medio de un desalentador panorama político y social. El otoño apunta tenebroso y hediondo. La república se pudre y resquebraja por los cuatro costados y a casi nadie parece importarle. Buena parte de la sociedad española vive a espaldas de la vida pública, aunque por el rabillo del ojo observa los relámpagos mediáticos de la soflama nacional.

Por su parte, los políticos continúan a lo suyo: el gobierno de Zapatero más desnortado que nunca; la oposición del PP jugando a lo que puede, unas veces con sus contrarios y otras lamentando su soledad. Entretanto, los problemas crecen y se acumulan: desbordamiento de la inmigración ilegal, proyecto soberanista vasco y negociación con ETA, contencioso sobre el estatuto catalán, errática y raquítica política exterior, crisis del sistema educativo, violencia de género en aumento, inseguridad ciudadana preocupante... Y lo peor, que la mayoría de ciudadanos sólo confía en un milagro.

Publicado por torresgalera @ 20:51  | Pol?tica
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