Viernes, 29 de septiembre de 2006
Paracaidistas en el País VascoResulta muy gratificante tener noticias a este lado de tierras de Castilla de la presencia de nuestro Ejército en ciudades y campos del País Vasco. Hago esta alusión por el caso concreto de un ejercicio que practicó este jueves una unidad de paracaidistas -perteneciente a la Brigada “Almogávares VI”, con base en Alcalá de Henares (Madrid)- en la playa vizcaína de Ereaga, término municipal de Guetxo.

Para la mayoría de ciudadanos que por los alrededores transitaba, a plena luz del día, supuso una agradable sorpresa que un grupo de once volátiles chavales descendieran de los cielos en sus coloridos paracaídas, hasta posarse majestuosamente sobre las arenas que acogen placenteramente las aguas del Cantábrico. Pronto el público allí presente pudo comprobar exhorto que se trataba de paracaidistas militares que culminaban un ejercicio táctico. Enseguida rodearon a la tropa voladora y, entre aplausos y saludos, festejaron tan cordial y simpático espectáculo.

Pero como estamos hablando del País Vasco, no podía faltar a tan sencilla y singular circunstancia la intervención de un grupo (reducido) de ciudadanos nativos decididos a protestar por el agravio infringido. Sí, agravio por mancillar la sagrada patria a manos de un puñado de soldados del Ejército español; agravio por atropellar la paz y alterar la honrada convivencia de un pueblo sencillo y soberano; agravio, en fin, por vulnerar los tratados internacionales y acometer un acto de prepotencia y de fuerza contra una nación vecina y desarmada.

En el argumentario de las protestas también intervino el alcalde, del PNV, que acusó al Ejército de “avasallar” al Ayuntamiento. Lo secundó y jaleó la portavoz del Gobierno vasco, que sentenció que “en cualquier otro punto de Europa causaría asombro que este tipo de acciones se realizaran en núcleos urbanos y tan cerca de civiles". Y desde luego ignoraron las razones de los portavoces del Ejército, que descartaron que la demostración supusiera ningún riesgo para la población civil, a la vez que señalaron que la brigada realiza tres exhibiciones de similares características al mes en otras partes de España. También aseguraron que, contra lo dicho por el alcalde, Defensa informó con antelación al Ayuntamiento.

La verdad, no se trata en estas líneas de lanzar una diatriba ni monserga contra nadie ni contra nada. Tan solo de poner en evidencia, una vez más, que hay cosas que parecen no tener remedio. En cualquier caso, me parece un buen síntoma que nuestro Ejército se pasee por todas las regiones de España, y que con su presencia anime a las gentes de bien a no perder la fe y la razón (la confianza ya es otra cosa). Sé que estas palabras pondrán de los nervios a más de uno; soy consciente. Y me la trae al pairo. Mi derecho a opinar es infinitamente superior -desde el punto de vista moral y ético- al de los agraviados que insultan, desprecian, mienten, justifican y encubren a los canallas asesinos.

Publicado por torresgalera @ 21:40  | Pol?tica
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Viernes, 22 de septiembre de 2006
Fanáticos islamistas conta el PapaEste viernes de otoño incipiente ha sido marcado, excepcionalmente, en el calendario musulmán como “Día de la ira”. No está nada mal en una religión que glorifica a Dios con más de cien atributos excelsos y sublimes. Afortunadamente, la autoridad islámica que tuvo la sagacidad de convocar esta jornada mundial de protesta contra el Papa Benedicto XVI, el ulema Yusef Al Qardaui -dirigente de la Unión Mundial de Sabios Islámicos (UMSI)-, tuvo la gentileza de matizar en su convocatoria que dicha jornada de la ira debería transcurrir de manera “razonable y no violenta”. ¡Alabado sea el Señor! Como si la ira no fuera violencia en sí misma.

A mí, este embrollo que se ha organizado en el mundo islámico, por algunas de las frases pronunciadas por el Papa en la universidad alemana de Ratisbona, no me ha sorprendido lo más mínimo. Sí lo hizo, en cambio, la bronca (con efecto retardado) montada hace unos meses con motivo de las ya famosas caricaturas de Mahoma en un periódico danés. Pero en la presente ocasión, estaba cantado que más pronto que tarde la confrontación con la Iglesia Católica tendría que aparecer por algún lado. Porque, no lo olvidemos, la Iglesia Católica simboliza para el Islam radical al enemigo secular que -desde prácticamente el comienzo de la Hégira- tuvo que combatir hasta la extenuación.

Como se puede comprender, a estas alturas sacarle punta tan insidiosa y desproporcionada a una cita histórica, traída a cuento por el Papa en uno de sus mensajes públicos, para subrayar la necesidad de un diálogo conciliador entre razón y fe, no es pura casualidad. En los ambientes fundamentalistas y fanatizados del islam los motivos para el odio y el desprecio sobran; ahora se buscan los pretextos para la guerra mediática. Y los dirigentes radicales musulmanes saben que sus gestos y su estrategia se abren paso con suma facilidad en la opinión pública, a través de unos medios de comunicación sometidos en sus áreas de influencia y acomplejados e intimidados en el mundo libre occidental.

No hay más que echar un vistazo en derredor nuestro para comprobar en la prensa como respira el personal. Buena parte de los líderes de opinión han entrado al trapo de la polémica cita de Benedicto XVI dando al Papa la razón pero cuestionando su oportunismo e, incluso, sus dotes diplomáticas. En otros casos el presunto agravio ha sido directamente aprovechado por los anticlericales para arrearle una buena andanada al Santo Padre y, de paso, mostrar su cínica sensibilidad hacia el islamismo rampante. En cuanto a los dirigentes políticos europeos, americanos y demás, ha sido evidente su escasa movilización a favor de Benedicto XVI; y los que lo han hecho desde luego no han destacado ni por su presteza ni por su rotundidad.

Yo no voy a entrar en el fondo de la controversia, pues me parece inútil de puro evidente. Sí, en cambio, deseo subrayar -una vez más- que aquí lo que subyace es un grave problema: el resurgimiento del totalitarismo como modelo de sociedad frente al modelo liberal y democrático. La obsolescencia del marxismo y la desaparición de la política de bloques ha permitido el afloramiento, como forma de contrapoder, de una nueva ofensiva del totalitarismo: esta vez cifrada en una ideología teocrática basada en el Islam. Esto no quiere decir que el Islam sea -necesariamente- totalitario, sino que en el seno de la sociedad musulmana actual se dan las condiciones para un pensamiento político redentorista que se sirve del islam para un proyecto de poder universal.

La realidad que está permitiendo este nuevo “amanecer” visionario y redentor, que alimenta el radicalismo islamista, se sustenta sobre una panoplia de circunstancias que, una a una, por sí mismas, no tendrían mayor importancia, pero juntas hacen una mezcla explosiva: la existencia de más de mil millones de creyentes musulmanes; un declinado gran pasado, repleto de agravios por parte, precisamente, de los estados cristianos occidentales; conciencia de ser víctimas de unas políticas depredadoras e implacables, llevadas a cabo por las potencias occidentales desde la desaparición del imperio otomano en 1923; frustración en muchos países musulmanes por su atraso económico y social respecto al mundo desarrollado, a sabiendas de que el millonario flujo de petrodólares es una única fuente de ingresos administrada de forma muy caprichosa por los poderes locales; y, finalmente, el fundado temor a que el proceso de globalización termine por disolver, en gran medida, la estructura social, cultural y religiosa sobre la que se asienta el poder omnímodo y totalitario en las naciones islámicas.

Este y no otro es el fondo de la cuestión que separa y enfrenta al Islam con Occidente. Democracia frente a totalitarismo: esta es la encrucijada. Por ello, la libertad, sea de pensamiento o de opinión, nunca puede ser causa de ofensa o de agravio. Por el contrario, los fanáticos e intransigentes oponen a la libertad la ira, que, en sí misma, encarna violencia. Esto nos debería llevar a desechar retóricas peligrosas como la “Alianza de Civilizaciones”, que no hacen sino enredar y confundir a la opinión pública. Una cosa es el diálogo franco y abierto entre naciones o entre religiones, y otra es renegar de nuestro pasado y de lo que somos, gracias y sobre todo al Cristianismo con su fe y con su razón. De los errores y excesos la Iglesia ya ha pedido perdón en numerosas ocasiones, y todos hemos aprendido la lección. ¿Para cuándo el acto de contrición del islamismo?

Publicado por torresgalera @ 20:58  | Mundo
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Mi?rcoles, 20 de septiembre de 2006
Sufrimiento socialLa apertura del año judicial nos ha traído noticias alarmantes en la Memoria Anual de la Fiscalía General del Estadola violencia y la criminalidad en España han aumentado en 2005. Según refleja la Memoria, en materia de lucha antiterrorista los datos sobre la banda terrorista ETA son suficientemente expresivos: 47 atentados, 101 heridos y 72 actos de violencia callejera.

En cuanto a la violencia de género, todo indica que la nueva Ley, tan cacareada y exaltada por el Gobierno socialista y aprobada en el Parlamento a principios de legislatura, de poco ha servido para atenuar esta lacra social: 73 mujeres muertas en el ámbito doméstico en 2005 frente a 47 en el año anterior. Conviene recordar que el presidente Rodríguez Zapatero decidió otorgar prioridad a esta forma particularmente cruel de delincuencia. Y a pesar de la notable repercusión mediática, en la práctica esta Ley está demostrando una muy limitada eficacia, entre otras cosas, por la falta de recursos personales y materiales para su aplicación.

Asimismo, la Memoria de la FGE destaca que el índice de criminalidad en España creció un 3 por ciento en el último ejercicio, hasta situarse en los niveles negativos de 2002; destaca el aumento superior al 36 por ciento en los procedimientos incoados por delitos o por faltas. A tenor de las cifras, parece claro que la retórica gubernamental y las buenas intenciones de organismos administrativos y observatorios de todo tipo chocan contra una realidad implacable.

Si a la Memoria Anual de la FGE unimos el estudio Violencia y Acoso Escolar en España, que acaba de ser presentado a los medios de comunicación, convendremos que la violencia se ha instalado en la sociedad española de manera determinante. Este minucioso trabajo sociológico dirigido por Araceli Oñate, directora del Instituto de Innovación Educativa, e Iñaki Piñuel, profesor de la Universidad de Alcalá, concluye con algunos datos estremecedores: uno de cada cuatro alumnos (23,2%) es víctima de algún tipo de acoso y violencia en las aulas, sin que se detecten diferencias entre centros públicos, privados y concertados.

Este estudio sociológico -realizado sobre una muestra de 25.000 alumnos de Segundo de Educación Primaria a Primero de Bachillerato (de 7 a 17 años) de 17 comunidades autónomas- revela, entre otras cosas, que el riesgo de sufrir acoso escolar se multiplica por cuatro en niños con 7 u 8 años y disminuye progresivamente hasta el Bachillerato (16-18 años), etapa esta última en la que el porcentaje de acoso en las aulas (en torno al 11%) coincide con el acoso que se produce en otros ámbitos, como el doméstico o laboral.

El profesor Piñuel rebatió la teoría de que Secundaria (ESO y Bachillerato) es la etapa en la que se produce más acoso. En su opinión, y en contra de lo que suele pensarse, hay muchos más casos de acoso en la etapa de Primaria que en la de Secundaria. Según sus estimaciones, el mayor incremento de la violencia escolar, se da en Tercero de Primaria (43,60% de los casos). Sobre los efectos del acoso, el 54% de las víctimas sufren estrés postraumático, el 54,8% depresión, el 57,2% pérdida de autoestima, el 38% autodesprecio, el 43% ansiedad y el 15% incluso llega a plantearse el suicidio como posibilidad, aunque sea de una forma muy remota y pasajera, afirmó Piñuel.

Para los redactores del informe, el concepto de acoso escolar incluye tanto las agresiones y el daño físico, que representa el 10 por ciento de los casos, como la violencia psicológica, en la que incluyeron el hostigamiento verbal, las amenazas, la intimidación o las coacciones. Resaltaron que el daño psíquico provoca mayores secuelas que el físico en la personalidad del alumno e incluso tiene consecuencias más graves.

A los responsables del estudio el resultado de las encuestas les lleva a deducir que un cuarto de millón de alumnos de los tramos de edad analizados sufre un acoso o una violencia «muy intensa», y que la mitad de ellos presentan consecuencias psicopatológicas, pueden padecer un daño crónico y ser más vulnerables ante otras formas de acoso. El profesor Piñuel aseguró también que, aunque no se desprende de sus datos, «pero si de otros informes internacionales», el 60% de los acosadores acabará delinquiendo antes de los 24 años.

En fin, como se puede comprobar, la violencia está instalada en nuestra sociedad de manera radical, es decir, desde la raíz de la infancia. Esta es la peor noticia que nos podrían dar. Sin duda la culpa no reside únicamente en los poderes públicos, sino que recae en el seno de la familia cuyos responsables son los padres. Son las generaciones de adultos, de entre 35 a 60 años, las que han contribuido decisivamente a hacer de nuestra sociedad una sociedad más permisiva y tolerante. El problema es que no saben y no han sabido trazar la línea entre lo asumible y lo no asumible. Nuestra sociedad democrática ha fallado estrepitosamente en el modelo educativo. No ha sabido afrontar -y menos digerir- el debate filosófico y moral entre libertad y responsabilidad, entre libertad y justicia, y entre libertad e igualdad. En definitiva, nuestra democracia carece de un modelo de ética social. Esta es una herramienta que cada ciudadano improvisa a su manera, sin encontrar ningún referente que la valide o corrija, excepto los tribunales de justicia. Sin símbolos unitarios patrióticos, sin referencias históricas incuestionables, sin límites precisos para los que quieran desbordar el marco constitucional, y sin principios jurídicos que consagren la infancia, la familia y la escuela, es prácticamente imposible abordar políticas eficientes que protejan a nuestra juventud y que la haga acreedora del futuro.

Publicado por torresgalera @ 18:48  | Cosas que importan
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Mi?rcoles, 13 de septiembre de 2006
De poco me ha servido retrasar las vacaciones estivales. No sólo nada ha cambiado sino que todo propende a empeorar. La vuelta al trabajo y a los menesteres cotidianos se está produciendo en medio de un desalentador panorama político y social. El otoño apunta tenebroso y hediondo. La república se pudre y resquebraja por los cuatro costados y a casi nadie parece importarle. Buena parte de la sociedad española vive a espaldas de la vida pública, aunque por el rabillo del ojo observa los relámpagos mediáticos de la soflama nacional.

Por su parte, los políticos continúan a lo suyo: el gobierno de Zapatero más desnortado que nunca; la oposición del PP jugando a lo que puede, unas veces con sus contrarios y otras lamentando su soledad. Entretanto, los problemas crecen y se acumulan: desbordamiento de la inmigración ilegal, proyecto soberanista vasco y negociación con ETA, contencioso sobre el estatuto catalán, errática y raquítica política exterior, crisis del sistema educativo, violencia de género en aumento, inseguridad ciudadana preocupante... Y lo peor, que la mayoría de ciudadanos sólo confía en un milagro.

Publicado por torresgalera @ 20:51  | Pol?tica
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