Domingo, 15 de diciembre de 2013

Buena esperaEl tiempo de Adviento con el que comienza el año litúrgico si en algo se caracteriza es en que es un tiempo de esperanza. Sí, esperanza gozosa porque los creyentes hemos depositado toda nuestra ilusión en la llegada al mundo de nuestro Salvador, en el Hijo de Dios engendrado desde la eternidad y encarnado hombre a través del Verbo para hacerse igual a nosotros en todo menos en el pecado. Y todo ello con la presencia del Espíritu Santo.

Es posible que algunos se digan que cada año el Adviento y la Navidad, y el resto del año litúrgico, es lo mismo. Pero no es así. Para todo cristiano cada año litúrgico es una nueva esperanza, una nueva oportunidad de profundizar en el Misterio de Cristo, eterno e inabarcable en su totalidad. Por tanto, deberíamos estar felicísimos de comenzar de nuevo a encontrarnos con este maravilloso Misterio y a compartir con nuestros hermanos los frutos de la nueva experiencia.

Cada Adviento representa para todo cristiano una novedad ilusionante. El Señor viene a recordarnos que se ha colado en nuestras vidas y que cuenta con cada uno de nosotros. Por eso no debemos tener miedo a equivocarnos, pues a Cristo siempre lo tenemos a nuestro lado con la mano tendida para asistirnos.

También es éste un tiempo de espera activa. El Niño Dios va a venir, va a nacer y debemos estar preparados para recibirle. Pero debemos hacerlo como lo hacemos cuando esperamos en nuestras casas una visita muy querida, esto es, organizándolo todo para que su presencia entre nosotros sea alegre, intensa y gozosa. Nadie espera cruzado de brazos a su deseado visitante, sino que se prepara a conciencia para recibirle y compartirle.

Hagamos de este tiempo una oportunidad para limpiar nuestra casa interior, es decir, nuestro corazón, limpiando impurezas y adherencias nefastas que se nos hayan podido pegar en los últimos meses. Preparémonos para recibir a Cristo Jesús como lo hiciera su madre la Virgen María. No haciendo lo que nos gusta a nosotros sino lo que le gustaría a Él. Compartamos con nuestras familias y amigos este tiempo de esperanza ilusionante en la confianza de que Cristo viene a reinar entre nosotros. Hágase en mí según tu palabra. 


Publicado por torresgalera @ 11:56  | Pensamientos
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