Jueves, 16 de junio de 2011

A Rosa D?ez su ex compa?ero socialista Alfredo P?rez Rubalcaba le produce ?pena?. Bien recios han de ser sus motivos. Pero no creo que sea el ?nico caso de animadversi?n personal hacia el actual Vicepresidente Primero del Gobierno y Ministro del Interior. Al contrario, estoy firmemente convencido de que el postulante socialista a suceder a Rodr?guez Zapatero como inquilino de La Moncloa, tiene en la mayor?a de los espa?oles un desconfiado compatriota, incluidos los de su cuerda, a excepci?n, claro est?, de aquellos que esperan un beneficio gratificante e inmediato.

Y por qu? afirmo tan severo aserto. Pues porque el controvertido Rubalcaba es una alternativa envenenada para dirigir la pol?tica espa?ola, ya que plantea m?s dudas e inconvenientes que soluciones a los innumerables problemas pendientes, am?n del riesgo que supone para la ciudadan?a confiar nuestro futuro a un hombre que ha demostrado poseer una inagotable fuente de trucos y malabarismos con los que ahondar y encriptar el enredo nacional hasta la extenuaci?n.

No ser? yo quien reste cualidades y virtudes a tan ?nclito personaje: inteligencia, ingenio, don de gentes, simpat?a y elocuencia. No obstante, perm?tanme que ponga en duda sus cualidades para dirigir y coordinar con eficacia una pol?tica de gran calado, capaz de adecuarse a las complejas necesidades actuales; exentas de sesgos innecesarios, integradora de voluntades y luminosas de desprendimiento. Decididamente, Alfredo P?rez Rubalcaba est? m?s dotado (dir?a que especialmente dotado) para la pol?tica con min?sculas, la que se cuece entre bambalinas, sin espectadores; la que atiende a componendas e intereses de parte; la que busca en el efectismo la virtualidad de la raz?n de Estado y el bien supremo. En dos palabras, la tramposa.

Sinceramente, estoy convencido de que este carism?tico mu?idor, otrora prometedor qu?mico, carece de legitimidad moral para promover soluciones y generar confianza. P?rez Rubalcaba es una carta marcada. Su trayectoria pol?tica est? demasiado emponzo?ada de acontecimientos hediondos como para dar cr?dito a su candidatura, a su persona y a su talento. Su dilatado paso por el Ministerio de Educaci?n ?en el que ocup? diversos cargos desde la primera legislatura de Felipe Gonz?lez? hasta alcanzar la Secretaria de Estado en 1988, y la cartera en 1992, no aport? m?s m?ritos que la degradante pol?tica educativa impulsada durante aquellos a?os y que tan nefastos resultados ha dado hasta nuestros d?as.

Pero ser?a a partir de las elecciones generales de 1993, cuando el flamante ministro de la Presidencia y de Relaciones con las Cortes ?cartera reci?n creada por el presidente Gonz?lez? comenz? a brillar con luz propia en aquel universo socialista, declinante y exhausto de tanta corrupci?n y tantos cr?menes de estado. Fue entonces cuando Alfredo P?rez Rubalcaba sac? lo mejor de s? mismo para tratar de confundir a la opini?n p?blica, al negar por todos los medios a su alcance cualquier responsabilidad de los gobiernos de Felipe Gonz?lez en los cr?menes del Gal y otras imputaciones delictivas. Luego, durante la traves?a del desierto que supuso para el PSOE la primera legislatura del Jos? Mar?a Aznar, Rubalcaba consigui? atrincherarse bien en la nomenclatura socialista.

Con la llegada de Rodr?guez Zapatero a la Secretaria General del PSOE, el sagaz diputado c?ntabro fue capaz de despertar el inter?s del nuevo l?der. As? pas? Rubalcaba, de manera excepcional, de un m?s que cantado ostracismo como miembro de la vieja guardia a convertirse en baluarte del joven y biso?o staff del c?sar leon?s. Pronto se demostr? la val?a del maquiav?lico diputado al arrancarle a Aznar un Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, al que el presidente de los populares, con mayor?a absoluta en el Congreso, se opon?a con tozudez. Tras este triunfo, P?rez Rubalcaba ser?a pieza inevitable e insustituible en los asuntos pol?ticos de mayor enjundia emprendidos por Rodr?guez Zapatero.

Desde luego, su graduaci?n como master y art?fice de fontaner?a pol?tica se produce durante los casi seis a?os que lleva al frente del Ministerio de Interior. Su debut al frente de la seguridad del Estado no pudo ser m?s sonado que con esc?ndalo del ?caso Fais?n?. De ah? en adelante todo lo que se diga es poco en relaci?n con el llamado ?proceso de di?logo con ETA?. Negaciones, medias verdades, mentiras, ocultaciones y toda clase de maniobras dilatorias y de camuflaje para ocultar a la opini?n p?blica espa?ola las verdaderas razones de aquel proceso, y de sus resultados. Todo un monumento a la hipocres?a y al arte del enga?o. Por eso resulta tan irritante pensar que un hombre as?, todo un peligro nacional, pueda ser, ni siquiera como hip?tesis, un candidato a dirigir un consejo de ministros y gobernar una naci?n de cuarenta y siete millones de habitantes. Zapatero es y ha sido nefasto como gobernante, y Rubalcaba puede ser peor, no por incompetente, sino por maligno.


Publicado por torresgalera @ 2:51  | Pol?tica
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