Viernes, 21 de marzo de 2014

La Cuaresma es un tiempo que los cristianos dedican a preparar su espíritu y su corazón para afrontar la Pascua, momento culminante de la victoria de la vida sobre la muerte; meta sublime donde el amor de Dios se derrama sobre los hombres a través de la redención.

El periodo litúrgico de la Semana Santa se divide en dos partes: la primera comprende los cuatro primeros días y, la segunda, tiene su comienzo en la tarde de Jueves Santo y concluye en la madrugada del Domingo de Pascua. A este periodo de tres días se le conoce como “Triduo Pascual”, y en él se celebran los tres grandes misterios de la redención: la Pasión, la Muerte y la Resurrección de Jesucristo. El “Triduo Pascual” es el corazón del año litúrgico.

Triduo PascualEl santo “Triduo Pascual” en realidad es, para la liturgia católica, una única celebración. Comienza con una gran introducción el Jueves Santo, con la Misa Vespertina de la Cena del Señor, para dar paso al Triduo Pascual propiamente dicho.

Dicha Misa vespertina de la cena del Señor, el jueves, evoca la última cena de Jesucristo donde instituyó el Sacramento de la Eucaristía, el del Orden Sacerdotal y el mandamiento del amor. Al final de esta primera parte de la celebración el sacerdote no imparte la bendición porque continúa el día siguiente. El Viernes Santo se medita sobre la pasión de Cristo y se conmemora la cruz; según tradición antigua la Iglesia no celebra este día la Eucaristía, sino que los fieles comulgan con las hostias sobrantes del día anterior. En cuanto al Sábado Santo, es el día del gran silencio: la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su pasión y muerte, esperando su resurrección. La celebración del “Triduo” finaliza el domingo (se considera domingo a partir de las 18 horas del sábado, la víspera) con la Misa de Resurrección. Es el domingo de los domingos, y al final de esta celebración se imparte la bendición.

Aunque la expresión “Triduo Pascual” es contemporánea, pues se acuñó allá por los años treinta del siglo XX, ya a finales del siglo IV San Ambrosio hablaba del «Triduum Sacrum» para referirse a las etapas históricas del misterio pascual de Cristo; también San Agustín utilizó la expresión «Sacratissimum Triduum» para indicar los tres días de Cristo: «crucifixi, sepulti, suscitati». 


Publicado por torresgalera @ 16:53  | Religi?n
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