Lunes, 06 de noviembre de 2006
Preocupante -además de significativo- resulta que el 43,23 por ciento de los electores de Cataluña se hayan abstenido de acudir a las urnas, el pasado 1 de noviembre, para elegir a sus representantes políticos. Es preocupante precisamente porque su significado no puede ser otro que el radical desencuentro de casi la mitad de la ciudadanía de esta región de España con su clase política. A esta abultada cifra de abstencionismo hay que sumar otra del 2,03 por ciento -más comprometida en el ejercicio de sus derechos civiles-, que votó en blanco.

De poco han servido estos cuatro meses y medio transcurridos desde la celebración del referéndum (domingo, 18 de junio) sobre el nuevo texto de Estatuto de Autonomía para Cataluña. Entonces se quedó en casa más de la mitad de los electores. Ni el largo y cálido verano -con su tiempo y espacio para el descanso y el ocio-, ni el inicio del curso académico y del propósito de enmienda que todos nos hacemos con el incipiente otoño, han servido para entusiasmar a la ciudadanía. ¿Cómo es posible -me pregunto- que esta clase política haya porfiado tanto sobre la voluntad mayoritaria de los catalanes? ¿A quiénes pretenden engañar cuando más de la mitad de los ciudadanos dio la espalda al nuevo Estatuto y, ahora, hace otro tanto con la elección del nuevo Parlament catalán y del futuro Govern de la Generalitat?

En este mismo blog he expresado mis opiniones sobre diferentes aspectos de la política española, en general, y de la catalana, en particular. Pero llegados a este punto me viene a la memoria como un oscuro presagio la celebérrima frase pronunciada por Marcelo en la inmortal obra shakespeariana Hamlet: "Something is rotten in the state of Denmark". Sí, decididamente, algo huele a podrido en ... Cataluña. Y apenas estamos al final del primer acto.

Publicado por torresgalera @ 20:46  | Pol?tica
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