Martes, 02 de diciembre de 2014

Alguien me contó una historia que podría resumirse, de manera paradójica, del modo siguiente:

Erase una vez que en el vientre de una mujer embarazada se encontraban dos bebés. De repente, uno pregunta al otro:

– ¿Tú crees en la vida después del parto?

– Claro que sí –contestó el otro–. Algo debe existir después del parto. Tal vez estemos aquí porque debemos prepararnos para lo que seremos más tarde.

– ¡Tonterías! No hay vida después del parto. ¿Cómo sería esa vida?

– No lo sé, pero seguramente... habrá más luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y nos alimentemos por la boca.

– ¡Eso es absurdo! Caminar es imposible y además, para qué. No hay sitios a donde ir. ¿Y comer por la boca? ¡Eso es ridículo! El cordón umbilical es por donde nos alimentamos. Yo te digo una cosa: No hay vida después del parto. El cordón umbilical es demasiado corto y los espacios son bien reducidos.

– Pues yo creo que debe haber algo. Y tal vez sea sólo un poco distinta a lo que estamos acostumbrados a tener aquí.

– Pero nadie ha vuelto nunca del más allá, después del parto. El parto es el final de la vida. Y a fin de cuentas, la vida no es más que una angustiosa existencia en la oscuridad que no lleva a nada.

– Bueno; yo no sé exactamente cómo será después del parto, pero seguro que veremos a mamá y ella nos cuidará.

– ¿Mamá? ¿Tú crees en mamá? ¿Y dónde crees tú que está ella?

– ¿Dónde? ¡Ella está a nuestro alrededor! Vivimos en ella y a través de ella. Sin ella todo este mundo no existiría.

– ¡Pues yo no me lo creo! Nunca he visto a mamá, por lo tanto, es lógico que no exista.

– Bueno, pero a veces, cuando estamos en silencio, tú puedes oírla cantando o sentir cómo acaricia nuestro mundo. ¿Sabes?... Yo pienso que hay una vida real que nos espera y que ahora solamente estamos preparándonos para ella.

La diferencia entre esa buena mamá, que engendró a los gemelos y que los quiere desde antes de nacer, y el Dios que nos ha dado la vida es que éste jamás renunciará a nosotros bajo ninguna circunstancia.


Publicado por torresgalera @ 17:04  | Cosas que importan
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