Jueves, 23 de junio de 2011

Cuando en mi anterior art?culo califiqu? de ?esperanzador? el movimiento de los indignados, lo hice por dos razones: mi actitud cr?tica hacia la imperfecta democracia espa?ola, y la simpat?a despertada por el Movimiento 15-M (tambi?n he dejado constancia de serias reservas) por reunir, a primera vista, algunos de los ingredientes esenciales en la formulaci?n de un verdadero proyecto democr?tico. En todo caso, desde el primer momento me ha guiado un noble prop?sito, exento de prejuicios. He considerado al Movimiento 15-M como una iniciativa social espont?nea y genuina, que ha tenido como origen el sentimiento de frustraci?n derivado de una realidad socio-econ?mica extraordinariamente adversa, y de la consiguiente decepci?n causada por nuestros gobernantes ante su incapacidad para articular soluciones.

?Y por qu? digo todo esto? Pues sencillamente porque el debate sobre si son galgos o son podencos est? servido. Hay gente que descalifica de plano a los indignados del 15-M, a los que identifican con un movimiento marcadamente izquierdista, anticonstitucional, fuera de los cauces legales y, por tanto, antidemocr?tico; otros, simplemente les tildan de chusma, de batiburrillo antisistema, muy ideologizados unos y marginales otros. En definitiva, desde los medios de comunicaci?n liberales y de derechas se tacha al 15-M de movimiento antiglobalizador, anticapitalista, antiliberal, instalado en la ret?rica del Foro Social Mundial y afines. Ven a los indignados en los aleda?os ideol?gicos del Porto Alegre de 2001, con Chomsky y Hessel como inspiradores ideol?gicos. Es decir, consideran al 15-M como izquierda alternativa, m?s all? de la socialdemocracia.

Yo desde luego no llego a tanto, ni mucho menos. Pienso que como tod0 movimiento ?ste tambi?n tendr? que demostrar andando lo que es y lo que vale. De momento lo que se ha visto es que cuando los indignados urbanos se han echado a la calle, mucha gente se ha puesto nerviosa. ?Tienen motivo para ello? A m? me parece que, en principio, no. Que cada cual haga examen de conciencia. ?No exclam?bamos que con cinco millones de parados no era posible que la gente no saliera a protestar? Pues ah? la tenemos, pasando de partidos y de sindicatos (solo alguna gente, claro est?). ?De qu? nos sorprendemos? No seamos hip?critas. Si el 15-M existe seguramente es porque se hac?a necesario. Cada ?poca trae sus propios conflictos y sus propias respuestas.

Deber?amos ser cautos y prudentes. Observar con atenci?n y analizar con mesura lo que est? sucediendo. Separar el grano de la paja, y distinguir entre lo que es leg?tima rebeld?a ciudadana, con altas dosis de idealismo, y lo que es instrumentalizaci?n, violenta o pol?tica, del descontento popular. Descalificar sin m?s este incipiente movimiento social, todav?a peque?o aunque significativo, no resuelve las razones de fondo que lo han hecho posible.

Son muchos los que consideran, de derechas y de izquierdas, que nuestra democracia permite dar cauce a cualquier tipo de reivindicaci?n o iniciativa ciudadana. Yo, desde luego, no lo creo as?. No conozco ninguna iniciativa popular, en m?s de treinta a?os de Constituci?n, que haya prosperado en v?a legislativa. Ni una. Ni siquiera clamorosas iniciativas populares, que han reunido el exigible n?mero de medio mill?n de firmas, han pasado de los primeros tr?mites en sede parlamentaria.

Desde infinidad de foros de opini?n, hace a?os que se viene insistiendo en la necesidad de abordar cambios urgentes en nuestro ordenamiento jur?dico. Cambios que permitir?an corregir desviaciones y excesos de nuestro sistema pol?tico. ?Alguien ha movido un dedo para realizar dichos cambios? ?Alg?n partido ha intentado siquiera ?salvo recursos ante el Tribunal Constitucional? iniciativas legislativas sobre alguno de estos asuntos? Es m?s, en los ?ltimos siete a?os qu? esfuerzos ha realizado el presidente Rodr?guez Zapatero? ?tal y como ha reclamado la ciudadan?a? para alcanzar alg?n gran acuerdo con el principal partido de la oposici?n. Ninguno. Excepto en la pol?tica antiterrorista ?y despu?s del tr?gala y la infamia del llamado ?Proceso de di?logo? con ETA?, en que el Partido Popular acept? suscribir un nuevo pacto antiterrorista (hab?a vigente uno que Zapatero incumpli? desde el primer momento). Ning?n otro pacto de Estado ha sido posible para luchar contra los graves problemas causados por la crisis econ?mica.

Por tanto, afirmar que nuestra democracia cuenta con cauces con los que atender las inquietudes y demandas ciudadanas es, cuando menos, excesivo. El resultado est? a la vista. Es verdad que los ciudadanos antes o despu?s terminan d?ndose cuenta del enga?o, y que por la v?a de las urnas terminan castigando a los malos gobernantes. Pero demasiado tarde, puesto que es relativamente f?cil manipular a la opini?n p?blica si se tiene la inteligencia y los medios. El PSOE, que posee ambas cosas, las supo utilizar tras el 11-M de 2004, y durante las generales de marzo de 2008. Ahora ya no tiene escapatoria y tendr? que apechugar con las consecuencias de su desgobierno, como lo est? haciendo ya tras las municipales y auton?micas del pasado 22 de mayo.

No obstante, me llama poderosamente la atenci?n que el Movimiento de los indignados del 15-M dirija sus reproches contra toda la clase pol?tica. Resulta parad?jico que cuando los agravios provienen de gobiernos de derechas (caso Prestige, crisis de las ?vacas locas? o Guerra de Irak), la indignaci?n ciudadana responsabilizara de forma clara y rotunda al gobierno de Aznar y al PP. En cambio, ahora, con un desolador deterioro econ?mico y social del pa?s, los indignados del 15-M no responsabilizan a los verdaderos culpables, sino que por elevaci?n dispersan el tiro disparando contra todos. Esto s? que da que pensar????

En cuanto al sindicalismo, qu? decir. Que el fen?meno del 15-M le tiene desconcertado, sobre todo a las dos grandes centrales. No olvidemos su largo apacentamiento en las covachas del Estado y su fracaso de su ?ltima huelga general, convocada a modo de estertor reivindicativo para demostrar que estaban vivas. UGT y Comisiones Obreras est?n abatidas por el hartazgo de privilegios y subvenciones; est?n enfermas de arterioesclerosis institucional, y abandonadas de la confianza de los trabajadores. Por eso est?n perplejas ante la capacidad movilizadora del 15-M a trav?s de las redes sociales y ante su empuje y vitalidad.

Todo esto lleva a muchos a pensar que, si finalmente el Partido Popular gana las pr?ximas elecciones y alcanza el poder, tendr? enfrente a los indignados del 15-M; y junto al Movimiento insurgente, el PSOE y toda la izquierdas parlamentaria y sindical. Precisamente hoy, he escuchado decir al director de La Gaceta, un peri?dico que se declarara abiertamente de derechas: ?Detr?s del 15-M est?n Rubalcaba y los agentes del CNI?


Publicado por torresgalera @ 20:56  | Pol?tica
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Publicado por Invitado
Lunes, 05 de septiembre de 2011 | 1:33

con sutil diferencia: El 15-M por un lado, y el resto por el otro Gui?o