Jueves, 14 de julio de 2011

Toma de la Bastilla-14 de julio de 1789Que el 14 de julio sea para los franceses la fecha de celebraci?n de su fiesta nacional nada tiene de objetable, salvo que el fundamento de la efem?ride es un caso claro de tergiversaci?n hist?rica. Me estoy refiriendo al asalto a la fortaleza-c?rcel de la Bastilla, ocurrida el 14 de julio de 1789 y sobre cuyo acontecimiento algunos protagonistas destacados de aquel proceso revolucionario construyeron el mito bastardo de la ?libert?, ?galit?,? fraternit?.

La toma de la Bastilla no fue m?s que un exceso del populacho enfervorecido, una insurrecci?n callejera comenzada el d?a anterior y alentada por el duque de Orleans, y que la Comuna de Par?s ?reci?n creada? trataba de impedir por todos los medios. Aquel asalto fue el resultado de un c?mulo de circunstancias que en manos del azar produjeron un hecho imprevisible. La necesidad de armar a la milicia patrocinada por los electores burgueses de la Comuna, hizo que 40.000 voluntarios parisinos, con la autorizaci?n del preboste municipal Jacques de?Flesselles, marcharan a media ma?ana a retirar 32.000 fusiles de la guarnici?n de los Inv?lidos. Con una diferencia de no m?s de una hora, una delegaci?n municipal encabezada por el propio Flesselles pidi? al gobernador de la Bastilla, marqu?s de Launay, que le entregara los ca?ones y la p?lvora que hab?a en la fortaleza. La delegaci?n fue incluso invitada a desayunar.

Cuando regresaba aquella masa de milicianos de los Inv?lidos, al pasar por el Palais Royal, donde se reun?a de forma habitual una multitud agitada por los agentes del duque de Orleans, para evitar tensiones fue desviada hacia la Bastilla. Mientras el gobernador de la fortaleza se aprestaba a retirar los ca?ones para entreg?rselos a la milicia, un grupo de agitadores que merodeban por los alrededores de la Bastilla propagan que aquello era una maniobra. El nerviosismo cundi? en la fortaleza. Y Thuriot, uno de los jefes de los voluntarios, demand? a Launay integrar una parte de la milicia en la guarnici?n suiza de la Bastilla. Launay se sinti? amenazado y contest? que responder?a si eran atacados. Poco despu?s se produjo en las calles adyacentes una refriega entre la turba agitada por los agentes del duque de Orleans y los milicianos que aguardan la negociaci?n de Thuriot. Desde la torre, los soldados suizos dispararon al gent?o exterior.

Insistentes gritos de?traici?n? incitaron a asaltar la Bastilla. Algunos mediadores no consiguieron calmar los ?nimos enardecidos. A media tarde el ataque estaba decidido, entre otros por el propio Thuriot. Un disparo de ca??n derrib? la puerta central. Una desordenada multitud de artesanos, soldados y peque?os burgueses entr? en el patio interior. La guarnici?n suiza abri? fuego sobre la masa. M?s de ochenta muertos y otros tantos heridos. Una columna de trescientos soldados de la guardia francesa al mando del teniente Elie lleg? en auxilio de los asaltantes. Pronto en la torre aparecieron pa?uelos blancos ondeantes. En dos horas la Bastilla capitul?. Siete prisioneros fueron liberados. Tres oficiales y tres soldados suizos degollados y colgados.

El gobernador Launay fue conducido hacia el Ayuntamiento, pero al pasar por la plaza de Gr?ve es degollado; igual suerte corri? Flesselles, el preboste de Par?s. Sus cabezas ensartadas en picas fueron llevadas en triunfo hasta el Palais Royal. Aquella noche, en Versalles, el duque de La Rochefoucault despert? a Luis XVI: ??Es una revuelta?? ?pregunt? el rey?. ?No, Sire, es una revoluci?n?.

Aquel 14 de julio se superpusieron varios acontecimientos: por una parte, una acci?n principal y premeditada, la orden de los electores burgueses para ir a armar a la milicia; por otra, una acci?n incidental e improvisada, la de los artesanos y soldados que se ven amenazados por el populacho iracundo; y, por ?ltimo, un crimen pasional, el de la plebe traicionada y vengadora. La acci?n principal ten?a como finalidad defenderse a s? misma, y al pueblo de Par?s, del golpe militar que el rey anunci? para mantener el orden p?blico. Lo dem?s fue producto de la casualidad.

El error incidental, el descabellado asalto a la Bastilla y el crimen pasional que sigui? a la capitulaci?n del gobernador, no pod?an definir como revolucionaria la jornada del 14 de julio. Antes y despu?s ocurrieron hechos parecidos que nadie recuerda. Un ejemplo fue el asalto y pillaje de la f?brica de papeles pintados Reveillon, el d?a 28 de abril, que produjo m?s v?ctimas que cualquiera de las jornadas revolucionarias posteriores. No hay que olvidar que la Bastilla ya no era una prisi?n ordinaria, aunque continuaba siendo el s?mbolo terror?fico del Antiguo R?gimen y la Monarqu?a absoluta. Marchar sobre la Bastilla fue un acto reflejo de ira popular.

La rebeli?n de los electores de Par?s y la creaci?n de una milicia burguesa no fueron suficientes para modificar la relaci?n de fuerzas. Se hizo necesario un gesto audaz: nada mejor que exagerar el significado de las acciones incidentales y criminales del 14 de julio. Transformar la revuelta en revoluci?n. Hacer de la Bastilla el s?mbolo del absolutismo. Convertir el asalto a una prisi?n abandonada en una gesta heroica, el crimen en violencia revolucionaria y los asesinos en h?roes.

Fue el propio rey Luis XVI el que inici? la fabulaci?n de aquel suceso, cuando escribi? al rey de Espa?a Carlos IV para hacer constar oficialmente a las Monarqu?as europeas que todos los actos realizados a partir del 15 de julio no eran imputables a su libre voluntad y consentimiento. Dominado por el p?nico y habituado al disimulo, el rey se present? ese d?a de improviso en la residencia particular de algunos de los principales l?deres de la Comuna, que tambi?n asustados se dispon?an a huir al extranjero o a esconderse en provincias. Los dos miedos antag?nicos se fundieron en el acuerdo instant?neo de retirar las tropas de Par?s, presentarse el rey en la Comuna y celebrar un Te Deum en Notre Dame en acci?n de gracias. Tan pronto como Luis XVI les dijo a los electores ?soy yo quien me conf?o a vosotros?, el entusiasmo y el consenso de los h?roes de la Asamblea fueron instant?neos. La revoluci?n se hab?a consumado. El rey, convertido en su jefe. Hab?a nacido el mito de la Bastilla.

El mismo d?a 15 de julio, la Asamblea no dud? en legitimar y glorificar el error y el crimen de la Bastilla. Las cabezas del marqu?s de Launay y del preboste Flesselles probaban que la Naci?n hab?a conferido a los diputados poderes constituyentes del reino. La escarapela roja y azul de Par?s prendida en el pecho de Luis XVI prefigura el cambio de la Corona por la Naci?n, que pronto consumar? la guillotina.

El mito de la Bastilla permiti? a Luis XVI y a la Asamblea Nacional institucionalizar una revoluci?n con una Monarqu?a que reten?a el poder ejecutivo y el judicial, y compart?a con la representaci?n nacional el poder legislativo. Este simulacro de revoluci?n por consenso, esta glorificaci?n del crimen, este error pol?tico no pod?a dejar de producir errores y cr?menes mayores en el futuro inmediato. Como se?ala Antonio Garc?a-Trevijano en? su Teor?a Pura de la Rep?blica, ?la fabula de la Bastilla fund? la pr?ctica y la teor?a de las revoluciones y contrarrevoluciones europeas, sobre la falsa creencia de que el Estado es un aparato externo a la sociedad que se puede tomar, con violencia o sin ella, para dirigirlo contra la burgues?a, contra la clase obrera o contra el pueblo?.

Y frente a este mito bastardo de la toma de la Bastilla, resulta parad?jico que a?n hoy permanezca in?dito en los libros de historia que se estudian en colegios y universidades de todo el mundo el hecho verdaderamente revolucionario, el que sacudi? los cimientos de la Monarqu?a absoluta, y que ocurri? una semana despu?s de aquel 14 de julio con la abolici?n del feudalismo. Masas campesinas dominadas por el p?nico (el Gran Miedo) volvieron las armas, preparadas para un enemigo imaginario, contra su enemigo ancestral, la nobleza. Y solo una azarosa mezcla de intuici?n, erudici?n y s?lido trabajo, encontr? la clave que desvel? el misterio, la magia y el milagro de la abolici?n del feudalismo por los propios se?ores feudales.

La toma de la Bastilla es el ejemplo m?s notable de mito bastardo moderno, construido sobre una oportunista adulteraci?n de un hecho hist?rico. La diferencia sustancial entre la realidad del d?a 14 de julio de 1789 y el mito fabuloso creado en los tres d?as siguientes, fue lo que impidi? el desarrollo pac?fico de la Revoluci?n, lo que caus? su fracaso democr?tico y sublim? la violencia revolucionaria como el camino ideal hacia la libertad, la igualdad y la fraternidad. En definitiva, aquel falso mito forj? la quimera sobre la que hoy gran n?mero de Estados de todo el mundo ?tambi?n lo hicieron otros ya desaparecidos? sustentan su legitimidad.


Publicado por torresgalera @ 13:12  | Historia
Comentarios (0)  | Enviar
Martes, 12 de julio de 2011

Momentos delicados ?yo dir?a cr?ticos? los que est? pasando la econom?a espa?ola. Y cuando digo la econom?a espa?ola quiero decir la naci?n toda. Nuestro sistema productivo, en t?rminos generales, est? herido de muerte. La mayor parte de la sociedad no solo est? defraudada con su casta dirigente, sino desconfiada hasta extremos alarmantes de las buenas intenciones de aquellos que est?n destinados a suceder a los malos gobernantes actuales. Y es que un pa?s que tiene al 21 por ciento de su poblaci?n activa en paro forzoso, que ha visto c?mo en los tres ?ltimos a?os 300.000 empresas se han volatilizado y que asiste perpleja a la huida acelerada de los inversores, tiene todas las papeletas para entrar en estado de coma en un corto plazo de tiempo.

Otro s?ntoma de la gravedad de nuestra situaci?n lo vivimos ayer lunes con el nuevo record alcanzado por nuestra prima de riesgo, que alcanz? los 341 puntos b?sicos. Esto quiere decir que los inversores que compran deuda p?blica exigen m?s rentabilidad (ayer fue del 6,09 %, mientras que el bono alem?n no llega al 3 %) por los bonos espa?oles a diez a?os, lo que significa que Espa?a se asoma al precipicio, seguida de Italia que tambi?n lleg? al 6 % (la desahuciada Grecia est? por encima del 13, e Irlanda y Portugal superan el 10 %). Es obvio que la principal raz?n que alienta este aumento del precio de la deuda es directamente proporcional a la desconfianza que inspira a los inversores internacionales la capacidad de Espa?a para devolver el dinero prestado. Y ya se sabe, conforme aumenta el riesgo aumenta tambi?n el precio de los pr?stamos, e, incluso, los tenedores de deuda pueden volvernos la espalda.

Hasta ahora Rodr?guez Zapatero ha estado jugando con la idea de que la Uni?n Europea no puede permitirse, so pena de una crisis de proporciones incontrolables, que Espa?a caiga en quiebra. A su vez, los dirigentes de la UE ?con Alemania y Francia a la cabeza? y del Banco Central Europeo est?n forzando el segundo rescate financiero de Grecia ?a la que dan completamentepor perdida? con la mirada puesta en Espa?a. Todos tratan de ganar tiempo. Zapatero para ver si escampa, confiando en que el ciclo econ?mico adverso se d?, por arte de birlibirloque, la vuelta; y en la UE conf?an en que el gobierno espa?ol haga las reformas estructurales imprescindibles que permitan pensar en la recuperaci?n de nuestra econom?a y en la reducci?n de nuestro enorme d?ficit p?blico. Pero unos y otros se enga?an. La econom?a tiene sus propias leyes, como la f?sica y la qu?mica, y torcer ad infinitum la naturaleza de las cosas no puede traer m?s que consecuencias desastrosas. Rodr?guez Zapatero hasta ahora no ha hecho m?s que pol?tica, esto es, amagar con reformas o con algunos retoques, pero ninguno determinante. Y en la UE los nervios empiezan a pasar factura ante la ingravidez de los resultados: decenas de millones de euros desperdiciados en salvar a quien no tiene salvaci?n y meses preciosos desaprovechados por culpa de la incompetencia y la estulticia de unos gobernantes desaprensivos y prevaricadores. ??

Ya se est? viendo c?mo en un d?a como ayer, en que saltaban todas las alarmas y se encend?an todas las luces rojas, Zapatero continuaba impert?rrito, erre con erre, dale que te pego, con su incansable contumacia. En vez de dar por finiquitada esta legislatura y abrir las puertas a nuevos tiempos, en los que la soberan?a nacional se manifieste y decida cu?les son sus preferencias program?ticas y qui?nes de los candidatos sus preferidos para liderar y administrar los intereses nacionales durante los pr?ximos cuatro a?os, el amortizado ZP persiste en su error y deja pudrirse a?n m?s la ya de por s? depauperada situaci?n econ?mica y social.

Fiel a s? mismo, Zapatero consum? una nueva felon?a: reforma m?nima del Ejecutivo aprovechando la marcha de Alfredo P. Rubalcaba de la Vicepresidencia Primera, de la Portavoc?a del Gobierno y del Ministerio del Interior. La primera vacante ha quedado resuelta amortizando el cargo. La segunda encarg?ndosela a Jos? Blanco, ministro de Fomento, Secretario de Organizaci?n del PSOE y hombre de confianza desde los tiempos de la Tercera V?a. Y al frente de Interior ha puesto a Antonio Camacho, hasta hoy Secretario de Estado de Seguridad, hombre de m?xima confianza de Rubalcaba, oscuro, discreto y trabajador, fiel servidor de su se?or y buen conocedor de la legislaci?n como experimentado fiscal que era antes de acceder a la Secretaria de Estado. Esto es todo. ?Para qu? iba a realizar un reajuste profundo en el Gobierno para unos cuantos meses? A ZP le basta y sobra con lo que tiene para agotar la legislatura, o lo que es lo mismo, para seguir soportando la agon?a.

Mientras tanto, los mercados de valores viv?an una jornada aciaga y cerraban la sesi?n del lunes con enormes p?rdidas, especialmente bancos y aseguradoras. Toda una premonici?n. Pero de sacrificar intereses personales o de partido por el bien colectivo de todo un pa?s, de eso ni hablar. Habr? quien piense que el mago Rubalcaba (qu?mico como Merl?n) le dar? la vuelta a su propio cad?ver. Y se llaman socialistas, defensores de los intereses y derechos de los trabajadores y de las clases desfavorecidas? Y tambi?n, dos huevos duros.


Publicado por torresgalera @ 15:45  | Pol?tica
Comentarios (0)  | Enviar