Mi?rcoles, 29 de septiembre de 2010

Todo lo que pueda ocurrir de exceso este d?a de huelga general en Espa?a no ser? fruto de la casualidad. Yo no he escuchado ─en las horas previas ni en los d?as y semanas previas─ amenaza alguna ni palabras destempladas por parte de la patronal ni de nadie (no digo que no las haya habido), excepto de algunos dirigentes sindicales. Es m?s, hasta tal punto algunos de estos sindicalistas de la sopa boba han puesto ─ret?ricamente, se entiende─ el carro delante de los bueyes, que cualquier riesgo de incidentes causados por los piquetes est?n legitimados de antemano: derivar?n de las provocaciones de los patronos y de la imposici?n de servicios m?nimos abusivos en los servicios p?blicos, en especial en los ayuntamientos y comunidades aut?nomas gobernadas por el Partido Popular.

Para calentar el ambiente y abonar el terreno de la confrontaci?n, los principales l?deres de los sindicatos convocantes se dedicaron, ayer martes, a propalar en los medios de comunicaci?n la hostilidad de ?muchos? empresarios a la jornada de paro. Aseguraban que se estaban multiplicando por doquier amenazas a trabajadores y empleados que la secundasen. Con tono jactancioso y nada conciliador, los sindicalistas se prodigaron en lanzar soflamas incendiarias en las radios y televisiones durante todo el d?a. Pero entre todos ellos, el que se llev? la palma por su bravuconer?a y su matonismo trasnochado fue Jos? Ricardo Mart?nez, secretario general de UGT-Madrid, el mismo que mand? al presidente del Banco de Espa?a ?a su puta casa?. Ayer, durante su intervenci?n en el ?ltimo acto p?blico antes de la huelga general, Mart?nez desafiaba airadamente al Gobierno auton?mico de Madrid, afirmando que ?No los vamos a cumplir?. Se refer?a este mat?n engordado con el dinero p?blico a los servicios m?nimos fijados por el Ejecutivo regional ante la falta de acuerdo con los sindicatos.

Si estos son los l?deres, c?mo ser?n los pretorianos que ejecutan las consignas. Viendo y oyendo estos comportamientos es f?cil comprender los huracanes de odio y violencia que asolaron Espa?a en los a?os treinta del pasado siglo. Resulta muy triste este espect?culo de gente vocinglera y trapisondista. El matonismo sindical nos devuelve a tiempos ya lejanos, habitado por gente desesperada que porfiaba su vida pegando un tiro en la nuca a cualquier desafortunado ─por canalla que fuese─, o haci?ndolo volar por los aires con un cartucho de dinamita. Vivir en democracia es otra cosa, y ellos lo saben. Porque les queda poco se rebelan mordiendo.


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Lunes, 27 de septiembre de 2010

El presidente del Gobierno de Espa?a acaba de perpetrar el ?ltimo gran atentado contra el esp?ritu y la letra de la Constituci?n: ha asestado un golpe mortal a la caja ?nica de la Seguridad Social. Tanto Jos? Luis Rodr?guez Zapatero como sus ministros no est?n ahorrando esfuerzos ni medios en afirmar lo contrario. Por su parte, los nacionalistas del PNV no esconden su satisfacci?n por haber conseguido, por fin, lo que llevaban tres d?cadas persiguiendo: que el ejecutivo vasco pudiera administrar en exclusiva las cuotas de la Seguridad Social que aportan trabajadores y empresarios vascos; por eso proclaman a los cuatro vientos que si el gobierno central ha accedido a su petici?n ser? porque le ha convenido. Y no les falta raz?n.

Pero ?qu? es lo que de verdad ha ocurrido con la concesi?n a Euskadi, por parte del gobierno de Zapatero, de 450 millones de euros adicionales, resultado de la negociaci?n entre PSOE y PNV para que los parlamentarios nacionalistas apoyen los Presupuestos Generales para 2011? Pues muy sencillo. La competencia de las pol?ticas activas de empleo hace tiempo que fue transferida a las comunidades aut?nomas, excepto al Pa?s Vasco. ?Y por qu? al Pa?s Vasco no? Porque el PNV, en un pretendido ejercicio de coherencia ante su r?gimen econ?mico especial (Ley de Cupo), se neg? siempre a recaudar las cuotas de la S.S., para luego entreg?rselas a la Administraci?n central y que ?sta las repartiese ─junto con las dem?s recaudaciones─ entre todas las autonom?as.

Y como el tiempo es implacable y los males de nuestra democracia son end?micos, s?lo ha hecho falta paciencia. Tanto PSOE como PP contin?an empe?ados en hacerse la pu?eta entre ellos. Gobierne quien gobierne se niegan a abordar la reforma de la Ley Electoral (de la que he hablado en ?gora Digital numerosas veces), imprescindible para reducir la excesiva y gravosa dependencia que los partidos de representaci?n nacional tienen respecto a los partidos nacionalistas y regionalistas. Por eso, cada vez que PSOE o PP llegan al poder sin mayor?a absoluta, se ven obligados a pactar con los parlamentarios perif?ricos y excluyentes. As? nos va a todos. Los nacionalistas han esquilmado el Estado. Y los no nacionalistas, para compensar el agravio, han creado sus propios reinos de taifas.

En definitiva, tras un encomiable derroche de paciencia, el PNV se ha salido con la suya; prueba evidente de la extrema debilidad de un presidente de gobierno carente de escr?pulos con tal de mantenerse en el poder. A Zapatero no le han dolido prendas entregar la recaudaci?n de las cuotas de la Seguridad Social en el Pa?s Vasco al Ejecutivo auton?mico. Los 450 millones de euros que se vienen recaudando ya no los recibir? la Administraci?n central. Los vascos se los quedar?n y los administrar?n como mejor les parezca, y, en todo caso, esa cantidad engrosar? las partidas con las que ambas administraciones calculen y tasen las compensaciones derivadas del Cupo Vasco. Y todo ello se ha ejecutado a espaldas al lendakari vasco, a la saz?n el socialista Patxi L?pez.

Por tanto, es rigurosamente cierto que al no entrar ni un euro procedente del Pa?s Vasco en la Tesorer?a de la Seguridad Social, la caja ?nica de la S.S. ha sido quebrada. Que no nos digan que el acuerdo alcanzado entre el Gobierno de ZP y el PNV no nos va acostar a los espa?oles ni un c?ntimo, porque eso es una falacia mentirosa: de las arcas del Estado no saldr? para el Pa?s Vasco ni un euro en materia de pol?ticas activas de empleo (eso est? por ver), pero tampoco recibir? del Pa?s Vasco un solo euro de sus cuotas de la S.S. Eso se llama solidaridad. En cualquier caso, mienten, luego cabalgan. Esta ?ltima felon?a de Rodr?guez Zapatero seguro que no ser? la ?ltima.


Publicado por torresgalera @ 13:41  | Pol?tica
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Jueves, 23 de septiembre de 2010

Apenas hace unas horas que ha irrumpido el oto?o. Los d?as estivales, con sus sofoquinas y alegres sue?os, forman ya parte del pasado. Ahora estamos a lo que estamos: al comienzo del nuevo curso. Cada cual tiene su propio proyecto por delante, aunque solo sea sobrevivir, que no es poco. Yo desde luego continuo en lo m?o, ya se sabe, en plena b?squeda del camino; la meta est? demasiado difusa como para aventurar pron?sticos. Qu? le vamos a hacer. La crisis y yo convivimos con mucha resignaci?n.

En cambio, los que parece que lo tienen claro son los de la cosa p?blica. M?s que nunca permanecen inasequibles al desaliento. Un cercano horizonte de consultas electorales les tiene excitados y entretenidos como ni?os el d?a de Reyes Magos. Algunos, incluso antes de lanzarse a la recolecta de votos populares, se encuentran en estos momentos enredados en confrontaciones con compa?eros de carn? para ganar el privilegio de encabezar alguna candidatura. Desde luego los comicios catalanes de noviembre van a calentar el ambiente pol?tico ─si no lo est? ya suficientemente─ hasta temperaturas cr?ticas. Ser? un adelanto de las auton?micas y municipales de la pr?xima primavera. La crisis y los pol?ticos lo llevan con mucha deportividad y un gran cinismo.

Por su parte, los l?deres sindicales protagonizan estos d?as la ceremonia de la confusi?n y la demagogia, a la vez que organizan su ?huelga general? del pr?ximo d?a 29 contra el gobierno socialista de Rodr?guez Zapatero. Iron?as de la vida: el primer ministro que m?s se ha plegado a los deseos y caprichos de nuestro rancio y adocenado sindicalismo, recibe como premio a sus desvelos ─en el primer momento en el que vienen mal dadas─, un varapalo de muy se?or m?o. En castellano a eso se llama ingratitud, pero ya se sabe que aqu? cada cual va a lo suyo. Los sindicatos de la sopa boba niegan la necesidad de cualquier reforma laboral; para ellos la crisis es cosa de banqueros y de tiburones financieros (raz?n no les falta). Ahora reniegan de Zapatero por ceder a las presiones externas. Como dice el refr?n, ?entre todos lo mataron y ?l solito se muri?. Pues, eso. Que en la onom?stica de los tres arc?ngeles, los que a?n creemos en algo deberemos encomendarnos a San Miguel, San Gabriel y San Rafael para que intercedan por todos nosotros, iluminen nuestros actos y erradiquen a los botarates que han hecho del erario p?blico su oscuro objeto del deseo.


Publicado por torresgalera @ 19:19  | Pol?tica
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