Jueves, 26 de agosto de 2010

Me contaron el otro d?a de un im?n residente en una ciudad de Catalu?a que, por escrito, se hab?a permitido la desfachatez y la felon?a de animar a sus hermanos musulmanes de la zona a que contribuyan a socavar la integridad moral de los espa?oles. Seg?n ?ste prodigio de maestro espiritual, los nativos hispanos somos un desecho de vicio y corrupci?n, sin otra ambici?n que refocilar nuestras miserias en la inmundicia de las pasiones de la carne. La consigna que transmit?a en su pr?dica el insigne siervo de Al? era la de ?ganar Espa?a para conquistar Europa?. Alguna medida firme y contundente habr?a que tomar contra estos fan?ticos irredentos.

El caso es que, d?ndole vueltas a este relato, me vino a la memoria la figura de Abdal? Ben Yasin. Este personaje hist?rico fue un alfaqu?, especie de sant?n musulm?n, adem?s de un ulema muy respetado en su tierra natal, la actual regi?n de Mali, que predic? en las ciudades del Atlas durante el siglo XI. La verdad es que, en un principio, Ben Yasin tuvo poco ?xito en su proselitismo. Y como quiera que terminara por incomodar a algunos poderosos, el fervoroso mahometano tuvo que huir de aquellas tierras y refugiarse en una fortaleza (ribat) bereber, donde, haciendo acopio de paciencia, termin? aglutinando un peque?o grupo de incondicionales.

Pasaron los a?os y los seguidores de Ben Yasin aumentaron considerablemente. Tantos rigores, penalidades y sufrimientos por difundir la palabra del Profeta y reclamar la pureza del Islam original acabaron dando sus frutos. Los pros?litos norteafricanos llegaron a ser tantos que Yasin urdi? un gran proyecto de expansi?n de su fe: sus Al-Murabitum (los hombres del ribat) ─de ah? que terminaran siendo conocidos en Espa?a como ?morabitos?─ llevar?an la ?guerra santa? (yihad) por toda la Berber?a. Para ejecutar sus planes el iluminado ulema puso al frente de su ej?rcito a un duro guerrero, un tal Abu Bakr.

Aquella tropa de morabitos, vestidos de negro riguroso y tapados de la cabeza a los pies con solo una abertura a la altura de los ojos, pronto adquiri? fama de temible. Sus creyentes guerreros llevaban una vida sobria y dura, consagrada a la guerra y a la oraci?n, y no admit?an m?s que dos alternativas: victoria o muerte. Por eso no tardaron en conquistar todo el territorio de Marruecos, a la vez que fundaron Marrakech, la que ser?a capital de su reino.

Yusuf Ben Tasufin, sucesor de su t?o Abu Bakr, recibi? una petici?n de ayuda de Al Mutamid, rey de la taifa de Sevilla. El reyezuelo andalus? viv?a temeroso de que el rey cristiano Alfonso VI de Le?n y Castilla, que hab?a echado a los moros hasta el otro lado de Sierra Morena y sentaba sus reales en la flamante Toledo, cualquier d?a le diera por cruzar Despe?aperros con sus huestes y plantarse en la vega del Guadalquivir dispuesto a dar matarile a todos sus colegas y a ?l mismo.

Y como quiera que Ben Tasufin se sintiera poderoso e invencible cruz? el Estrecho en 1086, apenas un a?o despu?s de la reconquista de Toledo. El ej?rcito morabito (almor?vide) y el cristiano se encontraron junto al Guadiana, en Sagrajas. La batalla fue terrible y la derrota cristiana clamorosa. Las tropas que pudieron huir lo hicieron despavoridas hacia el norte para defender Toledo de la previsible embestida isl?mica. Por fortuna el ataque nunca se produjo, pues al poco de la batalla lleg? hasta Badajoz la noticia de que el hijo de Tasufin acababa de morir en Ceuta. El invicto general abandon? raudo Al ?ndalus permitiendo a los cristianos su recuperaci?n.

En fin, esta digresi?n hist?rica sobrevenida tras conocer? la preocupante soflama del im?n fundamentalista en Catalu?a, de repente se vio coronada ─tres o cuatro d?as despu?s─ por la deseada noticia de la liberaci?n de los dos cooperantes catalanes secuestrados en Mauritania hace nueve meses por terroristas de Al Qaeda y retenidos en Mali. Y nos enteramos de que se han pagado algunos millones de euros y se ha liberado a uno de los l?deres de los fundamentalistas musulmanes en esta regi?n sahariana. Tengo la impresi?n de que el esp?ritu de Abdal? Ben Yasin ha reiniciado su cruzada. Y sus nuevos morabitos ya han ganado sus primeras batallas.


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Martes, 10 de agosto de 2010

Rusia arde

Lo que faltaba. Por si no fuera suficiente con la cantidad de problemas graves y de dif?cil soluci?n que acucian a la humanidad, ahora nos sorprenden con uno nuevo y de naturaleza yo dir?a que diab?lica: que el origen de la ola de calor que est? arrasando Rusia y reduci?ndola a cenizas est? en un infernal laboratorio militar que posee la Marina? y la Fuerza A?rea norteamericana en Alaska. ?Ah? es nada! Una nueva arma secreta inventada por el imperialismo yanqui, y cuya finalidad no es otra que manipular las condiciones ?climatol?gicas y as? poder provocar fen?menos atmosf?ricos perniciosos para la estabilidad de un pa?s.

La acusaci?n de este hecho la ha realizado Gueorgui Vas?liev, un prestigioso f?sico de la Universidad Lomon?sv de Mosc?. Una situaci?n que nos retrotrae a los no tan lejanos d?as de la ?Guerra Fr?a? del siglo pasado. Por entonces eran frecuentes las recriminaciones rec?procas entre EE.UU. y la URSS de estar desarrollando nuevas armas secretas de destrucci?n masiva, ya fueran nucleares o de cualquier otra naturaleza. En esta ocasi?n, Gueorgui Vas?liev ha asegurado ─en unas declaraciones a un diario ruso─ que el programa HAARP (Programa de Investigaci?n de Aurora Activa de Alta Frecuencia) del ministerio de Defensa de Estados Unidos, es la causa de todos los cataclismos que han ocurrido en el mundo desde 1997. Vas?liev afirma que HAARP no es otra cosa que un potente calentador ionosf?rico que modifica la carga el?ctrica que existe en la atm?sfera, causando efectos perversos sobre el clima en lugares elegidos del planeta.

Desde luego el Departamento de Defensa de EE.UU. niega esta acusaci?n y asegura que se trata de un proyecto cient?fico para estudiar el funcionamiento de la atm?sfera y los efectos del cambio clim?tico. No obstante, el HAARP siempre ha estado rodeado de un f?rreo silencio y oscurantismo, incluso para la comunidad cient?fica. Y tambi?n es cierto que el lugar donde se lleva a cabo la investigaci?n es una base conjunta de la Air Force y la US Navy estadounidense situada en Alaska.

As?, pues, HAARP ser?a una potente arma geof?sica. De ser ciertas las acusaciones, el programa habr?a contribuido a duplicar la mortalidad ─como ha se?alado el jefe del departamento de Sanidad de Mosc?, Andr?i Seltsovski─, en los dos meses de altas temperaturas, superiores a los 40 grados cent?grados, que lleva sufriendo Rusia. Ante tal cat?strofe, las autoridades rusas ya tienen a quien culpar por los 52 muertos causados hasta ahora por la ola de calor y los incendios que est?n calcinando la estepa y la taiga rusa; hay que tener presente las duras cr?ticas que est? recibiendo el primer ministro Vladimir Putin, al que le reprochan ineficacia en la gesti?n de la crisis.

Mosc? entre humosPero lo peor de esta locura de imputaciones es que tambi?n Rusia cuenta con una base similar registrada bajo el nombre de SURA, creada en 1981, en plena decadencia sovi?tica, y de la que algunos f?sicos creen que se qued? desfasada tras el desmoronamiento del bloque comunista. Sin embargo, no piensan lo mismo los norteamericanos, que acusaron en 2005 a los militares rusos de utilizar la tecnolog?a meteorol?gica para provocar el hurac?n Katrina que arras? Nueva Orleans.

Es un hecho contrastado desde hace d?cadas el inter?s demostrado por las grandes potencias por desarrollar tecnolog?as capaces de manipular el clima. Ya en 1995 la Uni?n Europea advert?a de que el HAARP era una amenaza militar emergente para el medioambiente y ped?a un consejo mundial para presionar a Rusia y EE.UU. para que acabaran con este tipo de armas.

Qu? duda cabe que nos encontramos ante un asunto de m?xima gravedad. Por eso es imperativo exigir a las autoridades norteamericanas y rusas que den explicaciones concluyentes. La existencia de tecnolog?as que permiten alterar la atm?sfera convierte a sus detentadores en potenciales secuestradores de la humanidad. Ser capaces deprovocar inundaciones, sequ?as o cualquier otro desastre natural reduce a la comunidad internacional a mero reh?n de estos gobiernos. Ya lo hicieron una vez con su arsenal nuclear y ahora lo repiten con esta sofisticada tecnolog?a. El ser humano no escarmienta y parece condenado a vivir entre el fuego infernal y el diluvio universal.


Publicado por torresgalera @ 21:15  | Mundo
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Jueves, 05 de agosto de 2010

Debate pol?ticoA menudo me pregunto si merece la pena emplear el tiempo en comentar, opinar y criticar los asuntos candentes y graves que se producen cada d?a en la vida p?blica espa?ola. Desde hace bastante tiempo estoy fuertemente persuadido de que el modelo pol?tico que nos rige ─monarqu?a democr?tica y parlamentaria─ sufre profundas y perversas desviaciones, hasta el punto de pensar que nuestra democracia es meramente nominal, si acaso con algunos elementos que dotan a nuestro sistema de una apariencia democr?tica deliberativa. Pero nada m?s (y nada menos) que eso: apariencia enga?osa.

Nuestro sistema pol?tico ha degenerado en una ?partitocracia?. La natural inclinaci?n que algunos individuos poseen por los asuntos p?blicos, en nuestra sociedad materialista y descre?da se ha transmutado en una desenfrenada y obscena ambici?n de poder. Poder para detentarlo sin normas ?ticas ni morales; para ejercerlo a conveniencia sin vocaci?n de compartirlo ni de alternarlo. Poder alimentado por ideolog?as excluyentes rebosantes de radicalidad, donde no se busca la aprobaci?n de los electores que han otorgado la confianza, sino que todo se f?a a la eficacia de una propaganda bien trabajada durante la legislatura ─en la que los simpatizantes queden subyugados a una relaci?n clientelar─, y en la que se gane la voluntad ciudadana mediante una acci?n de gobierno pr?diga en gestos paternalistas y en subvenciones discrecionales.

Nuestros pol?ticos se ufanan de estar al servicio del bien general s?lo como mero recurso ret?rico. Pero no nos enga?emos, como bien se?ala el catedr?tico de Filosof?a del Derecho, Ignacio S?nchez C?mara, ?cuando la convivencia de una sociedad se rompe en dos grupos antag?nicos, cuando la concordia deja de existir, la legitimidad es imposible. Tan imposible como cuando el poder leg?timo es usurpado?. Por eso es menester llamar a las cosas por su nombre: sin concordia se desvanece la legitimidad. Y la concordia desaparece cuando las fuerzas antag?nicas ─tanto las que ocupan el poder como las que est?n en la oposici?n─ dejan de compartir los mismos valores y creencias en los asuntos esenciales del modelo de convivencia. De ah? que el que ocupa el poder, al negarle la legitimidad democr?tica a la oposici?n, en realidad se descalifica a s? mismo, toda vez que subvierte el sistema y lo abona para el enfrentamiento, la revoluci?n y el totalitarismo (v?anse los actuales procesos totalitarios abiertos en Iberoam?rica).

En Espa?a la injerencia de los partidos de izquierda en ?mbitos que no les son propios es notoria. El m?s ilustrativo es el allanamiento del poder judicial, cuya independencia y neutralidad es garante del Estado de Derecho. En otros casos (Consejo de Estado, Tribunal de Cuentas, etc.) el poder pol?tico sencillamente ignora o subestima sus funciones porque sus decisiones no son vinculantes. No digamos el intervencionismo del que hacen gala los partidos nacionalistas y de izquierdas en las autonom?as donde gobiernan.

Por otra parte, ?qu? decir del esp?ritu y la letra de nuestra Carta Magna?, ambas mancilladas y denigradas por la impudicia de unos, el aplauso de otros y el silencio del resto. Desde luego el desarrollo auton?mico ha sido el gran pretexto de los independentistas, autonomistas, regionalistas y federalistas para tergiversar y desnaturalizar nuestra ley de leyes. Lo peor de todo es que nadie desea con convicci?n remediar tanto desafuero. PSOE y PP han sido incapaces hasta ahora de ponerse de acuerdo para reformar la Constituci?n. No obstante, su reforma es imperativa, junto a la reforma de la Ley Electoral (preconstitucional), para cerrar el proceso auton?mico y revisar y blindar las competencias exclusivas del Estado, as? como reducir el excesivo peso de los partidos regionales en el Parlamento nacional. Y lo que resulta m?s ir?nico es que, despu?s de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el recurso al Estatut, son los nacionalistas catalanes los que ahora manifiestan urgencia en reformar la Constituci?n. ?Vivir para ver! Seguro que terminan sali?ndose con la suya.

Ni que decir tiene que el enconamiento pol?tico tambi?n se ha instalado en los medios de comunicaci?n social. La independencia de la prensa tiene un car?cter meramente virtual. La precariedad empresarial de este sector condiciona en extremo tanto su labor informativa como de cr?tica a los poderes p?blicos. Las subvenciones y ayudas (al consumo de papel-prensa, a la modernizaci?n tecnol?gica, etc.) han colocado al antiguo ?cuarto poder? en una tesitura imposible: por un lado, casi todas las cabeceras se han ideologizado en exceso, aline?ndose junto a alguno de los dos grandes partidos nacionales, o bien del lado de los principales partidos nacionalistas; y, por otro, los peri?dicos responden casi todos a intereses de grupos multimedia que, a su vez, tienen intereses econ?micos y, por tanto, pol?ticos de mayor alcance.

Ante esta situaci?n compleja, donde emisoras de radio y canales de televisi?n comparten intereses empresariales con la prensa, el mundo de la comunicaci?n se ha convertido en un espect?culo risorio y, con frecuencia, lamentable. Los medios, en general, juegan un doble juego muy neurotizante: de una parte pretenden una profesionalidad period?stica rayana en la imparcialidad, y, de otra, favorecen el debate y la controversia partidista hasta l?mites alarmantes. El panorama period?stico espa?ol es una reproducci?n grosera de la confrontaci?n pol?tica del Parlamento nacional. No estoy muy seguro de si la estridencia de los debates pol?ticos en radio y televisi?n entre periodistas favorece la creaci?n de una opini?n p?blica s?lida o, por el contrario, lo que favorece es el rechazo popular por los asuntos p?blicos, cuando no incita a la indiferencia. Veremos qu? ocurre en las pr?ximas campa?as electorales que comienzan a partir del pr?ximo oto?o.


Publicado por torresgalera @ 20:31  | Pol?tica
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