Viernes, 25 de junio de 2010

VeloNo ha sido nada f?cil alcanzar la orilla de la Historia en la que nos encontramos los europeos. Y, por descontado, los espa?oles. Desde luego el Cristianismo es uno de los pilares determinantes de nuestra civilizaci?n. Aunque, desgraciadamente, el mensaje y el testimonio de Jesucristo, convertidos en doctrina por los hombres, han inspirado a lo largo de veinte siglos las obras m?s sublimes y las atrocidades m?s espeluznantes que imaginarse pueda. Ello no impide que el Cristianismo ─junto a la cultura greco-latina y la Ilustraci?n─ ha devenido en un acervo civilizador sin parang?n en el resto del planeta.

Llegados a este punto, ceder un ?pice en la defensa de los grandes logros de la civilizaci?n europea (tambi?n llamada Occidental), como la dignidad del ser humano, ser?a un agravio imperdonable a la memoria de los millones de criaturas que han sufrido toda clase de vejaciones y tormentos a manos del fanatismo religioso y pol?tico, y de toda la sangre inocente derramada durante tantas centurias. De modo que si ─trat?ndose de cuestiones esenciales relacionadas con la naturaleza del hombre─ el tactismo de los partidos pol?ticos lleva a sus dirigentes a afirmar una cosa y la contraria casi al mismo tiempo, all? ellos. S?lo cabe tomar buena nota.

Si de verdad creemos que ninguna costumbre, religi?n o ley debe obligar a la mujer a ocultarse bajo un velo (o cualquier otra pr?ctica que consideremos discriminatoria o vejatoria para la mujer), seamos rigurosos e intransigentes en la defensa de nuestras convicciones, sin complejos de ninguna clase. Tolerancia cero con aquellas usos y costumbres infames e indeseables ─para nuestra manera de concebir la existencia─ que pretenden colarnos gentes for?neas. Condescender con la ignominia es convertirse en c?mplice. La libertad tiene sus l?mites en todo aquello que atente contra los derechos fundamentales del ser humano.

Mujer y libertadAhora resulta que legislar en Espa?a contra el uso del burka o cualquiera de las modalidades de velo que usan las mujeres musulmanas para ocultar el rostro, se va a convertir en tema de confrontaci?n pol?tica y debate nacional. Esto es el colmo de la sinraz?n. Tanta estupidez me lleva a rememorar cierto paralelismo con las verdaderas causas que llevaron a los madrile?os, all? en el a?o 1766, a revelarse en el famoso ?Mot?n de Esquilache?. Lo que en principio pareci? que no era m?s que el iracundo rechazo a un vulgar bando municipal, en el que se instaba a recortar la capa de los hombres y sustituir el sombrero de ala ancha por el de tres picos, con la finalidad de impedir el embozamiento de rufianes y malhechores, pronto se comprob? que la verdadera raz?n del levantamiento popular fue el hambre y la carest?a de los alimentos b?sicos, as? como el recelo de los madrile?os ante los ministros extranjeros que trajo el rey Carlos III.

De similar modo, el monumental cabreo de los socialistas por la aprobaci?n en el Senado de una moci?n conservadora (por la que se insta al Gobierno a que proh?ba en Espa?a que la mujer oculte su rostro en espacios p?blicos por motivos religiosos, culturales o de cualquier otra ?ndole) se debe ─seg?n ha manifestado la ministro de Igualdad, Bibiana Aido─, a que esta prohibici?n no hace sino aumentar el riesgo de opresi?n de la mujer. ?Ch?pate esa, marquesa! Eso se llama cinismo?, e ignorancia. ?Se puede ser m?s reaccionario? Justificar ─aunque solo sea instrumentalmente─ el uso del velo en cualquiera de sus variantes en aras de preservar a la mujer de una posible mayor represi?n (como que sus maridos o padres las proh?ban salir de casa), es de una indignidad execrable.

No nos dejemos enga?ar. Los verdaderos motivos del malestar de nuestros socialistas de oficio residen, en primer lugar, en la contumacia de sus prejuicios contra la Iglesia Cat?lica; segundo, en la ramploner?a de su bagaje ideol?gico e intelectual; y, por ?ltimo, en que la iniciativa parlamentaria del PP ha descolocado a amigos y extra?os, es decir, ha sorprendido a la poblaci?n musulmana espa?ola, y de manera especial ha molestado a muchos imanes y muft?es que han visto en este acto legislativo una invasi?n de su espacio religioso y moral exclusivo. Normal que se molesten, esa es la prueba inequ?voca de que no son inocuos.

Y como quiera que los socialistas han invertido mucha demagogia y mucho dinero en atraerse la simpat?a musulmana, nacional y for?nea, toda medida coercitiva ─consideran─ recorta sus expectativas electorales, tanto en Catalu?a de cara al plebiscito auton?mico del pr?ximo oto?o, donde abunda la poblaci?n musulmana, como en el resto de Espa?a, cuya pr?xima cita electoral es en las auton?micas y locales del a?o que viene. Y no digamos el nuevo rev?s que representa para Rodr?guez Zapatero esta prohibici?n del burka y el velo, en su cada vez m?s depauperado discurso sobre la ?Alianza de civilizaciones?. Pues que espabilen los progres de pesebre porque los de la chilaba llevan preparando su mot?n de Esquilache mucho tiempo.


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Jueves, 17 de junio de 2010

Cada vez es m?s frecuente verse uno en el aprieto de tener que reprimir la indignaci?n que le producen comportamientos y decisiones de personas preeminentes que ocupan responsabilidades en la vida p?blica, ya sea en tareas de gobierno, en la actividad legislativa, en la judicial o en cualquier otro orden del acontecer cotidiano nacional. Desde luego, en la pol?tica los deslices y desbarres son a menudo antol?gicos.

En este mismo blog comentaba hace unos d?as el desafortunado exceso verbal ─adem?s de soez, rayano en lo delictivo─ que cometi? el periodista Eduardo Garc?a Serrano al criticar a Marina Geli, consejera de Salud de la Generalidad de Catalu?a, por promover una web sobre ?salud sexual y afectividad de los j?venes? desde la que ─seg?n el parecer de Garc?a Serrano─ se corre el riesgo de causar a los j?venes un da?o moral irreparable. Como quiera que el mencionado periodista participa en el programa ?El gato al agua? (Intereconom?aTV) ??nicamente los jueves, no fue hasta la semana siguiente cuando pidi? perd?n a la ofendida y enton? un sincero y arrepentido mea culpa, en los t?rminos relatados el pasado 11 de junio en ?gora Digital. Pues bien, al margen de la actitud de la consejera Geli, que p?blicamente ha perdonado en lo personal a Garc?a Serrano ─aunque se reafirma en su intenci?n de demandarle judicialmente─, sorprende la manipulaci?n que desde algunos medios de comunicaci?n est?n haciendo de este caso y, en especial, la utilizaci?n interesada de algunos pol?ticos radicales. V?ase si no la desfachatez de Joan Tard?, diputado de ERC, que ha exigido en la Comisi?n de Igualdad del Congreso que se visionara la intervenci?n de Eduardo Garc?a Serrano cuando insult? y descalific? a Marina Geli. Eso s?, se ha negado, junto con otros diputados, a que se visionara igualmente el sentido y extenso discurso de contrici?n que profiri? Garc?a Serrano. La portavoz del PP ha abandonado la Comisi?n ante la actitud cerril, sesgada y rencorosa de Tard? y los que le han secundado.

Ante esta tesitura, pregunto: ?C?mo se puede tener tanta desfachatez y desverg?enza al descalificar la paja en ojo ajeno, precisamente aquellos que hacen ostentaci?n diaria de poseer vigas en la vista que les llevan a andar a gatas? Gentes que no les tiembla la voz en denunciar a sus oponentes o a quienes les resultan inc?modos para sus fines; que no dudan en utilizar insultos y expresiones de grueso calibre (calificar de fascista es tan habitual como falaz), unas veces mediante el recurso a la iron?a sard?nica y otras apelando a subterfugios degradantes e ignominiosos. Desde luego, es propio de las mentalidades autoritarias (y del pensamiento totalitario) urdir patra?as, inventar mentiras, propalar infundios y socavar el honor y el buen nombre del pr?jimo disidente o poco d?ctil, hasta doblegarle, neutralizarle o aniquilarle.

La izquierda, en general, est? imbuida de una ciega superioridad moral que en nada corresponde a la realidad. Su pasado hist?rico ─y su presente en algunos lugares del planeta─ est? empedrado, junto a las buenas intenciones, de toda clase de vilezas y cr?menes, Precisamente, la subestimaci?n del individuo en detrimento de la colectividad convierte el pensamiento de izquierda en aleatorio y caprichoso. El destino de cada individuo depende en gran medida del rumbo del debate dial?ctico que protagonizan los dirigentes de la nomenclatura. As? se ha demostrado, una y otra vez, en todas las experiencias totalitarias de la Historia.

Aqu?, cuando son ellos los que queman un retrato del Rey o una bandera de Espa?a, o se cagan en la ?puta Espa?a? en un plat? de televisi?n, o dicen cualquier barbaridad contra quien sea o contra cualquier s?mbolo o instituci?n, en seguida se apela a la libertad de expresi?n. Por el contrario, cuando un medio de comunicaci?n o un ciudadano cualquiera se declara espa?ol, conservador y de derechas, una diana le perseguir? hasta el fin de sus d?as. No s?lo ETA estigmatiza a sus enemigos.


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S?bado, 12 de junio de 2010

El Gobierno ha asumido la reforma laboral ante la incapacidad de los llamados agentes sociales de alcanzar alg?n acuerdo. No olvidemos que setrata de una de las reformas estructurales imprescindibles para reactivar la actividad econ?mica y mejorar la productividad. El Ejecutivo se ha comprometido, por tanto, a presentar su reforma ante la opini?n p?blica el pr?ximo 16 de junio. Lo har? mediante un decreto-ley que deber?, posteriormente, ser sancionado por el Parlamento si sus se?or?as lo creen conveniente. Ya veremos cu?ntas simpat?as concita la propuesta del presidente Rodr?guez Zapatero.

El fracaso del di?logo social entre empresarios y sindicatos estaba cantado desde hace meses: el empecinamiento de Comisiones Obreras y UGT terminar?, m?s tarde o m?s temprano, por pasarles factura. El fiasco de la pasada huelga de empleados p?blicos, pese a lo que se empe?en en afirmar los l?deres sindicales, es una prueba fehaciente de la p?rdida de credibilidad de los trabajadores en las centrales obreras de clase: Ignacio Fern?ndez Toxo y C?ndido M?ndez son la imagen del sindicalismo m?s reaccionario y alejado de la realidad socio-econ?mica de nuestro tiempo; representan lo m?s rancio del sindicalismo vertical del franquismo, tan trufado de intervencionismo e inm?vil paternalismo, y del estatalismo socialista. A ver si en medio del actual clima de aceptaci?n se atreven a convocar una huelga general.

Ahora lo que importa es conocer los t?rminos concretos de la reforma laboral del Gobierno socialista, y en qu? medida satisface los deseos de unos y otros, y, lo que es m?s importante, en qu? medida satisface las necesidades de los espa?oles en su conjunto, m?s all? de los intereses ideol?gicos, de partido y electorales. El modelo econ?mico de libre mercado exige un alto grado de flexibilidad en la contrataci?n laboral, sin que ello vaya en menoscabo de los derechos inalienables de los trabajadores (salario y horarios dignos, seguro de enfermedad y de accidentes, condiciones higi?nicas saludables y seguridad en el trabajo, amparo jur?dico ante posibles arbitrariedades, derecho al descanso y a conciliar la vida familiar, etc.). No olvidemos que el ?ndice de paro se ha mantenido en Espa?a en tasas que duplicaban la media de la Uni?n Europea, incluso durante el periodo en el que nuestro pa?s lideraba el crecimiento en la UE. Esta es la prueba de que alg?n problema estructural debe tener nuestra econom?a y nuestro sistema de relaciones laborales.

En unos d?as ─sea cual sea la reforma laboral que pretenda el Gobierno─, volver? a plantearse la cuesti?n de si el Partido Popular debe apoyar la propuesta de Rodr?guez Zapatero por razones de responsabilidad pol?tica y sentido de Estado. Como se recordar? estos fueron los reproches que se esgrimieron desde las filas socialistas y desde numerosos medios de comunicaci?n por analistas y l?deres de opini?n p?blica.

Yo desde luego tengo otra visi?n bien distinta del asunto, que a continuaci?n me atrevo exponer. En primer lugar, los precedentes que avalan la gesti?n de la crisis econ?mica por el Gobierno desde hace dos a?os, no han hecho m?s que alimentar la desconfianza de la oposici?n y de la mayor?a de ciudadanos hacia la capacidad de luchar contra dicha crisis del presidente Rodr?guez Zapatero.

En segundo lugar, despu?s de ningunear al l?der del principal partido de la oposici?n, Mariano Rajoy, la adopci?n de alguna medida encaminada a recortar el d?ficit p?blico -durante el encuentro que mantuvieron ambos en el Palacio de La Moncloa un mi?rcoles-, el lunes siguiente ─acuciado por las presiones de la canciller alemana Merkel, del presidente franc?s Sarkozy y del propio presidente norteamericano Obama─ Zapatero da un giro de 180 grados y aprueba en un abrir y cerrar de ojos un plan de ajuste econ?mico sin consultar ni negociar con nadie. Alguien dir? que est? en sus prerrogativas cambiar de pol?tica cuando le d? la gana. Pues claro que s?, faltar?a m?s, siempre y cuando tenga apoyos parlamentarios suficientes que respalden sus iniciativas. Su electorado ya le juzgar? en los pr?ximos comicios.

Y, tercero. Qu? pasa si el presidente del Ejecutivo no tiene suficientes apoyos parlamentarios. Lo l?gico es que el que algo quiere algo le cueste, por lo que ZP deber?a negociar con aquellos que son susceptibles de brindarle su respaldo. ?Lo hizo con el presidente del PP? No. Incluso le neg? el pan y la sal unos d?as antes en la propia sede de la Presidencia del Gobierno. ?Y a?n as? deber?a Rajoy haber votado a favor de un plan de ajuste que no le gustaba? Mi opini?n es que el l?der popular hizo muy bien oponi?ndose, digan lo que digan los socialistas o el melifluo y taimado de Dur?n i Lleida, que impidi? que una crisis de gobierno perturbase las expectativas de CiU en las elecciones catalanas del pr?ximo oto?o. Eso de la grandeza de esp?ritu y de sentido de Estado a otro perro con otro hueso. Por la misma, CiU deber? aprobar ─le guste o no─ el pr?ximo decreto de reforma laboral de Zapatero. Sin embargo, Dur?n se ha llenado la boca afirmando que no tragar?n con una reforma si ?sta no es seria y en profundidad; en definitiva, la que necesita la econom?a espa?ola. Ya veremos, dijo un ciego.

El sentido de Estado y el sentido de la responsabilidad deber?an afectar en primer lugar al partido gobernante. Y aunque la legalidad lo legitima para mantenerse en el ejercicio de gobernar, el sentido de Estado y el sentido de la responsabilidad tambi?n deber?an animar a Rodr?guez Zapatero ─a la vista del descr?dito y de la desconfianza que se manifiesta en la opini?n p?blica, en los mercados y en la mayor?a de instituciones p?blicas y privadas─ a disolver las Cortes y a convocar elecciones legislativas cuanto antes, o bien promover una cuesti?n de confianza en el Parlamento, o bien, impulsar un gobierno de concentraci?n nacional. Eso s? ser?a tener sentido de Estado y sentido de la responsabilidad.Lo dem?s son ejercicios ret?ricos y malabarismos dial?cticos encaminados a confundir a la opini?n p?blica.


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Viernes, 11 de junio de 2010

En la noche de ayer asist? a un hecho ins?lito en un medio de comunicaci?n: como el periodista Eduardo Garc?a Serrano ped?a perd?n y ofrec?a toda clase de disculpas a Marina Geli, consejera de Salud del Gobierno de la Generalidad de Catalu?a, a la que ofendi? gravemente la semana pasada llen?ndola de insultos y descalificaciones bochornosas. Estos hechos se produjeron hace siete d?as, durante la emisi?n en directo del programa ?El gato al agua?, que dirige y presenta el periodista Antonio Jim?nez en Intereconom?a Televisi?n. Desde luego Garc?a Serrano no escatim? palabras de contrici?n ni le dolieron prendas en reconocer lo injustificado de su conducta, a?n cuando el fondo del asunto mereciera la m?s rotunda reprobaci?n sin que disminuyera un ?pice la responsabilidad de la agraviada.

Como el propio Eduardo Garc?a Serrano afirm?, el insulto y la descalificaci?n soez solo descalifican al que los vierte, y nada conmueve y ejemplifica m?s que una cr?tica inteligente, ordenada y respetuosa. Pero qu? le vamos a hacer, somos humanos y aunque habitualmente nos comportemos con correcci?n ocurre en ocasiones que perdemos el control y desbarramos como energ?menos. Bueno es reconocer nuestras faltas y pedir perd?n por ello, lo hace mucha gente y ese es el principio para la rectificaci?n y el desagravio. Lo que en cambio ya no es tan habitual, es m?s, yo dir?a que es extraordinario, es que el arrepentido sea un periodista (o un pol?tico), y que manifieste su contrici?n con tanta largueza y sinceridad como lo hizo ayer jueves Eduardo Garc?a Serrano, en el mismo programa en el que una semana antes ofendi? a un semejante.

Escudarse en la libertad de expresi?n para justificar cualquier exceso verbal o escrito es un torpe recurso, propio de gente mendaz o atrabiliaria. Si no que se lo digan al alcalde de Segovia, el socialista Pedro Arahuetes, cuyo Gobierno municipal se ampara en la libertad de expresi?n de los j?venes m?sicos para financiar, con dinero p?blico, un disco del grupo ?Ardor de Est?mago? en una de cuyas canciones se califica al Jefe del Estado, el Rey Juan Carlos I, de ?amigo de mafiosos?, ?bastardo? e ?hijo de puta?. Conviene se?alar que el insulto y la difamaci?n del Jefe del Estado est?n tipificados en nuestro ordenamiento jur?dico. Veamos con qu? diligencia act?a el Ministerio P?blico en un delito tan flagrante. Es evidente que entre uno y otro caso de los aqu? expuestos, la grandeza de esp?ritu del primero es lo que diferencia a ambos.


Jueves, 10 de junio de 2010
Pablo Dom?nguez

Algo hermoso est? ocurriendo a pesar de muchos. No me atrevo todav?a a calificarlo de operaci?n de marketing, fen?meno sociol?gico o portento divino. Pero lo que s? puedo asegurar es que se trata de un hecho cuando menos ins?lito: una pel?cula ─mejor dicho, un documental─, que parece ser comenz? a ser exhibido en tres o cuatro salas de cine espa?olas por puro compromiso, est? desbordando todas las previsiones y cada d?a son m?s los cines que est?n programando la cinta en su cartelera.

El documental se titula ?La ?ltima cima? y en ?l se da testimonio de la vida y obra de Pablo Dom?nguez Prieto, un sacerdote madrile?oque muri? en febrero de 2009, en un desafortunado accidente monta?ero descendiendo la cima del Moncayo. Junto a ?l tambi?n pereci? Sara de Jes?s, m?dico-antrop?loga y coordinadora del Instituto Newman de la Universidad Francisco de Vitoria. Pablo y Sara, junto a una hermana de ?sta, formaban parte del mismo grupo de monta?eros, y manten?an desde hac?a a?os una estrecha relaci?n de amistad. Ambos hab?an declarado en alguna ocasi?n su convencimiento de que morir?an j?venes: Pablo ten?a 42 a?os.

Encuentro con el Creador?La ?ltima cima? comienza con la exposici?n a c?mara, por parte de su director Juan Jos? Cotelo, de un paradigma: el desaf?o que representa en la sociedad actual ─tan laica y descre?da (al menos eso es lo que la apariencia muestra como dominante)─ hablar bien en p?blico de los curas, precisamente en un momento en el que los medios de comunicaci?n ponen el acento en las denuncias a curas pederastas, as? como en la oposici?n radical de la Iglesia Cat?lica al aborto o a la eutanasia. Esta visi?n y presentaci?n sesgada y malintencionada de la Iglesia tiene por objeto enturbiar y oscurecer una realidad m?s hermosa, reconfortante y esperanzadora que es la que cada d?a protagonizan en los cinco continentes legiones de buenos curas, unos j?venes y otros menos, que han puesto su vida al servicio de Dios llevando su palabra y su consuelo a los hombres, especialmente a los m?s desfavorecidos y desheredados de la Tierra.

?El documental ?La ?ltima cima? recoge el testimonio de amigos, compa?eros y conocidos que explican c?mo conocer al cura Pablo Dom?nguez les cambi? sus vidas. En la cinta, de 82 minutos de duraci?n, hablan de Pablo el cardenal Ca?izares, el obispo de C?rdoba y el de Jaca y Huesca. Pero tambi?n se recoge la faceta humana de un sacerdote que sab?a ser cercano a todos, ?un tipo desacerdote del que nadie habla: generoso, alegre, servicial, humilde?. La sinopsis del documental tambi?n se?ala que Pablo ?sab?a que iba a morir joven y deseaba hacerlo?en la monta?a. Entreg? su vida a Dios? y Dios acept? la oferta.?Ahora dicen que est? vivo.?Pablo era conocido y querido por un n?mero incalculable de personas,?que han dejado constancia de ello despu?s de su muerte.??La ?ltima cima??muestra la huella profunda que puede dejar?un buen sacerdote, en las personas con las que se cruza.?Y provoca en el espectador una pregunta comprometedora:??tambi?n yo podr?a vivir as????

La ?ltima cimaA estas alturas, y cuando apenas ha transcurrido una semana de su estreno, son ya m?s de 60 salas de cine de toda Espa?a las que se han interesado por la proyecci?n de ?La ?ltima cima?. La expectaci?n que ha despertado este documental seguro que merecer?, m?s adelante, un an?lisis pormenorizado y riguroso. De momento, sin m?s campa?a publicitaria que el afecto de muchos al cura Pablo y el deseo de divulgar el ejemplo de un sacerdote especial ─?nico e irrepetible, como todos los seres humanos─ pero no extraordinario, porque son decenas de miles los que cada d?a hacen de la palabra de Jesucristo su raz?n de ser y de su vida una lecci?n de entrega al pr?jimo. Por eso, a fin de cuentas nada tiene de extra?o, aunque s? de excepcional, que la exhibici?n de ?La ?ltima cima? se est? convirtiendo en un fen?meno imparable, una especie de bola de nieve que cada vez se va haciendo m?s grande conforme rueda por la ladera de la sociedad. Una sociedad cada d?a m?s ?vida y necesitada de vidas ejemplares que est?n por encima de los complejos, los prejuicios y los t?picos hueros y falsos.

La pasi?n por la monta?a del cura Pablo Dom?nguez encierra una gran ense?anza: amar la naturaleza es amar la obra de Dios, y viceversa; y el ser humano, fruto de la voluntad del Creador, puede y debe disfrutar de tan grandioso don tan solo escogiendo el camino del amor. Dicha ense?anza est? muy bien recogida en ?La ?ltima cima?, una pel?cula tocada por un esp?ritu muy especial.

Publicado por torresgalera @ 18:38  | Personajes
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