S?bado, 18 de junio de 2011

Asedio al Parlament de Catalu?aLa violencia ha sido desde siempre un recurso frecuente de la contestaci?n social. Por tanto, no vamos ahora a rasgarnos las vestiduras porque grupos de j?venes, m?s o menos numerosos, hostiguen e insulten a gobernantes y pol?ticos, e incluso adopten t?cticas de guerrilla urbana para enfrentarse a las fuerzas de seguridad. Son formas habituales de mostrar la rebeld?a y el inconformismo frente a ciertos usos y abusos de gestionar la cosa p?blica.

No saquemos las cosas de quicio. Seamos comedidos a la hora de enjuiciar cualquier acto de violencia o alteraci?n de la paz p?blica. Es precisamente en las sociedades democr?ticas donde se tienen derechos individuales y colectivos para expresar opiniones y ejercer la cr?tica al propio sistema. Vivir en democracia tiene esta virtud: se puede disentir privada o p?blicamente sin que ello constituya un delito; y si lo hubiera, la represi?n nunca deber? ser desproporcionada al da?o causado.

La alteraci?n del orden p?blico, la coacci?n y el agravio a cargos electos ocurridos en los ?ltimos d?as, tienen como ?nico culpable a un indeterminado n?mero de individuos, casi todos ellos pertenecientes a los llamados grupos ?antisistema?, que se caracterizan por colarse en cualquier sarao callejero contestatario de tintes izquierdosos. Los antisistema est?n considerados por la polic?a ?muchos de sus integrantes tienen amplios historiales delictivos?como extremadamente violentos, identificados con la izquierda m?s radical. Agrupados en torno a diversas organizaciones pol?ticas, estos radicales lo mismo exhiben un republicanismo feroz que se mezclan con los ultras del f?tbol, que comparten bandera con el movimiento okupa, con el ecologismo militante o con cualquier otra forma de extrema de disidencia, tan propia de las sociedades libres.

Por eso ahora est?n como pez en el agua. Han encontrado en el movimiento de los indignados un terreno propicio para dar rienda suelta a su ira y su violencia. Se trata sin duda de una dif?cil prueba la que tendr?n que superar. Deber?n demostrar, este domingo 19-J sin ir m?s lejos, si son capaces de neutralizar a los violentos e impedir que les contaminen. ?stos estar?n sin duda en varias de las siete manifestaciones que tendr?n lugar en Madrid, y que partiendo de diversos lugares, converger?n a primera hora de la tarde en la Plaza de Neptuno.

A los indignados les ha llegado el momento de pasar de los desmentidos a los hechos. La ciudadan?a, por la presi?n de los medios de comunicaci?n, est? expectante. Unos y otros los van a mirar con lupa y a juzgar con rigor. Si el domingo la marcha de los indignados del 15 de Mayo se convierte en una batalla campal, o en un desbordamiento de la paz social, el 15-M quedar? estigmatizado y denigrado para siempre. No olvidemos que este fen?meno contestatario ha prosperado porque as? lo han querido los mass media. Les dieron un protagonismo exagerado, dedic?ndoles un buen n?mero de portadas al inicio de la acampada en la Puerta del Sol, as? como un mont?n de horas en directo en televisi?n. Luego, pasada la jornada electoral del pasado 22, desde los mismos medios se comenz? a extender un velo de sospecha sobre algunos aspectos del 15-M.

Y qu? decir del papel jugado en este espect?culo contestatario por el Gobierno. Lo primero que me viene a la mente es que est? in?dito. Alfredo P?rez Rubalcaba, el rutilante ministro del Interior, adem?s de Vicepresidente Primero y candidato socialista a la jefatura del gobierno en las pr?ximas elecciones generales, est? enrocado en una recalcitrante pasividad. Su dejaci?n de funciones y su irresponsabilidad raya en lo delictivo. No s?lo no ha puesto fin todav?a a la usurpaci?n del espacio p?blico en La Puerta del Sol madrile?a y otros lugares de nuestras ciudades, sino que se ha negado a ejecutar las resoluciones de la Junta Electoral Central en relaci?n a estas acampadas del 15-M en plena campa?a electoral y en la jornada de reflexi?n, por no hablar de la desidia demostrada en los actos de hostigamiento protagonizados por los radicales contra los pol?ticos.

Resulta parad?jico que despu?s de que numerosos l?deres de izquierdas, incluido Rodr?guez Zapatero, corrieran a manifestar su sensibilidad y comprensi?n hacia el movimiento de los indignados, ahora, tras permanecer impasibles y aduciendo una retah?la de sofismas y estupideces propias de tah?res ventajistas, estos mismos pol?ticos no hayan dudado en dejar a los indignados movilizados al pie de los caballos, favoreciendo as? que la duda y la sospecha de la violencia recaigan sobre ellos. El da?o ya est? hecho, por mucho que se desga?iten los portavoces del movimiento en condenar la violencia y desmentir cualquier vinculaci?n con los actos delictivos recientes.

Vale la pena recordar aquel pasaje de la Revoluci?n Francesa, ocurrido en la jornada del 9 de Termidor (27-7-1794), en plena sesi?n de la Convenci?n, cuando Billaud-Varenne, sentenci?: ?Un abismo se abre bajo nuestros pasos. No hay que dudar entre rellenarlo con nuestros cad?veres o triunfar sobre los traidores?. A continuaci?n los elementos m?s moderados de la Convenci?n decidir?an el arresto de Robespierre y de otros de sus correligionarios jacobinos. Por fin los elementos moderados de la Convenci?n pudieron hacerse con el poder y acabar con un Bienio de Terror. Toda aquella sangre derramada solo pudo lavarse con otro ba?o de sangre. Estas son lecciones que nos ha dejado la historia. Algo similar ocurri? durante la Segunda Rep?blica Espa?ola con la guerra civil y el consecuente inicio del franquismo. No olvidemos que un c?mulo de factores extremos y desestabilizantes para el pueblo llano, combinado con un prolongado proceso de irresponsabilidad de los gobernantes, casi siempre acaba provocando el inicio de un proceso revolucionario, proceso que como es sabido suele tener un resultado incierto. Pero cuando ?ste ocurre ya no tiene remedio.


Publicado por torresgalera @ 17:52  | Pol?tica
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