S?bado, 24 de abril de 2010

Jesús y la adúlteraAl hilo del escándalo suscitado en la opinión pública por las denuncias de pederastia, presentadas en los últimos tiempos contra religiosos católicos de diferentes países, el arzobispo de Tánger, el franciscano Santiago Agrelo, ha realizado una interesante y aguda reflexión tomando como referencia el pasaje evangélico sobre la mujer adúltera (San Juan 8, 1-11).

Dice el arzobispo Agrelo: «“En medio” colocaron a la adúltera sus acusadores. “En medio” se quedó la mujer cuando los acusadores, uno a uno, se escabulleron, dejándola sola con Jesús. “En medio” pusieron a la mujer, pero a quien pretendían comprometer y acusar, a quien de verdad querían poner en medio, era a Jesús».

«Hoy, letrados y fariseos han colocado “en medio” al monstruo, al clérigo sorprendido en flagrante delito de pederastia, y no lo han llevado al tribunal competente para juzgarlo conforme a justicia, sino que se lo han llevado a su madre, a la Iglesia, lo han tirado como basura a sus pies, para ponerla “en medio” a ella, para avergonzarla a ella, para comprometerla y condenarla a ella».

«Letrados y fariseos, gente estéril, senos que nunca han conocido la vida ni la ternura, pretenden que una madre condene a su hijo: si no lo condena, no es justa; si lo condena, no es madre».

«Letrados y fariseos, arrogantes, soberbios e hipócritas, insisten en preguntar a la madre: “Tú, ¿qué dices?” Preguntan como si ellos fuesen inocentes del crimen que fingen perseguir. Y se lo preguntan a ella, a la Iglesia que, como supo y como pudo, ha intentado siempre educar en el amor y en la virtud a sus hijos. Se lo preguntan a la madre los mismos que han destruido a su hijo: los profetas de la revolución sexual, los que instigan a los niños a masturbarse, los mercaderes de pornografía, los expertos del turismo sexual, los que consideran la prostitución un trabajo y la castidad una aberración».

«Hoy la Iglesia, como ayer Jesús, encara a los acusadores con la realidad de sus propias vidas: “El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra”».

«Hoy como ayer, la Iglesia como Jesús, habrá de inclinarse para cargar con el peso de sus hijos, con la culpa de sus hijos, con la muerte de sus hijos. Cuando se incorpore, allí, “en medio”, estarán solos ella y sus hijos, con un dolor sin palabras y un amor sin medida».

A esta reflexión del arzobispo de Tánger yo añado que a los letrados y fariseos de hoy todos los conocemos: son aquellos que abominan de Dios, de Cristo y de la Iglesia que éste fundara. Son los mismos que se llenan la boca con frases grandilocuentes, que presumen de demócratas, de solidarios, de defensores de la libertad y de los derechos del hombre, de la mujer, del niño, del viejo, de los gays y lesbianas, de los parapléjicos, de los drogadictos, de las cabras montesas y de la madre que los parió. Son aquellos que no hacen otra cosa que señalar con el dedo a quienes no piensan igual, ni siguen sus consignas y, además, desprecian la insustancialidad de un acervo ideológico y moral perverso y fatuo.


Publicado por torresgalera @ 13:39  | Pensamientos
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Jueves, 08 de abril de 2010

No nos podemos quejar de cómo está el patio, todo un espectáculo, oiga, que hay para todos los gustos; aquí cada quisqui tiene lo suyo y lo de su primo. Los del capullo y la ceja asisten ávidos y avarientos al lamentable espectáculo de la trama Gürtel, que la verdad no hay por dónde cogerla. Ahí hay chicha donde hincar el diente hasta saciarse, que no se puede ser más negligente a la hora de gestionar un marrón de tamaño tal, que con decir que no hay pruebas concluyentes que acusen a nadie directamente ya se piensan que es suficiente, y que mientras los jueces que instruyen no señalen con el dedo a fulano o a mengano, los gerifaltes del Partido Popular no piensan tomar medidas restrictivas en contra de sus militantes embadurnados. Pues qué bien, a eso yo lo llamo dar ejemplo de diligencia y determinación en todo lo que huela a corrupción; luego a los del PP se les llena la boca de pedir dimisiones a los socialistas cuando surge cualquier escándalo del tipo que sea. La verdad, que de tanto poner cara de póker y repetir que hay que esperar a próximas decisiones judiciales, a los Rajoy, Cospedal, Arenas y Sáez de Santamaría, por citar sólo algunos nombres, se les está quedando una cara de lerdos insustanciales que tira para atrás. Y qué decir respecto a Jaume Matas, que el tío tiene la cara más dura que el cemento armado, y encima va de víctima, cuando todo el mundo en la isla de Mallorca hasta los de su cuerda saben que durante su legislatura presidencial fue de consentidor, lo que no es incompatible con una más que aceptable gestión de gobierno. Por algo será que en los despachos de la calle Génova anda el personal que no les sale la voz del cuerpo, salvo para recurrir a los tópicos y hacer el ridículo.

Pero lo peor no acaba aquí. Enfrente tenemos a la troupe gubernamental y zapateril, de ocurrencia en ocurrencia y disparate en disparate, a la espera de que las brevas maduren y caigan solas. Ahora estamos en lo del automóvil eléctrico, que además de abaratar el recibo de la luz va a generar tal masa crítica industrial en España que, en los próximos cuatro o cinco años nos colocamos ─y si no al tiempo, ¡ojo con lo que digo!─ entre las tres potencias económicas del universo planetario. Pues bien, además de la majadería de turno, el personal vive de sobresalto en sobresalto judicial, ya que a los socialistas los casos de corrupción se les acumulan en los juzgados y no viven para sustos. Y para despistar nada mejor que echar balones fuera, jaleando a la progresía de pesebre contra el Tribunal Supremo que pretende entrullar al juez Baltasar Garzón por delinquir (presuntamente) en el cumplimiento de sus funciones. Nuestro patio de Monipodio nacional está que echa chispas, ¡qué barbaridad!, que no hay periódico, emisora de radio o de televisión (no digamos ya de internet, donde cualquiera que se precie ─un servidor mismo─ tiene su propio púlpito), que no esté debatiendo sobre ésta ínclita figura mediática, a la vez que cada uno expresa su particular apología de la libertad y de los valores democráticos, y expone a favor o en contra todo tipo de argumentos, incluso los más venales. Todo vale para justificar que se siente al magistrado relumbrón en el banquillo de los acusados, o, por el contrario, para proponer que se le erija un colosal monumento por su valentía y grandeza en la lucha contra el crimen.

Así, pues, en medio de este feo y desagradable ruido de fondo, no queda más remedio que ponerse a salvo o morir en el intento. Aquí no existe la compasión, y menos con aquellos cuya sensibilidad y buen gusto por las cosas de este mundo se hacen incompatibles con la pestilencia que destila la vida pública nacional. Aprovechemos el momento de confusión general para sonreírle a la exultante primavera y gozar de las pequeñas pero intensas cosas agradables de la vida. Ya vendrán los filibusteros a pedirnos el voto cuando les convenga. Aquí les espero. Mientras tanto, viva la bulla.


Publicado por torresgalera @ 22:10  | Pol?tica
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