S?bado, 21 de julio de 2012

Ya están todas las cartas encima de la mesa. La partida es muy difícil, y para ganarla sólo queda afrontarla con convicción, arrojo y valentía. El guión previsto por los analistas más audaces y realistas se está cumpliendo a rajatabla. La situación económica de España es de extrema gravedad, y su diagnóstico tiene un alcance que va más allá de lo meramente financiero: afecta a la estructura misma del Estado.

La prueba del nueve de la gravedad de la situación se dio este último viernes. Comenzó con una subasta de deuda pública que encontró dificultades de demanda incluso por encima del 7 por ciento. Este hecho disparó la prima de riesgo en el bono a diez años hasta alcanzar la cifra record de casi los 610 puntos básicos respecto al bono alemán. Este panorama tan hostil en el mercado financiero de deuda pública arrastró a los mercados de renta variable (Bolsa de Madrid) a la mayor caída en dos años, un 5,8 por ciento. Y para completar el cuadro, el gobierno autonómico de la Comunidad Valenciana anunció su intención de solicitar al gobierno de la nación rescate financiero para atender su deuda pública próxima a vencer.

Pero ¿qué es lo que está pasando? Pues están pasando muchas cosas a la vez. Una de ellas es que los inversores internacionales no terminan de creer que el Reino de España pueda devolver todo el dinero que debe. Por eso han puesto sus ojos en las emisiones de bonos a dos años, ya que en estos se ha centrado el Tesoro en los últimos trimestres para salvar los altos rendimientos que se exigen para los bonos a 7 ó 10 años. Lo que quiere decir que si también los títulos de corto plazo están siendo fuertemente atacados, por encima del 5,7 por ciento, es que el problema de financiación del Tesoro es muy serio.

Por otra parte, estamos asistiendo a una huida masiva de capitales foráneos de nuestro sistema económico. La desconfianza se ha instalado con fuerza y ni siquiera los fuertes recortes y ajustes emprendidos por el gobierno ayudan a despejar incógnitas. Más bien al contrario, la sociedad española está fuertemente convulsionada por las medidas drásticas (discutibles, pero necesarias) que está tomando el Ejecutivo, y los sindicatos y fuerzas de oposición están decididas a convertir las calles en escenario público de confrontación política y social. A esto hay que añadir la veleidosa actitud que mantiene el nacionalismo con las políticas dictadas por el gobierno de la nación.

Y para terminar, apuntaré como última causa (existen otras muchas) la incomprensible pasividad del Banco Central Europeo de no acudir a la compra masiva de deuda pública española. Esta sería una eficaz medida para frenar los ataques especulativos contra el euro. Como también es inconcebible que el núcleo duro de la moneda única (Alemania y Francia) no secunde medidas dinamizadoras y expansivas de la economía de los países en peor situación.

En todo caso, estoy convencido que, finalmente, Marino Rajoy va a terminar solicitando el recate total del Reino de España. La razón es obvia. Con un país sublevado en las calles, una oposición política y unos sindicatos hostiles hasta la subversión y unas autonomías haciendo cola en demanda de ayuda financiera, las dificultades del Tesoro para captar crédito a precio razonable van a ser insuperables. O Mariano Rajoy se decide urgentemente por abordar la reforma territorial que limite la dispersión de los recursos del Estado y lo convierta en más austero y eficiente, o Bruselas se verá impelida a intervenir en recate de nuestras finanzas, lo que a su vez generaría un problema político interno de consecuencias imprevisibles. Lo otro sería abandonar el euro y volver a la peseta. De esto mejor ni hablar. Me dan escalofríos.


Publicado por torresgalera @ 13:02  | Pol?tica
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