Jueves, 24 de marzo de 2011

Los tiempos que corren no son para hacer alarde de optimismo. Ni siquiera nuestro presidente del gobierno, que otrora presum?a de ser un optimista antropol?gico, hace en los d?as presentes requiebros a la buena fortuna ni a la esperanza. No, no hay de qu? vanagloriarse ni motivos para festejar, salvo, claro est?, aquellos que cada cual, en su vida personal, tenga la dicha de disfrutar.

En cuanto a la humanidad en general, yo lo ven, camina de sobresalto en sobresalto. Cuando no es un terremoto, es un tsunami que asola una regi?n superpoblada del planeta, dejando toda una central nuclear con sus seis reactores at?micos al borde de la cat?strofe. O bien nos sentimos abrumados ante una cadena de revueltas populares en el mundo musulm?n que clama justicia, pan y libertad ante las narices de los s?trapas y tiranos que los gobiernan. O nos hayamos inmersos en esa olla a presi?n en que se ha convertido la Uni?n Europea por culpa de la crisis econ?mica, y donde algunos de sus socios (?ser? Espa?a uno de ellos?) se encuentran al l?mite de su resistencia. En fin, todo esto sumado a los cuantiosos problemas que asolan el planeta y que en muchos casos se han vuelto end?micos.

Respecto al solar patrio, qu? decir ante ese vendaval ensordecedor que cada d?a, a trav?s de los medios de comunicaci?n, recorre e inunda nuestros hogares y zarandea nuestro ?nimo y nuestras conciencias hasta dejarnos estupefactos y ah?tos. ?O es que acaso es posible soportar tanta inquina, tanta ineptitud, tanta verborrea y tanta infamia de parte de nuestros gobernantes ?de cualquiera de los colores del arco pol?tico?, sin por ello sufrir el m?s leve perjuicio en nuestra salud emocional y mental? Yo no lo creo as?. Al contrario, pienso que la calidad de nuestra vida p?blica e institucional est? tan deteriorada que durante largo tiempo sufriremos las consecuencias. Y aunque para el caso podr?amos apelar a aquella sentencia de San Ignacio de Loyola, ?En tiempos de tribulaci?n no hacer mudanza?, no estoy tan seguro de que una gran medida profil?ctica no sea escapar de tanta ignominia. En cualquier caso, para los que no puedan o no quieran poner tierra por medio, lo urgente es echar de sus poltronas a los corruptos, los mentirosos y los incompetentes. De aqu? a marzo del a?o que viene tendremos ocasiones para ello.


Publicado por torresgalera @ 21:53  | Pol?tica
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