Jueves, 18 de julio de 2013

En nuestro mundo habitan pequeños seres vivos que crecen dentro de otros de los que se alimentan o a los que inoculan toxinas que producen su degeneración. Cuando un virus ataca a un animal o a un hombre, el virus genera enfermedades y muerte. Pues bien, en los últimos años hemos asistido a la aparición de los virus informáticos. Un específico tipo de código de programación que se incrusta en un sistema generando una anomalía, un funcionamiento incorrecto o incluso acciones (informáticas) en contra de los intereses del propietario del equipo. Pero también sabemos que esos virus tienen enemigos, los antivirales, los antivirus; sin embargo, los virus se defienden mutando de forma que es necesario ir persiguiéndolos mutación tras mutación.

También en la historia de la humanidad se han dado y se dan otros tipos de virus, y también son mutantes. Un ejemplo de ello es el que padecemos hoy los cristianos en forma de una creciente presión de tolerancia negativa. Esta elegante expresión encubre una realidad más dura, ser tolerante supone que no puede haber ninguna manifestación pública de nuestra fe aunque esta sea compartida por una parte muy importante de la sociedad. Esto podría molestar u ofender a aquellos que no comparten nuestras creencias; sería un atentado contra la libertad de pensamiento. Así, la existencia de un crucifijo en una clase de niños puede constituir una ofensa a los padres ateos o increyentes, pero en cambio negar el Derecho Natural en las aulas es muy progresista.

Este virus actual conocido como de tolerancia negativa” es una mutación proveniente de una cepa común llamada “dictadura del relativismo”. Otros virus nacidos de esta cepa son el ecologismo salvaje, la ideología de género, el feminismo ultramontano o la homosexualidad beligerante, por citar algunos casos.

Virus informático

Uno de estos virus muy de actualidad tiene que ver con la relativización del concepto de ser humano”. Lo primero que se ha hecho es elevar el rango de dignidad de los animales. Así, a los perros, gatos, caballos, pandas o gorilas se les han otorgado derechos similares a los humanos. La consecuencia inmediata de esa rama genética del virus es la aceptación del aborto como cosa natural (como lo sería interrumpir voluntariamente el embarazo de una gorila), o aplicar la eutanasia como si de un acto de misericordia se tratara (como se sacrifica a un perro atormentado por la displasia).

Como digo, la cepa original de estas mutaciones es el virus de la dictadura del relativismo, descrita con maestría por el añorado Benedicto XVI. Ésta, a su vez, proviene de la mutación de otro virus al que sucedió una vez que los antivirales encontrados por el beato Juan Pablo II, Ronald Reagan y Margaret Thatcher, así como su propia generación, acabaran con el marxismo. Los marxistas, una vez comprobado que su formato era inaceptable mutaron hacia el relativismo, pero son los mismos, los mismos síntomas, los mismos daños.

Simplificando mucho, el marxismo es la mutación de un virus que sigue sobreviviendo en paralelo a la masonería del siglo XIX, que a su vez es heredera de la pretenciosa Ilustración. Así, mutación tras mutación. Hoy, el gran reto es buscar la verdadera cepa original de la que derivan todas estas mutaciones, mutaciones que buscan enmascararse tras simpáticas y atractivas apariencias para encubrir su diabólica intención. Sí, porque “diabólico” es la palabra clave para entender el problema en su verdadera dimensión. ¿Quién si no ha diseñado el código genético de estos virus? ¿Quién ha creado el código fuente de este malware humano o virus social? La respuesta está en la Biblia, en el libro del Génesis. Si, en el árbol del bien y del mal, en la serpiente símbolo del maligno, del diablo, del demonio; en definitiva, de la soberbia. Si se trazara la línea genética de esos virus, todos contienen una elevada dosis de material básico denominado soberbia, que significa querer ser como dioses, bastarse a sí mismo, suplantar a Dios.

El diablo cambia constantemente de aspecto, de discurso, de estrategia, pero nunca se relaja y siempre acecha. Vive en permanente vigilia.


Publicado por torresgalera @ 7:00  | Pensamientos
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