Viernes, 05 de agosto de 2011

El cinismo es un defecto del car?cter que act?a como una m?scara que oculta deficiencias poco confesables del individuo que las padece. En algunas ocasiones los c?nicos resultan ser incluso inteligentes; otras, en cambio, no pasan de ingeniosos, y las m?s de las veces se quedan en simples zafios que propenden a ridiculizar al pr?jimo haciendo ostentaci?n de una aparente superioridad moral. En el mundo de la pol?tica abundan sobremanera estos tipejos, unas veces disfrazados de sencillez, otras sus maneras son engoladas y el resto parece que te perdonan la vida; desde luego, entre los pol?ticos de izquierda los c?nicos abundan como las setas en oto?o.

Se?ala el Diccionario de la RAE que el cinismo es ?Desverg?enza en el mentir o en la defensa y pr?ctica de acciones o doctrinas vituperables?. De aquel fundamento filos?fico sobre el que algunos disc?pulos de S?crates fundaron ?a mediados del siglo IV a.C.? la escuela c?nica hasta nuestros d?as, el concepto del cinismo ha mutado hasta quedar desfigurado y obsoleto el original. Aquel cinismo que se?alaba la sabidur?a y la libertad de esp?ritu como los principales caminos para alcanzar la felicidad, y despreciaba la riqueza y la acumulaci?n de bienes materiales, ha sido sustituido (prostituido) por un nuevo significado al que se identifica con la impudencia, la obscenidad descarada y la falta de verg?enza a la hora de mentir o defender acciones que son condenables.

Reflexionando sobre el magisterio que sobre el cinismo imparte cada d?a el candidato socialista P?rez (no olvidemos que tiene las recetas para salir de la crisis), me viene a la miente la historia que protagoniz? un viejo conocido de juventud. Este joven trabajaba all? por los ?ltimos a?os del franquismo en una empresa p?blica. Su porvenir en dicha compa??a no era nada halag?e?o a causa de su actitud contestataria; en varias ocasiones fue apercibido y sancionado. Pero el caso es que el d?scolo empleado se hizo novio de una muchacha que no tard? en exigirle compromiso de boda si quer?a continuar junto a ella. Pasaron los meses y convencido el joven de que poco ten?a que rascar en su empresa con la fama que le persegu?a, decidi? sincerarse con su padre, por aquel entonces un humilde funcionario del Estado. Pero mira por donde, el amant?simo progenitor cay? en la cuenta de que en lo m?s alto de la jerarqu?a de la empresa donde trabajaba su hijo estaba situado un general a cuyas ?rdenes directas ?l hab?a servido durante la campa de Rusia en la Divisi?n Azul. De este modo, padre e hijo urdieron un plan y, tras gestionar una audiencia con el laureado general, ambos emprendieron viaje desde Madrid a Barcelona (all? estaba la sede central de la compa??a). La entrevista result? todo un ?xito. Una vez expuestas las razones de aquella visita, el joven enamorado se jurament? ante el viejo general a cambiar radicalmente de actitud y se comprometi? en hacerse un hombre de provecho y un empleado ejemplar. En efecto, a partir de aquel d?a se obr? el milagro. Las puertas se le fueron abriendo dentro de la empresa y el joven promocion? r?pidamente. Pronto pudo casarse y todo comenz? a sonre?rle. Eso s?, el empleado ejemplar se guard? muy mucho de dar publicidad a su cambio de fortuna (su mujer cometi? alguna indiscreci?n con algunas personas). Y el corolario de esta historia es que a partir de esta mutaci?n (por llamarla de alg?n modo) naci? un c?nico recalcitrante, que miraba con afectaci?n a seg?n qui?nes, que vend?a su ?xito profesional como ?xito propio y que le gustaba presumir de su solvencia econ?mica y, a la vez, se mostraba ferozmente izquierdoso y muy cr?tico con el capitalismo. En resumidas cuentas, un c?nico de tomo y lomo, como tantos otros que se pasean por los medios de comunicaci?n, por los salones lujosos de los despachos oficiales y por los restaurantes de moda de Espa?a entera. Estos son los m?s peligrosos, y los m?s despreciables.


Publicado por torresgalera @ 15:01  | Pol?tica
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